El atraco e incineración de un destacamento militar en la localidad de Tacuatí, departamento de San Pedro, el pasado 1 de enero, atribuido al denominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) es un hecho consumado. Más que descubrir y acusar a los responsables materiales e intelectuales del atraco, importa en forma inmediata posicionarse con un discurso que contrarreste la estrategia, ya en desarrollo, de los sectores de poder de endilgar el hecho a las organizaciones sociales y sus expresiones políticas de izquierdas.