Cada tanto aparece en las paredes de la ciudad. A veces cuando el conteo de algo se detiene en esta cantidad innombrable arranca la risa mecánica de las personas. Pero pocos se imaginan de dónde salió el mote, su carga histórica o quién es Bernardo Aranda. A casi cincuenta años del episodio inconcluso que le dio el nacimiento al número 108, Pitágoras, el estronismo y la prensa comercial lograron ganar una batalla a la des-memoria. De entre tantos números, el que supo quedarse en la mente colectiva. Aaaa la cabeza.
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