Audiencia pública, informe actualizado sobre el impacto de Chemtec en el barrio Los Naranjos de Ñemby y manifestaciones por el día mundial del no uso de plaguicidas para apurar que el gobierno nuevo decida jugarse por la vida.
Desde el martes 3 de noviembre a la mañana que el presidente de la comisión vecinal «Vida Sana«” de Ñemby, Hugo Céspedes, se declaró en huelga de hambre, hasta tanto se cierre la fábrica Chemtec, ubicada en la comunidad y que es acusada por los vecinos de intoxicarlos. Ahora realiza la medida de fuerza en su vivienda, pero apenas el presidente Fernando Lugo regrese al país, se mudará frente a Mburuvicha Róga. Mientras, varias organizaciones públicas y civiles trabajan arduamente en la finalización de un proyecto de ley de uso y control de plaguicidas para presentar al Parlamento.
Hace un tiempo una fábrica se ubicó en el barrio Los Naranjos de Ñemby, desplegó su infraestructura y habilitó su campo de experimentación a metros de una escuela. Ahí ponen a prueba químicos para el agro como el glifosato, la atrazina y el acefato, que fueron prohibidos en países europeos por ser una amenaza para la salud humana. Después de un tiempo, en las casas empezaron las reacciones y dolencias. Cinco comisiones vecinales convirtieron en su reivindicación en «que se mude», porque aseguran que las cinco muertes, la intoxicación de los vecinos, la muerte de arbustos y la displicencia de las autoridades tienen origen común.