«Ocuparse de este problema es un compromiso ético», dijo la ministra de Salud, Esperanza Martínez, al anunciar que una Comisión especial integrada por el MSP y otros órganos del estado controlarán los impactos de las fumigaciones con agroquímicos en las más de 2,6 millones de hectáreas de soja que se siembran en el país.
Audiencia pública, informe actualizado sobre el impacto de Chemtec en el barrio Los Naranjos de Ñemby y manifestaciones por el día mundial del no uso de plaguicidas para apurar que el gobierno nuevo decida jugarse por la vida.
Desde el martes 3 de noviembre a la mañana que el presidente de la comisión vecinal «Vida Sana«” de Ñemby, Hugo Céspedes, se declaró en huelga de hambre, hasta tanto se cierre la fábrica Chemtec, ubicada en la comunidad y que es acusada por los vecinos de intoxicarlos. Ahora realiza la medida de fuerza en su vivienda, pero apenas el presidente Fernando Lugo regrese al país, se mudará frente a Mburuvicha Róga. Mientras, varias organizaciones públicas y civiles trabajan arduamente en la finalización de un proyecto de ley de uso y control de plaguicidas para presentar al Parlamento.
No es ciencia ficción ni entramados paranoicos. Los agrotóxicos en el ambiente, en las verduras y la radiación de celulares han venido a aumentar significativamente el cáncer. Es importante informarse sobre estos temas sin paralizarse ni aterrorizarse. Hay cultivos y formas alternativas de producción y consumo. Este es nuestro mundo. Aquí vivimos. Es bueno hacernos cargo él y discutirle la línea de producción y acumulación financiera a las trasnacionales.
En un año, sólo en Encarnación, nacieron 32 niños muertos y 52 con malformaciones por efecto de los agrotóxicos. En Paraguay se utilizan cada año 24 millones de litros de plaguicida en el cultivo de soja.
El 40% de las madres expuestas directa o indirectamente a los agrotóxicos traen al mundo hijos malformados. Según datos oficiales, entre 1999 y 2003 murieron 250 personas por intoxicación con plaguicidas.
Silvino Talavera: Historia de un niño que murió al ser rociado con plaguicidas.