Suéltame pasado

Copa América, Paraguay – Brasil: «Sabíamos que podíamos ganarle pero al hacerlo volvimos a nuestro profundo pasado de abroquelarnos».

Estigarribia y Roque festejando el empate.

Por primera vez jugamos un partido de favorito frente a Brasil. Objetivamente nuestra selección era superior, con un esquema que traemos desde las eliminatorias mundialistas,  con el mismo director técnico y con una nueva estrella: Marcelo Estigarribia. No es un dato menor lo de Estigarribia. No en vano las ocasiones de gol frente Ecuador pasaron por sus pies y el gol de Roque frente a Brasil también. Marcelo, de esa gente que enreda el balón en los pies, viene a turbinar una selección que se había acostumbrado a robar las pelotas por asfixia del rival y encajar pases a contra pierna. Si bien ese esquema sigue siendo la matriz del fútbol que nos plantea Tata Martino, con Estigarribia desbordante y un Néstor Ortigoza que maneja los tiempos detrás de los volantes, que esconde el balón con su cuerpo de crack de barrio de los ochenta, así nuestra selección juega más con el balón en los pies y puede jugar mejor. Da gusto ganar pero es mejor hacerlo jugando a un futbol que conjuga contención y creación. Esta es la línea a consolidar si queremos pensar en cosas superiores.

Brasil juega esta copa pensando en el Mundial. Por eso introduce jugadores que todavía son esperanzas, posibilidades, como Neimar, un genio de peso pluma, Elano, un volante central lejos aún de Kaká o el propio Pato, en un esquema que mantiene lo central del planteo moderno del futbol brasilero: centrales fuertes, verticales y laterales con posibilidades de ir al fondo de la cancha para lanzar el balón a contra pierna. Es el pasado y el mantenimiento del esquema lo que han posibilitado contener a Paraguay.

El pasado es un componente extraordinario en la vida de los seres humanos, de los pueblos y por lo tanto de lo que producimos en materia de destrezas en distintas áreas.

Nelson Haedo

Al convertir el dos a uno con la línea Tata (Riveros apretó arriba y le robó la pelota a Dani Alves, uno de los mejores laterales del mundo, y le cedió a Roque y éste a Nelson Haedo), Paraguay retrajo todas las líneas, le metió en un kora`i en su campo a Brasil para mantener el resultado. Es una cuestión de actitud. La idea de ganarle a Brasil nos abroqueló a la espera de alguna pelota que le robáramos. Es una cuestión de actitud. Sabíamos que podíamos ganarle pero al hacerlo volvimos a nuestro profundo pasado de abroquelarnos frente a una selección que, aunque floja, en construcción, no debimos cederle completamente la pelota, incluso ocurriera la oportunidad de encajarle un tercer gol con aquella embestida de Rambert Vera. En eso de sortear el kora, Ganso le mete una pelota a Fredd, relevo de Pato, y éste, jugador de área, acomodó la posición con amague de cuerpo y ubicó en balón en las redes.

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