Stella Leite: «Estamos ante una situación de incertidumbre científica respecto a los impactos en la salud de los transgénicos»

Ante la liberación del uso de semillas transgénicas del algodón y el maíz, la doctora Stella Benítez Leite ve la necesidad de abrir espacios de debates y difusión de toda investigación que exista al respecto, pues existe un gran desconocimiento.

 

Doctora Stella Benítez Leite. Fuente: Alter Vida

La situación de desconocimiento por parte de la población en relación con los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), incluso a nivel médico, impone la necesidad de abrir espacios de discusión y difusión de toda la investigación que exista al respecto, dijo la docente de la Cátedra de Pediatría de la Facultad de Medicina de la UNA, Stella Benítez Leite, en una entrevista realizada por el departamento de Comunicación de la ONG Alter Vida.

A criterio de Benítez Leite, también las universidades deben definir líneas de investigaciones rigurosas y serias ante la incertidumbre sobre los impactos que podrían generar los OGM para la salud humana.

Mencionó, asimismo, la importancia de que se exija, en nuestro país, el etiquetado de los alimentos transgénicos, de manera de poder rastrear los posibles efectos y, sobre todo, para que los consumidores decidan si quieren o no consumir transgénicos.

Arrogancia científica

– ¿Cuál es su opinión acerca de la liberación de Organismos Genéticamente Modificados (OGM, algodón y maíz transgénicos) en nuestro país?

La decisión se basó, a nivel oficial, en que los OGM no producen daños a la salud y por otro lado se apeló a razones económicas, en el sentido de que la resistencia a herbicidas abarata costos de producción y mejora el rendimiento.

Decir que no producen daño a la salud es más que una arrogancia científica porque el estado actual del conocimiento en este campo, básicamente, se define por dos tipos de resultados: uno que habla de lo que en la literatura médica se conoce como “sin pruebas de enfermedad” (not evidence disease), y otro, que sí describe efectos a ese nivel.

Es clave señalar que la expresión “sin pruebas de enfermedad” no equivale a “no producción de daños a la salud”. Afirmar esto último oficialmente no se sostiene científicamente y es éticamente irresponsable; sólo podemos sospechar que la presión de intereses diferentes a la garantía de derechos, puede influir para que las autoridades gubernamentales apelen a lo que se conoce como “error de confirmación” y la “falacia narrativa” para fundar su decisión.

En realidad estamos ante una situación de incertidumbre científica respecto al conocimiento de los impactos en la salud humana de los OGM. Pero reconocer esto obligaría a nuestras autoridades a asumir ellos los riesgos derivados de la decisión; por tanto, recurren a un supuesto argumento científico (o la distorsión de la información disponible) para esquivar esa responsabilidad.

Lo concreto es que faltan investigaciones acerca de los efectos a largo plazo. Es llamativa la desproporción existente entre los estudios dedicados a las posibilidades productivas-industriales de los OGM y los dedicados a explorar sus consecuencias a largo plazo en la salud humana.

Notable desproporción en la investigación

-¿Representan los transgénicos un riesgo para la salud humana?

Considero importante reiterar la última parte de mi anterior respuesta: la notable desproporción existente entre la enorme masa de investigación, tanto pública como privada, destinada al desarrollo de nuevos OGM y la escasa cantidad de investigaciones independientes que apunten a evaluar el impacto y los riesgos sociales, ambientales y sanitarios de la introducción de estas tecnologías y sus productos.

Es crucial que resolvamos esta desproporción porque estamos en un terreno complejo como son los procesos biológicos, y los errores biogenéticos, a diferencia de los mecánicos, no son reversibles.

Como mínimo, la cautela debería orientar aquí nuestras decisiones y es por eso que se recurre al principio de precaución aplicable cuando convergen dos cuestiones: un contexto de incertidumbre científica y la posibilidad de que se produzcan daños especialmente graves y que puedan ser incontrolables e irreversibles, tal como lo plantean en su Informe Conjunto el Comité de Bioética de España y el Consejo Nacional de Ética para las Ciencias de la Vida de Portugal, en setiembre del 2011.

Se habla, en este tema, de un mínimo de 10 años de monitoreo sobre los efectos pero, ¿acaso Monsanto, Syngenta y DuPont que actualmente controlan el 53% del mercado global de las semillas comerciales, estarían dispuestas a esperar ese tiempo, en aras de un interés genuino por las consecuencias en la salud humana para avanzar en sus inversiones?

– En el año 2007 publicó el estudio “Malformaciones congénitas por exposición a agrotóxicos”. ¿Podría comentarnos brevemente acerca de la investigación?

Investigamos factores de riesgo asociados a malformaciones congénitas y con énfasis a probable exposición ambiental a plaguicidas en el Hospital Regional de Encarnación.

El dato más relevante fue encontrar la asociación de vivir cerca y a menos de 1 km de los campos fumigados; éstos tenían un mayor riesgo de tener hijos malformados. En esa oportunidad nos llamó la atención la cantidad de abortos espontáneos que ocurrieron durante la investigación, sólo que esto no estuvo contemplado en el diseño de la misma y que debería ser puntualmente investigado.

Cáncer, enfermedades metabólicas, muerte

– ¿Cuáles son otros riesgos para la salud derivados de los agrotóxicos?

La exposición aguda, por un lado, que incluso puede llevar a la muerte, y por otro la exposición crónica en dónde se describen probables asociaciones con mayor riesgo de cáncer, enfermedades metabólicas (diabetes, obesidad), enfermedades degenerativas, disrupción endocrina, malformaciones congénitas, alteraciones del crecimiento intrauterino, abortos.

– Existen muchas investigaciones independientes sobre los OGM en la salud, sin embargo las mismas son desacreditadas, ¿Qué opina al respecto?

Llama la atención cómo una reciente investigación realizada por Gilles Eric Seralini es desacreditada por algunos científicos y otra investigación realizada en el 2006 por Hammond et al y publicada en la misma revista y con revisión por pares (peer review) y utilizando el mismo número de ratas no lo fue.

Se aclara que en esa oportunidad cinco de los seis autores del trabajo de Hammond et al trabajan, o trabajaban en el momento de la publicación, para Monsanto. Este caso puntual nos permite señalar la necesidad de tener también una lectura crítica de los trabajos que buscan desacreditar otros trabajos y la necesidad de señalar si existe o no conflictos de intereses.

– ¿Por qué no se realizan más investigaciones a nivel nacional sobre el tema de los OGM? ¿Qué hace falta?

Es necesario debatir y difundir toda investigación que haya al respecto. Existe desconocimiento en la gran mayoría de la población en relación a los OGM, incluso a nivel médico. Las universidades deberían definir líneas de investigación al respecto.

– ¿Cual debería ser la postura de las instituciones encargadas de la salud publica en el país?

Lo básico y fundamental es la garantía de derechos que es su responsabilidad constitucional. En el caso de las OGM, el Ministerio aclara que no puede limitar la libertad al derecho a la producción que puede entrar en conflicto con el derecho a la salud y las autoridades deberían en este caso disponer de información certera y contundente de no daño a la salud para asumir una decisión.

– Es inminente la llegada de los transgénicos a nuestra dieta. ¿Qué resta hacer?

Es más que probable que ya lo estemos ingiriendo. No existe un control serio y responsable acerca de los alimentos que consumimos. Por eso es importante la difusión de la información a la población

– ¿Como deberían los consumidores enfrentar el tema de la liberación transgénicos? ¿Qué deben exigir y a quién acudir?

Insisto en que en primer lugar debe haber difusión del significado de transgénico (muchos de mis pacientes no tienen idea del significado y probable riesgo). Exigir el etiquetado y la libre elección de consumirlos o no. En cuanto a quién acudir, son las autoridades Ministeriales las principales responsables, sólo que actualmente está rota la confianza en los mismos, particularmente cuando son los que toman la decisión de la liberación y afirman ante la población que no hay daño a la salud.

– ¿Qué opina sobre la necesidad del etiquetado de los alimentos transgénicos indicando su presencia en los mismos?

Es el derecho que debe tener todo ciudadano: el acceso a información precisa y responsable, en este caso, sobre las características y condiciones de productos destinados al consumo humano.

– Existiendo diversos estudios e investigaciones internacionales con resultados negativos sobre los OGM y sus impactos para la agricultura, el ambiente y la salud, ¿Por qué cree que el gobierno esté legislando algo tan adverso para la población?

La liberación de los OGM constituye actualmente un punto de un universo mucho más complejo en términos comerciales y eso implica montos inmensos de inversiones en juego. Monsanto forma parte de un grupo de seis firmas dedicadas, entre otras cosas, al negocio de las semillas, los agroquímicos y la biotecnología.

Juntas representan aproximadamente 50 mil millones de dólares por año en ventas de semillas, rasgos biotecnológicos y agroquímicos; además, gastan cerca de 4.700 millones de dólares anuales en investigación y desarrollo agrícola. Por otro lado, particularmente Monsanto enfrenta rechazos en muchas partes del mundo y eso configura un contexto de mucha presión a gobiernos para la toma de decisiones sobre sus productos.

Fuente: Alter Vida

 

 

 

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