¿Somos cómplices de esto? [1]

Sacarle al pueblo su comida y en compensación ofrecerle otra cosa, por decir lo menos, ‘comida para pobres’, o basura, o chatarra,es un acto violatorio del más elemental de los derechos humanos de las personas[2].

Foto: radiotvnuevoparaguay.com.

La cocina campesina en su mejor expresión representa una forma de comer de la naturaleza sin destruirla, y de vivir del trabajo propio y/o ajeno sin explotación, una relación comensal en su sentido biológico, el de vivir de otro organismo sin dañarlo. No se trata de glorificar la cultura de la comida campesina indiscriminadamente para refugiarse en un tradicionalismo férreo, sino de evaluar el comer campesino como parte integral de una forma de vida históricamente constituida que ofrece potenciales respuestas a las múltiples crisis de la coyuntura presente, un presente en que millones de paraguayos sufren hambre y desnutrición por no poder acceder a alimentos sanos, y millones más sufren la desnutrición crónica, la diabetes, el sobrepeso y la obesidad que produce una dieta cargada con alimentos industriales; es un presente en que las riquezas naturales y humanas del país se destruyen para engordar las vacas y los pollos que van a ir a los países centrales, y millones de personas aguantan la pobreza para garantizar el lucro de unos pocos individuos y corporaciones. Paradójicamente, los mismos actores que se jactan de ‘alimentar al mundo’ privan a la población paraguaya de alimentos suficientes y de la posibilidad de cultivarlos; los responsables de la crisis alimentaria y ambiental en el país también son responsables de llevar a los campesinos y su forma de vida a la extinción  (Doughman, 2011:323-326).

“Marca país”: récord en cifras de desnutrición, récords en carne y soja exportada

El Paraguay del hambre

Foto: Hoy.

Las estadísticas oficiales respecto de la incidencia de la pobreza y la extrema pobreza en la población corresponden al año 2011, debido a que no se cuenta hasta el momento con datos al respecto, ni del Censo Nacional 2012 ni de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH 2012). En relación con esta última, solo se han hecho públicos resultados preliminares relativos al total poblacional y al empleo[3].

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 25% de la población en Paraguay sufre hambre, es decir, una de cada cuatro personas. De acuerdo a los datos de población de la EPH 2012, unas 1.650.000 mujeres y hombres de diferentes edades son las que se levantan, viven el día y se acuestan cada noche con hambre en el campo y la ciudad[4].

La normalización del escándalo que representa el aumento del hambre en el contexto de superproducción de proteína alimentaria en las tierras paraguayas, podría tal vez verse alterada si se observa lo que ha venido ocurriendo en otras sociedades, con mucho menos recursos naturales y productivos. El Estado paraguayo ha logrado obtener en el año 2013 la calificación “roja” o de alarma por haber sido, junto con Costa Rica y Guatemala, los países que aumentaron en vez de retroceder en el número de personas con hambre y en el porcentaje de la población que la padece desde 1990.

Cabe recordar que en la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996 (CMA), los Estados acordaron la meta de reducir a la mitad el número absoluto de personas que sufren hambre para el año 2015;  mientras en el objetivo 1 de erradicar la pobreza extrema y el hambre en el mundo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM, 2000), se buscó reducir a la mitad la proporción de personas que padecen hambre entre los años 1990 y 2015. Según la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (IFAD, por sus siglas en inglés) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés), 38 países han alcanzado este objetivo, 18 de los cuales han logrado incluso la meta más estricta establecida durante la CMA[5]. Así, América Latina pasó de 57,4 millones de personas subnutridas en el 1990/1992 a 39,8 millones en 2011/2013, con una reducción del 30,6%. La proporción de personas subnutridas en la población total de América Latina disminuyó en el mismo periodo del 13,8% al 7,1%, lo cual significa una reducción del 48,5%. En el caso del Paraguay, el país pasó de 0,9 millones de personas subnutridas, esto es, unas 900.000 personas en 1990/1992, a 1,5 millones de personas en 2011/2013, con un aumento en el total de personas subnutridas del 69,6%. Con respecto a la proporción de personas subnutridas en la población total, Paraguay pasó del 20,2% en 1990/1992 al 22,3% en 2011/2013, un aumento del 10,5%[6].

Aumento de la población subnutrida en Paraguay entre 1990 y 2013

Año

1990/1992

2011/2013

Variación

Total de personas subnutridas

900.000 personas

1.500.000 personas

69,6%

Porcentaje de la población en situación de subnutrición

20,2%

22,3%

10,5%

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la FAO, publicados en The State of Food Insecurity in the World 2013. The multiple dimensions of food security, p. 45.

Vale señalar que ningún país del Caribe experimentó aumento en el porcentaje de la población subnutrida entre los años 1990 y 2013 y que solamente Haití, con sus múltiples tragedias naturales y crisis políticas, aumentó un 11,9% en el número total de personas subnutridas en estas dos décadas. En América Latina, además de Paraguay, Costa Rica y Guatemala aumentaron el porcentaje de población subnutrida, en el caso de Costa Rica pasando de ser un país con menos del 5% de población con problemas de desnutrición hasta el año 2010, a un 8,2% en el período 2011/2013. Guatemala, por su parte, es un país azotado por huracanes y tormentas tropicales altamente dañinas, aunque otros factores también deben influir en el aumento de la desnutrición de su población. Los países que han logrado mantener o alcanzar cifras inferiores al 5% con respecto a la población subnutrida son Cuba, Argentina, Chile, México y Venezuela.

El Paraguay de la carne

Paraguay ha experimentado crecimientos económicos en los últimos años, y en 2012 se han faenado en frigoríficos y mataderos 1.503.440 bovinos y 7.417.257 cerdos; mientras las aves faenadas en plantas inspeccionadas fueron 47.287.559. Aumentando el porcentaje de bovinos faenados destinado para el consumo interno en comparación con el año 2010, el 20% del millón y medio quedó para este fin y el 80% fue exportado[7]. Como lo señala el Informe Económico del Banco Central del Paraguay respecto del año 2012 –citado más abajo in extenso– este aumento de la oferta interna de carne vacuna se habría debido al brote de fiebre aftosa declarado en septiembre de 2011, que cerró mercados externos y obligó a aumentar la oferta local. Tras la superación de este foco, los récords de exportación logrados desde el año 2009, por la Asociación Rural del Paraguay (ARP), se habrían vuelto a recuperar este año, con exportaciones de carne y menudencias vacunas que llegaron en setiembre de 2013 a 937 millones de dólares estadounidenses. Según la ARP, los cinco primeros destinos de exportación siguen siendo liderados por Rusia, seguido de Brasil, Chile,  Israel y Hong Kong. En cuanto a las exportaciones totales de productos y subproductos de origen animal, a finales de setiembre de este año se registraba una venta por 1.120 millones de dólares[8]. A partir de estos datos, puede estimarse que la ARP mejoraría lugares en el ranking mundial de exportación de carne vacuna, habiéndose situado en 2012 en el noveno puesto[9].

El Paraguay de la soja

Foto: Grupo Favero.

La Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de  Cereales y Oleaginosas (Capeco) publicaba que, conforme a datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos correspondientes a la zafra 2012/13, las empresas productoras de soja en Paraguay siguen ubicadas en el sexto puesto a nivel mundial y las exportadoras en el cuarto lugar, superando a mayores productores como China e India[10]. De 5,9 millones de toneladas de soja cosechadas en el año 2008, la zafra 2012/13 llegó a 9,3 millones de toneladas, ocupando unas 3,1 millones de hectáreas y generando negocios por más de 4.000 millones de dólares en cada temporada[11].

Pobreza, extrema pobreza y caída del bienestar humano

En el Panorama Social de América Latina 2012 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se señala que en América Latina la cantidad de personas en situación de extrema pobreza/indigencia es de 66 millones. Conforme a datos del año 2011, los países que se encontraban en situación de pobreza estaban encabezados por Paraguay (49,6%), República Dominicana (42,2%) y Colombia (34,2%). Similar era la situación con relación a la extrema pobreza, Paraguay (28%), República Dominicana (20,3%) y Colombia (20,7%), aunque faltan datos de varios países[12].

Por su parte, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) realiza una medición compuesta sobre salud, educación e ingresos, buscando enfatizar que las personas y sus capacidades deben ser el criterio más importante para evaluar el desarrollo de un país, no solo el crecimiento económico. De acuerdo a los datos divulgados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en 2013, de un total de 187 países, Paraguay retrocedió del puesto 109 al 111 en el IDH 2012. En lo que respecta a Sudamérica, Chile se ubicaba en el puesto 40, seguido por Argentina (45), como únicos representantes con desarrollo humano muy alto. Luego estaban Uruguay (51), Venezuela (71), Perú (77), Brasil (85), Ecuador (89) y Colombia (91), que ostentan un índice alto. Bolivia se ubicaba en el puesto 108[13].

Continuidades y retrocesos entre octubre de 2012 y noviembre de 2013

Foto: edimedios.

Ojos que siguen sin querer ver: la inseguridad alimentaria

La inseguridad alimentaria puede ser entendida como la disponibilidad limitada o incierta de alimentos nutricionalmente adecuados e inocuos, o la capacidad limitada e incierta de adquirir alimentos adecuados, en formas socialmente aceptables. Es un concepto que se refiere a la satisfacción del nivel mínimo del derecho humano a la alimentación adecuada (DHAA); no alude a la posibilidad de comer lo que se acostumbra o desea y a acceder a ello en forma digna, sino al acceso a lo básico para reproducir la vida sin afectar la salud.

Pese al acentuado crecimiento de la extrema pobreza en las dos últimas décadas, el Estado paraguayo continúa sin efectuar una encuesta nacional de alimentación y nutrición, habiéndose realizado la última en el año 1976. Desde el año 1983, se realizan anualmente las Encuestas Permanentes de Hogares (EPH). Lo que se ha hecho a pedido de la FAO fue incluir módulos con preguntas relativas a consumo alimenticio y antropometría infantil, así como sobre gastos alimentarios del hogar y consumo de sal yodada, en las encuestas de hogares de algunos años. Así se efectuó en las Encuestas Integradas de Hogares EIH 1997/98 y 2000/01 y en la EPH 2005. La limitación de esta vía está en la forma de captar datos, ya que las encuestas no habrían sido muestreadas para identificar desnutrición[14]. Es lo único con lo que se contaría a nivel nacional hasta la fecha del cierre de este artículo. Existen profesionales que, a partir de los datos de las encuestas de hogares de la DGEEC, los procesan y divulgan. Sin embargo, el Estado se mantiene reacio a producir y procesar datos alimentarios y nutricionales, para utilizarlos en el mejoramiento de políticas públicas, en particular, a la identificación de la incidencia de la inseguridad alimentaria en la población, los sectores y lugares más afectados, y las causas vinculadas a la misma. Ello denota la persistencia estatal, en el incumplimiento de obligaciones particularmente en un aspecto básico para la garantía del DHAA, que es el de contar con información actualizada respecto de la situación nutricional de la población que posibilite adoptar las medidas pertinentes en el menor tiempo posible.

El rezago del Paraguay en la materia es aún más notorio, en razón de que  en el continente se han ido desarrollando diferentes instrumentos para la medición específica de la inseguridad alimentaria, siendo los más conocidos la Escala de Inseguridad Alimentaria de Estados Unidos (HFSSM, por sus siglas en inglés), la Escala Brasileña de Inseguridad Alimentaria (EBIA) y la Escala Lorenzana validada y aplicada en Colombia. Inclusive, con base en las mismas y buscando mejorarlas, se ha desarrollado recientemente la Escala Latinoamericana y Caribeña de Seguridad Alimentaria (ELCSA), como escala mejorada de medición de la inseguridad alimentaria basada en la experiencia en los hogares con esta condición[15].

Atendiendo los datos sobre el crecimiento de la desnutrición publicados por la FAO en el año 2013, se considera urgente la realización de una encuesta nacional nutricional muestreada a tal efecto, que incluya preguntas específicas para medir situaciones de inseguridad alimentaria y que alcance a todos los departamentos, incluidos Alto Paraguay y Boquerón.

Problemas de alimentación en el sector trabajador empleado, subempleado, desempleado y cuentapropista

De modo concomitante con el aumento de la desnutrición en el país, el porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), recibido por el factor trabajo en el Paraguay, esto es, la participación de los ingresos del sector trabajo en el PIB[16] habría experimentado una caída, bajando del 65% en el periodo 1997-2002, a menos de 50% en 2008[17]. A su vez, mientras desde el año 2002 existe una recuperación del PIB per cápita (cifra que incluye los ingresos del capital junto con los del trabajo), el ingreso laboral por trabajador/a presentaba en el año 2008 un valor inferior en 18%, respecto del nivel de ingreso registrado en 1997/8[18].

Con respecto a la evolución del salario mínimo, este habría mostrado un estancamiento en términos reales durante todo el periodo que va de 1997 a 2008[19]. Las centrales sindicales vienen denunciado la caída del poder adquisitivo del salario mínimo, ante las subas de precios, tanto de la canasta básica de alimentos como de la canasta básica de consumo general.

Por su parte, los informes económicos del Banco Central del Paraguay (BCP) en los años 2010 y 2011 señalan que los precios de los alimentos tuvieron incrementos interanuales, mayores a los registrados por los demás segmentos del índice de precios al consumidor. Además, en dichos informes se ha destacado que los importantes aumentos de precios de la carne vacuna, experimentados en los años 2010 y 2011, guardan relación principalmente con el aumento de las ventas a los mercados mundiales[20].  El informe del año 2012 del BCP, menciona que la inflación interanual de los alimentos durante el año 2012, observó una trayectoria similar a la verificada en la inflación total, pero con patrones interanuales de subas y caídas más pronunciadas. Sostiene que:

En gran medida este comportamiento de los alimentos se debió a la reducción de los precios de la carne vacuna, consecuencia directa del brote de fiebre aftosa declarado en el mes de setiembre del año 2011. La salida forzosa de Paraguay de la mayor parte de los mercados externos, como consecuencia de la pérdida del status de país libre de aftosa con régimen de vacunación, desembocó en exiguas exportaciones de carne vacuna durante los primeros meses del año 2012, situación que llevó a los frigoríficos a ofertar una parte de su producción, al mercado doméstico, presionando con ello a la baja los precios de los diferentes cortes vacunos, principalmente los cortes premium[21].

Aumento de la exportación de carne y de su precio: más inflación y menos consumo

Tras el foco de aftosa declarado en setiembre de 2011, los precios promedios de los cortes de carne vacuna fueron disminuyendo paulatinamente y, en mayo del año 2012, descendieron hasta un 22%, según los registros de la Dirección de Defensa al Consumidor del Ministerio de Industria y Comercio (MIC). En el año 2013, con la recuperación de las exportaciones, los precios de la carne vacuna se elevaron nuevamente. Las exportaciones de productos y subproductos de origen animal, desde el primero de enero de este año hasta el cierre de octubre crecieron un 34,4% con relación al año pasado[22]. Del mismo modo, solo en el mes de octubre de 2013, el incremento en el precio de la carne vacuna fue de un 7,8% según portavoces del BCP[23]. Asimismo, de acuerdo a monitoreos del MIC la carne habría acumulado un incremento de 27% en los últimos meses de 2013.

A noviembre de este año, medios de prensa recordaban que tras la aparición de los focos de aftosa, los precios cárnicos llegaron a caer un 45% en promedio, pero se afirmaba que dada la proyección del BCP y del sector ganadero, todo apuntaría a que con “el ritmo de envíos y con las nuevas oportunidades que abre la recuperación del estatus de país sin aftosa […] se registren los mismos niveles de precio, que en el primer semestre del año 2011, es decir, cuando algunos cortes de primera, como el lomito, llegaron a superar la barrera de los G. 50.000 el kilo”. Esto, sumado a la suba sostenida de los panificados, implicaría una mayor presión inflacionaria[24].

Con relación al impacto de la suba de precios de alimentos en el aumento de la extrema pobreza, ya en el año 2010 el Gabinete Social de la Presidencia de la República había reconocido que el aumento de los precios de los alimentos contrarresta los efectos positivos de la expansión económica en los sectores en situación de mayor vulnerabilidad, incrementando la pobreza extrema[25].

Problemas salariales

La insuficiencia del monto del salario mínimo para llevar una vida digna fue señalada por técnicos del PNUD en un informe de noviembre de 2013. Según datos del mismo, solo el 16,3% de la población paraguaya contaría con un empleo decente que le permite tener equidad, libertad, dignidad y seguridad. Para determinar los porcentajes se utilizó un indicador de calidad de empleo, con cuatro filtros distintos: personas ocupadas, personas ocupadas que tienen un ingreso que supera la línea de pobreza, seguro de salud y jubilación. Desde esta perspectiva, el salario piso que necesita una persona para vivir dignamente en la ciudad de Asunción es de Gs. 3.000.000, aproximadamente[26]. Cabe recordar que el monto del salario mínimo legal es de Gs. 1.658.232, el cual debería satisfacer las necesidades de la persona trabajadora y su familia. En realidad, dados los precios actuales de la canasta básica de alimentos, la sola cobertura de las necesidades alimentarias de una familia tipo que vive de un salario mínimo, dificultaría el acceso a los demás derechos de subsistencia: vivienda, salud, transporte. Además, debe mencionarse la persistencia de la discriminación salarial al trabajo doméstico remunerado y al trabajo en establecimientos ganaderos, por la cual se considera legal pagar en efectivo solo el 40% del salario mínimo a las trabajadoras domésticas, y del 35 al 49% –de acuerdo al tamaño del establecimiento ganadero– a las personas que trabajan en los mismos[27].

Cada vez más lejos del karu porã

En el artículo sobre derecho a la alimentación adecuada del año 2011 del Informe anual de la Codehupy, se había descripto el problema de la caída de la producción diversificada de alimentos a nivel nacional, la total desregulación de la exportación de carne al exterior y sus impactos en la disponibilidad de alimentos y en la accesibilidad a los mismos, por parte de la población con menos recursos económicos. Se señalaba que en forma concomitante con la expansión de la frontera agroganadera, se había generado la reducción de la producción de alimentos diversificados para consumo local, pese a que la población paraguaya se había duplicado en treinta años. Se explicaba que productos básicos en la alimentación de los hogares paraguayos, en particular de la población campesina e indígena del país, como el poroto, el maní y la mandioca se habían reducido de modo alarmante, de acuerdo a datos de la FAO. También se mencionaban datos del Senave, relativos al marcado aumento de la importación de alimentos, sobre todo de cereales, frutas, hortalizas y legumbres[28].

Los últimos datos que se han encontrado de FAO, relativos al año 2011, muestran un aumento en la producción de mandioca y de poroto, pasándose de 2.218.530 toneladas de mandioca en 2008 a 2.453.837 toneladas en 2011 (aunque aún muy lejos de las 3.890.940 toneladas alcanzadas en 1988). La producción de porotos pasó de 44.628 toneladas en 2008 a 53.253 en 2011 (aumentando, pero lejos de las 70.655 de toneladas alcanzadas en 1978)[29]. En relación con la producción de maní, no se han encontrado datos actualizados de la FAO. Cabe recordar que en el año 2008, se alcanzaron 29.988 toneladas de maní, frente a las 44.550 del año 1988. Según las proyecciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) la producción de maní en la zafra 2011/2012 llegaría a 23.750 toneladas, cayendo más de 6.000 toneladas con respecto al año 2008.

Con relación al aumento de la producción de carne y la caída del consumo per cápita de dicho alimento en el país, en el informe de derechos humanos de la Codehupy 2011 se destacaba esta paradoja. En el reporte anual de la FAO sobre agricultura y alimentación en el año 2009, se había examinado específicamente las dinámicas de la ganadería en el mundo, con datos detallados por países y regiones, mostrando que el consumo per cápita de carne en Paraguay había caído de 77 kilos de carne anual en el año 1995 a 32 kilos en el año 2005, constituyendo el mayor índice de reducción en América Latina[30]. Si bien no se han encontrado nuevos datos de FAO al respecto, medios de prensa han divulgado datos del Viceministerio de Ganadería, señalando que con el cierre de mercados de exportación por causa del brote de aftosa, los precios de la carne vacuna en el mercado interno habían bajado, incrementando el promedio de consumo de la misma. En el año 2011 –el año de mayor encarecimiento de la carne– dicho consumo había caído a 24,5 kilos per cápita, y se proyectaba un aumento en 2012, que llegaría hasta los 30 kilos promedio per cápita[31]. Atendiendo la relación histórica existente entre aumento de la exportación, aumento del precio de la carne en el mercado nacional y caída del consumo per cápita, puede preverse una nueva caída en el consumo.

Política estatal socioeconómica y judicial contraria al derecho a la alimentación

Como muestra este breve recuento de resultados, la política socioeconómica de fomento a la agroexportación de soja y carne, fortalecida desde hace dos décadas por el Estado paraguayo, ha significado un intenso aumento de la desnutrición en la población y la caída del bienestar humano de amplios sectores sociales.

La falta de control estatal del uso de agrotóxicos por explotaciones sojeras, en perjuicio de comunidades campesinas e indígenas aledañas, empeora el impacto social de este modo de producción. En los últimos meses se han efectuado represiones contra comunidades campesinas que se oponen a la nueva siembra de soja ante la total falta de garantías por parte del Estado, respecto de la protección de sus derechos, afectados en cada ciclo sojero por las también cíclicas fumigaciones aplicadas sin consideración de las normas ambientales.

La complicidad fiscal judicial

Es decisivo el rol del Poder Judicial y del Ministerio Público en el estado de indefensión en el que se encuentran cientos de comunidades rurales afectadas de manera continua por este patrón de hechos en sus derechos a la vida, a la salud, a la alimentación adecuada y a vivir en un ambiente saludable.

Valga mencionar como ejemplos los casos de la comunidad indígena Campo Agua’e y de la comunidad campesina Yerutí, ambas del departamento de Canindeyú. El primero ya había sido expuesto en el artículo sobre derecho a la alimentación del año 2010 del Informe anual de la Codehupy, explicando las afectaciones al agua y a los recursos alimentarios que las fumigaciones generaban en dicha comunidad indígena y el mal desempeño persistente de las autoridades judiciales en la tramitación del proceso penal en curso[32]. Pese a existir desde el año 2009 denuncia formal de la comunidad ante la fiscalía de delitos ambientales de Curuguaty, por fumigaciones sin barreras, realizadas a menos de diez metros de la escuela y las viviendas indígenas, incluso en horarios de clase, generando síntomas de intoxicación en niñas, niños, jóvenes y personas adultas; pese a  haberse presentado querella adhesiva y acusación, incluyendo un informe realizado por la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción junto a dos instituciones educativas francesas, dando cuenta de la contaminación de las fuentes de agua de la comunidad con glifosato[33], hasta la fecha no se ha logrado sanción alguna y los empresarios brasileños acusados de delitos ambientales cuentan con sobreseimiento provisional.

En el caso de la colonia Yerutí, fue presentada una acción de amparo en enero del año 2011, tras la muerte del joven campesino Rubén Portillo y la intoxicación de más de veinte personas de la comunidad. En la causa penal abierta por la misma fiscalía de Curuguaty, hasta la actualidad no se ha condenado a ninguna persona por las fumigaciones ilegales realizadas en torno a la comunidad y constatadas por instituciones estatales.

Por sus actuaciones en dichos casos fueron presentadas en diciembre del año 2012 y enero del año 2013 denuncias ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y ante la Fiscalía General del Estado contra el juez penal de garantías de la capital, Pedro Mayor Martínez, por haberse negado sin causa legal a resolver el mencionado amparo, cuando la acción ya había sido totalmente tramitada por la jueza a la que reemplazó por vacaciones, incurriendo en la prohibición prevista en el art. 136 de la Constitución Nacional; contra el juez penal de garantías de Curuguaty, José Dolores Benítez, por la comisión de los delitos de Frustración de la Persecución Penal, Prevaricato y el delito ambiental agravado tipificado en la Ley N° 716/96, en la causa penal por hechos punibles contra la comunidad indígena Campo Agua’e y en el amparo promovido por personas pobladoras de la colonia campesina Yerutí; contra el exfiscal ambiental de Curuguaty, Miguel Ángel Rojas –ascendido a juez civil de Coronel Oviedo– por la comisión del delito de Frustración de la Persecución Penal y del delito ambiental agravado tipificado en la Ley N° 716/96, en la causa penal abierta por hechos punibles contra la comunidad indígena Campo Agua’e.

Si bien fueron presentados en el mes de marzo de 2013 urgimientos para el tratamiento de las denuncias al Jurado de Enjuiciamiento y al fiscal general del Estado, a noviembre de 2013, habiendo transcurrido diez meses desde la presentación de las denuncias, no se ha tenido adelanto alguno en el proceso de juzgamiento de los magistrados denunciados. De este modo, a estas comunidades no les quedaría a nivel nacional ninguna acción legal por intentar para obtener algo de justicia.

DELICIAS, BELLEZAS Y FELICIDAD NOS ESPERAN

 

La buena noticia es que –aunque se nos convence de lo contrario– esta situación puede cambiar. El hambre no es natural ni estamos condenados a que existan personas sobreviviendo en la miseria, mientras se destruyen los bosques; se contaminan los arroyos y ríos con agrotóxicos, antibióticos y hormonas usados para criar ganado y engordar aves; se elimina la producción de alimentos sanos, nutritivos y diversos (arrasando a sus productoras y productores para reducirlos a nuevos consumidores urbanos); se acrecienta una industria alimentaria cada vez más cruel con los animales y más intoxicante para las personas. El mismo nos vuelve cómplices inconscientes o forzados de una maquinaria irracional contraria a todas las formas de vida, movida por la pulsión ciega del lucro para la acumulación ilimitada y el consumo infinito. Hasta consumirnos.

De nosotr@s nomás depende.

Nos esperan manjares y pura, pura belleza.

https://www.youtube.com/watch?v=3BMWs0TM-Jo

https://www.youtube.com/watch?v=zHnCfR6oXbc

http://conamuri.org.py/alimentosanopueblosoberano/?page_id=51

 

Foto: Conamuri.

 

 


[1] Versión resumida del artículo sobre derecho a la alimentación adecuada, publicado en el Informe de Derechos Humanos 2013 de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy). Fijate: http://www.codehupy.org/index.php?option=com_docman&task=cat_view&gid=18&Itemid=21

[2] Tomás Palau, Prólogo, en: Doughman, R. La Chipa y la Soja. La pugna gastro-política en la frontera agroexportadora del Este paraguayo, Asunción, BASE IS, 2011, p. 15.

[3] Según los resultados preliminares de la EPH 2012, el total poblacional llegaría a 6.600.284 personas. Dirección General de Encuestas, Estadísticas y Censos, Principales resultados Encuesta Permanente de Hogares 2012, Fernando de la Mora, DGEEC, septiembre 2013, p. 4.

[4] Última Hora, 17 de octubre de 2013, disponible en: http://m.ultimahora.com/uno-cada-cuatro-paraguayos-pasa-hambre-paraguay-segun-la-fao-n732168.html

Periódico de Interpretación y Análisis E’a, 17 de octubre de 2012, disponible en: http://ea.com.py/fao-recordo-que-1-600-000-personas-sufren-hambre-en-paraguay/

[5] FAO, IFAD and WFP, The State of Food Insecurity in the World 2013. The multiple dimensions of food security, Rome, FAO, 2013, p. 4.

[6] Ibid. p. 45.

[7] Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal, Anuario 2013. Faenamiento, Asunción, Senacsa, 2013, pp. 92-96.

[8] Asociación Rural del Paraguay, “Otro record en exportaciones de carne”, 8 de octubre de 2013, disponible en: http://www.arp.org.py/index.php?option=com_content&view=article&id=906:otro-record-en-exportaciones-de-carne&catid=1:noticias&Itemid=85

[12] Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Panorama Social de América Latina 2012, p. 14, disponible en: http://www.eclac.org/publicaciones/xml/5/48455/PanoramaSocial2012DocI-Rev.pdf. No se incluyen datos del año 2011 respecto de Bolivia, Guatemala, Honduras, El Salvador, México y Nicaragua.

[13]Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, http://hdr.undp.org/es/estadisticas/idh/ e IP Paraguay, “Paraguay retrocede en una América Latina más desigual”, 25 de abril de 2013, disponible en: http://www.adndigital.com.py/dev/index.php?option=com_k2&view=item&id=8963:paraguay-retrocede-en-una-am%C3%A9rica-latina-m%C3%A1s-desigual&Itemid=268

[14] Milena Pereira Fukuoka, El Estado y la garantía del derecho a la alimentación adecuada en Paraguay, Asunción, Base Is, 2011, pp. 228-229.

[15]FAO/Comité Científico de la ELCSA, Escala Latinoamericana y Caribeña de Seguridad Alimentaria (ELCSA). Manual de uso y aplicación, Santiago de Chile, FAO, mayo de 2012. Disponible en: http://www.fao.org/alc/file/media/pubs/2012/elcsa.pdf

[16] Vía remuneraciones para trabajadores/as asalariados/as e ingresos de trabajadoras/es por cuenta propia.

[17] Fuente BCP, citado en Cynthia González et ál. Comportamiento del empleo e ingresos en el Paraguay. Análisis de una década (1997-2008), Asunción, CADEP, 2011, pp. 25-26.

[18] Cfr. Cynthia González et ál. op. cit., pp. 24-25, en base a EHs (DGEEC) de 1997 a 2008.

[19] Ibíd., p. 27.

[20] BCP, Informes económicos de los años 2010 y 2011.

[21] Banco Central del Paraguay, Informe Económico Preliminar 2012, Asunción, BCP, s.f. p. 6. Las cursivas corresponden al original. Disponible en: https://www.bcp.gov.py/userfiles/files/attachments/article/149/Informe_Economico_Preliminar_2012_qreemplaza_030113.pdf

[22] Red de Inversiones y Exportaciones del MIC: http://www.rediex.gov.py/exportacion-de-carne-crece-34-y-los-precios-internos-se-recuperan-not247, citando al Diario Abc Color del 13 de noviembre de 2013.

[25] Gabinete Social de la Presidencia de la República, Objetivos de Desarrollo del Milenio 2010. Primer Informe de Gobierno, Asunción, 2011, p. 17.

[26] Periódico de Interpretación y Análisis E’a, 5 de noviembre de 2013,  disponible en: http://ea.com.py/el-salario-minimo-para-vivir-dignamente-es-de-gs-3-millones-segun-economista/

[27] Por disposiciones inconstitucionales del Código Laboral vigente se acepta como “legal” pagar a las trabajadoras/es domésticas/os el 40% del salario mínimo en efectivo. El salario legal en efectivo sería entonces de 663.000 guaraníes. A su vez, por Resolución N° 504/2011 del Ministerio de Justicia y Trabajo, los trabajadores/as de una estancia ganadera de hasta 4.000 cabezas de ganado tiene derecho a un salario mensual en efectivo de 589.256 guaraníes, esto es, el 35% del salario mínimo general. Si el establecimiento tiene más de 4.000 cabezas de ganado, el salario efectivo mensual llega al 49% del mínimo legal general.

[28] Milena Pereira Fukuoka, “El derecho a la alimentación es relegado por la priorización del lucro”, en Codehupy, Yvypóra Derécho Paraguáipe Derechos humanos en Paraguay 2011, Asunción, Codehupy, 2011, pp. 203-205.

[29] Fuente: Elaboración propia con base en los datos del sistema de estadística de la FAO (FAOSTAT).

La estimación de producción de mandioca para la zafra 2011/2012 del MAG  era de 2.408.000 toneladas. La estimación de producción de poroto para el mismo periodo era de 56.250 toneladas.  Fuente: MAG, Actualidad agropecuaria del Paraguay 2012, disponible en: http://www.mag.gov.py/dgp/dgp/ACTUALIDAD%20AGROPECUARIA%20PY%202012.pdf

[30] Milena Pereira Fukuoka, op. cit., p. 204.

[32]Milena Pereira Fukuoka, “Cuestión de modelos. El derecho a la alimentación adecuada y la necesidad de paradigmas alternativos de desarrollo”, en Codehupy, Yvypóra Derécho Paraguáipe Derechos humanos en Paraguay 2010, Asunción, Codehupy, 2010, pp. 470-471

[33] Véase: Facultad de Ciencias y Tecnología de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” y Escuelas Nacionales Superiores de Geología (ENSG) y de Agronomía (ENSAIA) del Instituto Nacional Politécnico de Lorena (INPL), Francia, “Diagnóstico de la presencia de glifosato en arroyos superficiales de los Departamentos de Canindeyú y San Pedro”, Marzo 2011.

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