Soldaditos del ´89 esperan indemnización

La Asociación de Ex Combatientes del ´89 espera que el presidente Mario Abdo Benítez promulgue cuanto antes la Ley de Indemnización que el Congreso sancionó esta semana, y que ya está en manos del Poder Ejecutivo.

Víctor Colmán, presidente de la organización que nuclea a los soldados conscriptos que combatieron en la madrugada del 2 y 3 de febrero, el golpe contra la dictadura de Alfredo Stroessner, señala que los beneficiarios podrían ascender a unos 2.000, como máximo, entre las familias de quienes perdieron la vida aquella noche, que son 40 soldaditos, y los 1.582 que sobrevivieron y hoy son hombres de poco más de 40 años, cuyos casos han sido debidamente certificados por las FF.AA.

Las familias de los fallecidos recibirían el equivalente a 3.000 jornales, unos 200 millones de guaraníes. El resto, el equivalente a 2.000 jornales, poco menos de 150 millones de guaraníes, cada uno.

La Asociación de Colmán nació en 2013. Y el proyecto convertido en ley esta semana se presentó a la Cámara de Diputados al año siguiente, el 14 de diciembre, con el aval de 10 legisladores.

Fueron 14 años de idas y venidas, lobby, discusiones. “Fue un largo trámite y una larga lucha”, dice Colmán.

En septiembre de 2017 tuvo media sanción en Diputados, y en marzo de este año fue ratificado por el Senado, para finalmente convertirse en Ley el martes pasado. Ahora, está en manos del presidente Abdo Benítez.

Colmán cuenta que ayer mismo conversaron con asesores políticos del Presidente, entre ellos el ex senador liberal Carlos Amarilla, quienes se comprometieron a revisar el tema con el mandatario.

“Esperemos que salga cuanto antes, que sea viable y positivo, porque hay mucha gente esperando, muchas familias, mucha lucha detrás de todo esto”, dice Colmán.

Niños soldados

La mayoría de quienes combatieron en la madrugada del golpe que derrocaría a Stroessner, tenían entre 12 y 17 años; esto en ambos bandos. Dice Colmán que en el Regimiento Escolta Presidencial que su unidad atacó esa noche, casi todos los defensores eran niños y adolescentes, muchos traídos del campo contra su voluntad, arreados por “los PM que agarraban a cualquier mitaí que andaba caminando y lo llevaban al cuartel”.

Colmán estaba haciendo el SMO en el RCV “Coronel Felipe Toledo” en Benjamín Aceval, Cerrito, Chaco. Tenía 17 años, era conductor de Tanque Cascavel, y aquella noche “fui fusilero en un Tanque Urutú”.

Cuenta que su unidad venía entrenándose desde hacía dos meses, “con ejercicios bastante serios, más avanzados, simulación de combate y eso; nosotros no sabíamos nada pero había sido que nos estábamos preparando para esa noche”.

En la madrugada del 3 de febrero, Colmán y sus camaradas se aprestaban a asaltar el Regimiento Escolta, en Mariscal López y General Santos.

A las cuatro tomamos el escolta, nos bajamos, abrimos un boquete, y entramos”, recuerda Colmán. Dice que era difícil ver por el humo y la oscuridad. Adentro, un grupo de soldaditos todavía se resistía y contestaba el fuego.

Cuenta Colmán que hasta los últimos minutos antes del asalto a la unidad de los “leales” a Stroessner, tenía la esperanza de que no fuera a suceder nada, que todo fuera nada más que entrenamiento. Hasta que sonó el primer disparo y mató la ilusión: “Tuve mucho miedo a la muerte, así mismo yo sentí, yo creo que me salvé de milagro”.

Reporte del periódico Tiempo Central

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