Sofía Paoli «El festival de Cine Under construye una cultura audiovisual»

Brinda un espacio de difusión y permite acercar las historias o realidades de un pueblo o comunidad al público.

El Mercado 4 y Efrén «Kamba’i Echeverría son dos símbolos de la cultura popular paraguaya que serán llevados a la pantalla en el marco del V Festival de Cine Under.

E’a conversó con la responsable de ambos proyectos audiovisuales, Sofía Paoli Thorne, directora que comenzó a construir su camino desde los 15 años, primero estudiando, luego trabajando en canales de televisión y productoras. Actualmente dirige su propia productora, donde realiza institucionales y documentales como los ya mencionados.

¿Cuál es la importancia de un evento como el Festival de Cine Under, como vidriera de los realizadores nacionales, fuera del circuito comercial?

La oportunidad de participar en festivales como el Cine Under es sumamente importante y es un aporte muy grande para los realizadores que nos dedicamos al documental. Brinda un espacio de difusión y permite acercar las historias o realidades de un pueblo o comunidad al público.

La cultura del audiovisual, no solamente es cine, también es gestionar espacios de difusión y buscar formar al público.

Es justamente por nuestra elección de hacer documentales, buscar crear conciencia y aportar a la cultura que nos vemos con menor posibilidad de acceder a espacios en los medios o circuitos comerciales. Y es ahí donde emprendimientos como este festival nos sirven de gran aporte para construir un país con mayor conocimiento en su historia, su lenguaje y las diversas realidades de los distintos rincones del país cada una con sus características propias.

Por ello aplaudo la labor de Natasha Rolón e Ivanna Urizar, organizadoras de este evento, porque construyen el audiovisual en el país. Esta cultura del audiovisual, no solamente es cine, también es gestionar espacios de difusión y buscar formar al público.

Coméntanos acerca de las producciones que exhibirás en el festival y su proceso de realización

Che valle fue mi primer trabajo como directora de documentales, cuando ideamos este proyecto con mi esposo Juan Carlos Lucas sentíamos la necesidad de mostrar a los grandes talentos musicales que existen en el país, no solo los conocidos sino también los artistas que no son promocionados por los medios pero que son muy valorados en sus comunidades. Y a través de sus historias mostrar la identidad del Paraguay.

Es por eso que cuando pensamos en este proyecto no podíamos dejar de pensar en la posibilidad de tener al maestro Efrén Echeverría “Kambai” como protagonista de un capitulo de Che valle. Nos sorprendía el mito que existía alrededor de su persona, de su forma de tocar. Se hablaba que él fabricaba sus cuerdas con hilos de alambre, o que Kambai de niño al escuchar una punteada de guitarra con acompañamiento creía que era una sola persona. O un relato que escuché en ese entonces es que Efrén había adquirido su talento por un «pacto con el diablo».

Nos sorprendía el mito que existía alrededor de Kamba'i, de su forma de tocar. Se hablaba que él fabricaba sus cuerdas con hilos de alambre, o que Kambai de niño al escuchar una punteada de guitarra con acompañamiento creía que era una sola persona. O un relato que escuché en ese entonces es que Efrén había adquirido su talento por un ´´pacto con el diablo

En síntesis, estos mitos eran detonantes para realizar el documental. Muchas preguntas me venían a la cabeza y necesitaba tener respuestas. Cada investigación, ya sea libro o personas que consultábamos, nos llevaba a una historia distinta. Poco realmente conocen su historia. Por eso decidimos que él mismo hablara de su personalidad, de su música y de su estilo de ejecución.

En el caso de “Mercadocuatrope”  nos sucedió algo similar: nadie conocía su historia cronológica. Era encontrar una historia que se remontaba desde el mercado guazú y de repente saltaba al mercado actual. Es decir, nadie había hecho ese proceso de construcción histórica del mercado cuatro desde sus comienzos y su transformación. Descubrimos que había una gran historia en este lugar que se fue captando con los varios testimonios de la gente del mercado.

Eran pedacitos de historias que se nos presentó como un rompecabezas y lo tuvimos que armar en solo un mes de producción. Una gran historia que requería por lo menos unos 6 meses de investigación y seguimiento con la gente del mercado. Porque como dijo una amiga, que me parece la mejor definición, las personas son como museos vivientes. Llevan encima la historia de su realidad y uno la capta sin ninguna intervención más que la cámara. Y aquí entra un tema que me  parecía urgente de contar: la visión negativa que se proyectaba desde los medios sobre estos trabajadores. Que en algunos casos se generaba por falta de investigación sobre estos temas y en otros casos por la existencia de intereses de por medio que los mismos trabajadores denuncian en el documental.

Era indignante como esta ´versión´ negativa repercute entre la gente, ¡mismo entre mis colegas! Me decían ¨cuídate que te van a robar la cámara¨ cuando en realidad nunca tuve ningún inconveniente en el mercado. Y eso que a veces estábamos entre 2 personas en la grabación. Esto era incomodo porque la gente al vernos con la cámara ya nos relacionaban con la prensa y expresaban su rechazo. Y lo entendíamos muy bien porque constantemente esta gente es invadida por las cámaras de los medios sin permiso ni delicadeza. Si bien el mercado es un lugar público también es el lugar donde trabaja gente que merece respeto y consideración.

Mercado 4 y Kambai son dos verdaderos símbolos de la cultura popular paraguaya, ¿que aprendiste como experiencia personal y profesional sobre los mismos?

en las exhibiciones de “Mercadocuatrope” que en medio de los nervios de la proyección nos encontramos reconfortados con las risas del público y hasta con el llanto de algunas personas que se sintieron tocados con la vivencia de estos trabajadores. Y es eso justamente lo que queremos lograr, que la gente se sienta identificada, que sienta empatía y que se envuelva en la historia

Todo esto forma parte de un aprendizaje de nuestro propio lenguaje. La búsqueda de tener un lenguaje donde la gente se sienta reflejada, con sus mismos sentimientos, su forma de ser y actuar.  A través de la vivencia con la gente vas aprendiendo mucho de ellos, no solamente su idiosincrasia sino también de cómo tenemos que llegar a transmitir al público.

Digámoslo así, lo cotidiano no está escrito en los libros, ni en ninguna escuela de cine. Nadie te enseña a llegar a la gente, eso es algo que lo aprendes compartiendo con la gente. Muchos realizadores todavía seguimos en la búsqueda de sintonizarnos con la gente, tanto en el cine como en la televisión. Es una tarea pendiente.

¿Qué mensaje buscas transmitir en las producciones que realizas?

Principalmente como realizadora de documentales uno tiene la misión de tomar las realidades y hacerlas llegar al público. Ya sea buscando crear conciencia, buscando hacer una denuncia o transmitir la belleza o registrar los patrimonios culturales, sociales o artísticos que tiene Paraguay. Considero a Paraguay un país rico en cultura, con muchas historias, luchas y vivencias que contar. Y eso deseo plasmar en mis materiales, tratar de transmitir un lenguaje autóctono dejando que la gente sea la que cuente sus historias.

Tratar de hacer llegar la voz de los que no tienen la facilidad de hacerla escuchar, transmitir sus sentimientos y emociones ya sea de impotencia, alegría o tristeza. Fue justamente en las exhibiciones de “Mercadocuatrope” que en medio de los nervios de la proyección nos encontramos reconfortados con las risas del público y hasta con el llanto de algunas personas que se sintieron tocados con la vivencia de estos trabajadores.  Y es eso justamente lo que queremos lograr, que la gente se sienta identificada, que sienta empatía y que se envuelva en la historia, solo así podremos captar a la gente y brindarle algo más que puro entretenimiento vacio, sensacionalista que insensibiliza a la sociedad.

Creo firmemente que el documental además de ser una expresión artística es parte de un compromiso del profesional, debe aportar a la búsqueda de una sociedad más consiente, menos manejable que conozca su realidad a través de su gente y no de lo que nos cuentan los grandes grupos de poder.

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