Sobre la rueda de prensa convocada por la Ministra de Cultura

 Mediante este comunicado me refiero a las cuestiones centrales presentadas en la rueda de prensa que ofreció el viernes 19 de abril la ministra de Cultura, Graciela Bartolozzi.

Los hechos meramente administrativos serán aclarados ante las instancias correspondientes a cuya jurisdicción fueron remitidos. Cabe recordar, por otra parte, que los fondos relativos al Bicentenario (a los cuales se refieren básicamente las denuncias) ya habían sido auditados por la Contraloría General de la Nación, cuyos resultados fueron entregados en abril de 2012.

1. Caso “Kamikaze”, empresa adjudicada para los festejos del Bicentenario.

No faltan documentos respaldatorios relativos al contrato de la empresa Kamizake con el Estado; obra, pues, correspondencia entre el desembolso de los servicios y las actas de recepción. En cuanto a la ampliación del contrato, requerida por las necesidades del Bicentenario, la misma fue realizada conforme a ley y según los procedimientos de Contrataciones.

2. Caso obras (incluye “Ciudadela”).

Fueron concluidas las tareas de restauración y mejoramiento de los ocho museos dependientes de la SNC, la puesta en valor del Archivo Nacional de Asunción y la  Biblioteca Nacional, así como de la Estación Esperanza (Planta Alta del Ferrocarril) y las obras del Puerto de Asunción. Faltaba terminar la restauración del edificio Encomiendas (concluido por la nueva administración de la SNC para dejarlo luego sin funciones) e iniciar las obras del Galpón Industrial FEPASA (Asunción). Como casi toda obra pública, ésta se encontraba retrasada en lo relativo a los planos arquitectónicos y a la tramitación de permisos municipales. La actual SNC no hizo lo que debe hacer una administración responsable ante una obra heredada e inconclusa: continuar con las labores pendientes y finalizar la obra. La Estación Esperanza estaba completa y equipada. Para habilitar la obra a públicos amplios, faltaba completar el trabajo de apuntalamiento de la estructura y, consecuentemente, gestionar el permiso municipal. Este trabajo también fue abandonado por la administración Bartolozzi.

3. Compra de casa Bastanaggi.

Pagada la primera parte de esta adquisición, los trámites consiguientes estaban siendo llevados a cabo por el abogado Esteban Aranda –sin cuyo visto bueno, por otra parte, yo no firmaba ninguna resolución‒. La transferencia no pudo concluir, pues la señora Bartolozzi se negó a atender los múltiples pedidos de audiencia del propietario de la casa, el señor Jean Sebastien Bastanaggi, que se encuentra dispuesto a concluir el expediente. La señora Bartolozzi deberá explicar por qué interrumpió el trámite de una operación en proceso de ejecución y qué pasó con los fondos afectados al resto del pago de la casa.

Detrás de la rueda de prensa.

1. Embretada en el final de su desastroso gobierno, la ministra tiene que justificar su incompetencia en el ámbito de sus funciones. Considero que la citada convocatoria mediática tenía como objetivo desviar la atención sobre esa falta grave con una nube de humo que también le serviría para distraer otras imputaciones que pesan sobre su persona con relación a los casos FEPASA (camino histórico del Ferrocarril), el Palacio de López y la desaparición del fósil del oso perezoso.

2. La conferencia de prensa fue planteada cuarenta y ocho horas antes de las elecciones. Se trató sin duda de una jugada pre-electoral. Poco eficaz, por cierto.

3. Resulta extraño que la ministra reserve para el final la atención a informes de auditoría que deben ser trimestrales y semestrales. ¿Por qué se calló ante el primer informe? ¿Qué hizo para remediar las faltas?

Para concluir, y con ánimo de asumir positivamente una situación conflictiva, invito a la actual ministra de Cultura a un debate público para que ambos expongamos nuestros respectivos planes de gobierno, programas operativos anuales y proyectos presupuestarios. Para que expliquemos a la ciudadanía qué quisimos hacer, en qué nos equivocamos y qué logramos. En qué invertimos el dinero público y en el contexto de qué criterios de democratización y promoción cultural lo hicimos. Mi propuesta es que el debate, que debería ser entre ella y yo, solos, pueda tener lugar en una plaza, un teatro, un auditorio o un espacio mediático. Lo importante es que dejemos un antecedente de diálogo y disenso que pueda resultar de utilidad en la difícil tarea de construir democratización cultural.

La negativa de la ministra será entendida, por mi persona en particular, como una muestra de incapacidad de sostener una posición seria ante la opinión pública.

 

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