Sindicalistas hacen un balance positivo de la huelga general

Por Eduardo Arce

“La huelga general fue un gran paso del pueblo trabajador, que unificó sus demandas en las propuestas de la Plenaria de Centrales Sindicales”, dijeron los dirigentes.

Tras la huelga general realizada el 21 y 22 de diciembre del 2015, dirigentes de la Plenaria de Centrales Sindicales, convocante de dicha medida, consideraron que la misma significó un importante avance para el pueblo trabajador, por lo que el balance político de la misma es positivo, según aseguraron en conferencia de prensa, en la tarde del martes, en la que dieron a conocer un pronunciamiento.

Los presidentes de las centrales y los representantes de los diversos sectores que se adhirieron a la huelga general, que firmaron el pronunciamiento, consideran que la medida fue un éxito porque tuvo un alto acatamiento “pese a no haber alcanzado la contundencia de la huelga general del 26 de marzo de 2014”. “La huelga dejó sentir claramente su envergadura y alcance”, sostienen.

El documento asegura que la huelga “tuvo un carácter nacional”, pues trabajadores, campesinos, estudiantes, pobladores de los bañados y otros barrios, “se movilizaron en los piquetes en forma activa y numerosa”, en Asunción y en los departamentos Central, Concepción, Caaguazú, San Pedro, Itapúa, Guairá y otros puntos. Esto se verificó “pese a la intensa campaña de amedrentamiento impulsada por el gobierno, a través de los ministros del Interior y de Trabajo, así como la presencia intimidatoria de centenares de policías, antimotines, policía montada y carros hidrantes en los lugares de concentración”, dicen los firmantes.

Los sindicalistas rescatan también, como positivo, el haber convertido la huelga “en un hecho político y colocado en el debate público las razones de la medida de fuerza, contenidas en el pliego de demandas y reivindicaciones”.

“De esta forma –dice el documento–, se ha colocado la situación cada vez más dramática de pobreza y miseria en que se debaten los sectores populares, miseria expresada en el incesante incremento del deterioro de la calidad de vida, como en la salud, la vivienda, el trabajo, la educación, que no son sino la consecuencia de la política económica del gobierno antipopular”.

Creación de espacio de lucha unitaria y desenmascaramiento de traidores

La caracterización de “balance positivo” está directamente relacionada al hecho de haber constituido “un espacio de lucha unitaria, que sienta las bases para la unidad obrero campesina, estudiantil y popular”, según el pronunciamiento, que asegura que la huelga “demostró la urgente necesidad de trazar una política para fortalecer ese espacio, pues se convertirá en un importante espacio de resistencia y de oposición al plan económico neoliberal del gobierno y sus políticas antipopulares”.

Con respecto a otras centrales que no adhirieron a la huelga general, aseguran que “la huelga general terminó de desenmascarar “la traición de un sector de la dirigencia sindical, que desde hace mucho tiempo usurpa los cargos para mezquinos beneficios personales y no para la defensa de los derechos e intereses de la clase trabajadora”

“También, lamentablemente, hemos constatado la persistencia, en ciertos grupos y dirigencias, en los vicios del sectarismo combinado con el oportunismo. Sostenemos que estos vicios se deben desterrar definitivamente para poder avanzar con solidez en el camino hacia la unidad necesaria para luchar contra el gobierno y sus planes“, afirma el pronunciamiento, que también se refiere a que la huelga “demostró la falsedad de la sucia campaña impulsada por el gobierno y un sector de la prensa, que intentó confundir a la opinión pública preanunciando supuestos hechos violentos y atribuyendo de antemano a los dirigentes que convocamos a la huelga, la responsabilidad de dichos hechos”.

“La moral del movimiento salió fortalecida”

Un aspecto que resaltan tanto los dirigentes de las centrales sindicales como de los otros sectores sociales, es que “la moral de los dirigentes, activistas y de todas y todos los trabajadores que apoyaron la medida, quedó más fortalecida. Tanto es así que el clamor escuchado en las movilizaciones, era la necesidad de preparar una siguiente huelga general. El movimiento popular en su conjunto salió fortalecido, con la moral en alto y preparado para resistir y derrotar los nefastos planes económicos del gobierno”, aseveran.

Según los sindicalistas y demás dirigentes sociales, el pliego de reivindicaciones y demandas que levantó la Plenaria de Centrales Sindicales representa las necesidades más sentidas del pueblo trabajador. “Por esa vía, desenmascara al gobierno y pone de manifiesto la urgente necesidad de respuestas a los graves problemas sociales. Esa responsabilidad es del gobierno de Horacio Cartes”, aseguran.

Otro aspecto importante, de acuerdo al criterio de los convocantes a la huelga general, es que la medida de fuerza “dejó en evidencia el carácter antipopular del gobierno y su completa insensibilidad ante las necesidades sociales, así como su hilacha fascista, pues ante los reclamos sociales la única respuesta que brinda es la represión y la criminalización de las luchas. A esto se suma la política de cercenamiento de los derechos democráticos más elementales del pueblo trabajador como son la libertad de organización, de manifestación, el derecho de huelga, así como el nefasto mecanismo impulsado por el ministro de Trabajo, consistente en la obstrucción del reconocimiento legal de los sindicatos.”

Potenciar la unidad y convocar a un nuevo Congreso Unitario

“La Plenaria de Centrales Sindicales asume el firme compromiso de potenciar y fortalecer la unidad del pueblo trabajador para seguir en la senda de la lucha coordinada y articulada contra los planes antipopulares y antinacionales del gobierno de Cartes”, dice el pronunciamiento. “En ese sentido –prosigue-, nos comprometemos a convocar a un Congreso Unitario del movimiento obrero, abierto a todos los que realizaron la huelga general, para seguir avanzando en la concreción de las luchas unitarias y nacionales sobre el Pliego de Reivindicaciones que mantiene su completa su vigencia”.

 

Al resaltar la solidaridad internacional que recibió la huelga general, y aseverar que eso les “da gran fortaleza” porque sintieron que no están solos y que la clase trabajadora es mundial, con los mismos problemas y conflictos.

Finalmente, a criterio de los dirigentes sindicales y sociales, “queda fehacientemente demostrado que solo con la organización del pueblo trabajador, con la movilización y la lucha, podremos lograr que se respeten nuestros derechos y aspirar a tener una vida digna”.

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