“Si Cartes se mueve ‘pragmáticamente’ entre Mercosur y la Alianza del Pacífico, puede quitar tajadas de ambos”

Gustavo Codas, ex asesor de relaciones internacionales del gobierno Lugo, analiza en esta entrevista el rumbo que podría tomar la política exterior paraguaya con el presidente electo, y las consecuencias económicas y políticas que traería al país.

Fuente: jie.itaipu.gov.br

Codas es economista y master en relaciones internacionales por la Universidad de Campinas, Brasil. Su larga experiencia desde los movimientos sociales latinoamericanos en materia de relaciones políticas entre nuestros países, lo convierte en un conocedor preciso de la agenda diplomática y política que hoy se desarrolla en la región.

En esta larga pero interesante entrevista, el expresidente y consejero de la Itaipu Binacional y exasesor de la cancillería paraguaya advierte que si Paraguay, con Cartes, sale del Mercosur y niega a los actuales gobiernos progresistas de la región, se quedará en la soledad diplomática. Codas afirma que Cartes “con su actual orientación, la que expresa en las supuestas condiciones que habría presentado para reintegrar al Paraguay en el Mercosur (como asumir la presidencia pro-tempore en vez de Venezuela) se dirige a un callejón sin salida».     

Abajo ofrecemos la entrevista:       

Gustavo, ¿Cartes ya dio señales del rumbo que podría tomar la política exterior paraguaya con su gobierno, o todavía es confuso?

La política exterior anunciada por Cartes en relación al Mercosur cambió. Hasta un tiempo atrás era pragmático y no se hacía cargo de lo que había pasado con el golpe de estado del 22 de junio del 2012. Sin embargo, recientemente asumió la postura que criticaba en la fase anterior.

Es como si Cartes, con un mandato presidencial cuya legitimidad nadie discute, de repente se haya puesto la mochila de Federico Franco, cuya ilegitimidad es tamaña que tuvo que dedicarle la mayor parte de su informe de gestión ante el Congreso,  el 1 de julio pasado, a tratar de justificarse. ¿Qué ocurrió en el ínterin para que Cartes cambiara? No está claro. 

Con su actual orientación, la que expresa en las supuestas condiciones que habría presentado para reintegrar al Paraguay en el Mercosur (como asumir la presidencia pro-tempore en vez de Venezuela) se dirige a un callejón sin salida. Algo extraño para quien se ha presentado como un pragmático.

Sobre las otras dimensiones de la política exterior no hay mayores novedades. Es claro que un gobierno conservador, como el suyo, en una región mayoritariamente progresista, deberá buscar diversificar sus opciones regionales e internacionales. Por eso fue en busca del apoyo del gobierno de derecha español, del primer ministro Rajoy, y va a estrechar lazos con lo que queda de derecha en función de gobierno en América del Sur (que no va más allá de Colombia y de Chile, siendo que en este caso sólo hasta las próximas elecciones cuando debe ganar una coalición de centro-izquierda liderada por Bachelet).

¿Qué relaciones con EE.UU. se pueden esperar de su gobierno? 

Relaciones prioritarias. Pero hay que ver las limitaciones que tiene la política exterior norteamericana en la región. O mejor dicho, sus prioridades. Y, en América del Sur, por lo menos desde la Segunda Guerra Mundial, la prioridad de los EE.UU. es ponerse de acuerdo con Brasil.  En ese escenario, lo máximo que la derecha paraguaya podría obtener de una política exterior alineada con los EE.UU. es ser un «peón» de ese país en el ajedrez que juega con Brasil.

Por el lado económico, no sé si EE.UU. podría agregar algo a lo ya existente, en términos de aumento de sus importaciones de productos paraguayos o de inversiones norteamericanas en nuestro país.  Creo que nada significativo.

Lo principal que va a ocurrir, y no es nuevo, aunque bajo el gobierno Lugo hubo dos o tres momentos en que se redujo sin ser eliminada, es la presencia ahora creciente de agencias norteamericanas monitoreando u orientando el funcionamiento del estado paraguayo (en materia militar, drogas, contrabando, propiedad intelectual, etc.). Un avasallamiento de la soberanía del Estado paraguayo que ninguno de los «neo-soberanos» del 22 de junio se preocupa en analizar, cuanto más en cuestionar. 

La región del sur de América sigue siendo dominada por los gobiernos denominados “progresistas”. ¿Cómo se podría mover su gobierno en ese espacio?

¿Un gobierno Cartes «pragmático» o uno «ideológico»? Si pretende hacer de su gobierno la punta de lanza de la derecha regional, para una ofensiva política conservadora, creo que hará un mal negocio en términos económicos.  No es algo que se propongan siquiera los dos principales presidentes de gobiernos conservadores, los de Chile y Colombia, en el contexto actual, que sin abandonar su perfil propio procuran espacios de convergencia y conciliación en la región con los gobiernos progresistas. Unasur es la principal prueba de ello.

Si se mueve «pragmáticamente» en el contexto regional entre Mercosur (con una agenda desarrollista y de industrialización) y la Alianza del Pacífico (una agenda de exportación de commodities agropecuarias), puede quitar tajadas de ambos, con lo que cada uno tiene para ofrecerle.

¿Paraguay puede sobrevivir en términos económicos y políticos si sale del Mercosur? O eso es impensable para un gobierno paraguayo, cualquiera sea su tendencia

Días atrás, Cartes dio una de sus declaraciones endureciendo su postura en relación al Mercosur, en la puerta de una empresa coreana  que se instaló en Paraguay, porque puede producir autopartes en condiciones más competitivas para la industria automotriz de Brasil. Había una disonancia entre  discurso y escenario que la prensa no detectó, porque sin Paraguay en el Mercosur esa empresa coreana no se queda en nuestro país (1).

Ahora bien, es claro que hay opciones para el Paraguay fuera del Mercosur. Es lo que conocemos hoy,  El Paraguay gran productor de soja y ganado para exportación y gran productor de pobres que finalmente tienen que migrar para tener algún futuro.  Es el Paraguay oligárquico, que se arrastra desde 1870…

El Mercosur es el único marco, actualmente disponible para el Paraguay, para implementar una estrategia de desarrollo con industrialización y distribución del ingreso. Lo principal de la cartera de inversiones industriales está vinculada a producir para vender en el Mercosur y desde esa plataforma hacia el mercado mundial. Además en el Mercosur el Paraguay obtuvo ventajas como los recursos del FOCEM y preferencias especiales en acuerdos con otros países.

Las otras opciones (Estados Unidos, Alianza del Pacífico, Europa, China…) con el Paraguay fuera del Mercosur, reproducen el paradigma económico-social actual que ya no da para más.  

Un jugador que decide en la región es Brasil. Cómo ves que podría desarrollarse la política de Itamaratî con el gobierno de Cartes.

Días atrás participé de un programa de debate en la TV Pública, «Paraguay en Transición»,  donde tuve oportunidad de intercambiar opiniones con Bernardino Cano Radil, dirigente del Partido Colorado.

Su tesis es que Paraguay fue suspendido del Mercosur por Brasil porque en el tema de Venezuela el Paraguay no votó a favor de una posición del gobierno brasilero. Y que fue la primera vez en la historia que ocurrió algo así. Curioso argumento. Porque desde los años 50 y más precisamente desde la dictadura de Stroessner, la política exterior paraguaya se alineó a la diplomacia brasilera.  Ese cambio en la política exterior paraguaya está relatado en el libro del ex-ministro del Interior, Edgar L. Ynsfrán, «Un giro geopolítico» (2)

Eso se mantuvo con democracia o en dictadura, de uno u otro lado del río Paraná. Si hubo alguna ruptura en esa trayectoria fue la del gobierno Lugo y la agenda bilateral que le planteó a Lula. Las negociaciones que Lugo realizó con Lula alteraron ítems que Itamaraty consideraba «cláusulas pétreas» en Itaipu. Si fuera por eso, Brasil debió haber apoyado el golpe, no lo contrario.

Con esto quiero decir que las relaciones entre ambas Cancillerías, la brasilera, bajo cualquier signo político-ideológico, y la paraguaya, bajo el signo colorado, fueron muy estrechas por más de seis décadas. Y los actores paraguayos de esa relación están todos activos y aparentemente, asumirán importantes funciones en el gobierno Cartes.

Da la impresión que los gobiernos de derecha de Latinoamérica vuelven a re-articularse con los gobiernos de  Colombia, Chile, México (la Alianza del Pacífico). ¿Cómo ves esta posibilidad en términos de política exterior regional?

Creo que hay dos procesos paralelos. Por un lado, hay una contraofensiva política-ideológica de la derecha política regional y que tiene su punto de apoyo y articulación en reuniones que se realizan con la coordinación de la derecha española, del Partido Popular.  Fue esta derecha a nivel regional la que vino en auxilio y apoyo a los golpistas del 22 de junio (3).

Pero esos mismos sectores, en función de gobierno, han sido mucho más cautos, o si se quiere, «pragmáticos». Por ejemplo, Chile y Colombia tienen fuertes intereses económicos en la región, más allá de los acuerdos que han firmado con los Estados Unidos. Por eso, deben buscar un equilibrio. Y el peso del progresismo en América del Sur continúa siendo decisivo en países clave de la región.

Para el Paraguay, más allá de algún regocijo ideológico,  acercarse a la Alianza del Pacífico, le va a redituar poco, o en todo caso, más de lo mismo. Lo demuestran los estudios empíricos como el que realizó el CADEP (4). La relación de intercambio que tiene el Paraguay con los países de la Alianza ya es intensa pero en lo fundamental es de un exportador de comodities agropecuarias (y no hay motivo para pensar que ese patrón va a cambiar). La industrialización ocurrida en los últimos años y el potencial de inversiones industriales que el Paraguay tiene hoy, y va a seguir así por algún tiempo, está mayoritariamente vinculado al Mercosur y sobre todo al Brasil.

Cartes y los países de la Unión Europea dieron señales de que podrían trabajar relaciones fuertes. ¿Cómo ves este posible carril diplomático del gobierno electo?

No veo mayores novedades. En cualquier caso, él necesita de la diversificación. Ahora bien, hay que ver lo que podrá obtener con eso. Y en este momento, me parece que Europa ofrece poco.

Para dar un ejemplo, las negociaciones Mercosur-Unión Europea no es que están paradas porque el Paraguay está suspendido en el bloque. Están paradas porque una de las exigencias nuestras es mayor apertura de Europa para las importaciones agrícolas oriundas del Mercosur y Francia no acepta porque protege a su agricultura.  En medio a la crisis europea es difícil creer que van a ceder.  Y el «interés paraguayo» en este caso es el mismo interés de los otros países del Mercosur, es decir, las exportaciones de su agronegocio.

Peor aún, con la crisis, hasta la cooperación europea ha caído substancialmente, comenzando por los recursos que administraba España.

¿Ves alguna señal de Cartes sobre sus posibles relaciones con China?

Recuerdo que bajo el gobierno Lugo discutíamos si él debería ser el último presidente paraguayo a visitar Taiwan o el primer presidente paraguayo a visitar China Continental. Finalmente Lugo optó por visitar Taiwan, aunque Franco no le dejó ser el último.

Taiwan es parte de una estrategia tan pragmática como estúpida de la diplomacia paraguaya . Esa relación fue heredada de los tiempos de Stroessner y la Liga Anticomunista Mundial, organización cuya dirección internacional compartían el Kuomitang (5) y el Partido Colorado. Eran tiempos de Guerra Fría y sus negocios.

Se acabó la Guerra Fría desde 1991, mucho antes, ya en la década del 70 Estados Unidos reconoció al gobierno de Pekín, China Continental es hoy la potencia económica más dinámica del planeta, pero el gobierno taiwanés mantuvo la «política de la chequera» en sus relaciones con unos pocos países que aún le dan su reconocimiento. ¿Por qué esa persistencia en el error del gobierno paraguayo? Por unos pocos millones de dólares de cooperación anual del gobierno taiwanés que los ministros del gobierno paraguayo de turno se disputan entre sí.

El día que un gobierno paraguayo quiera potenciar las relaciones de nuestra economía con el mercado mundial, va a superar ese estadio de subdesarrollo político-diplomático y avanzar en las relaciones con China Continental. Y vamos a colocar el tema de Taiwan donde toda la comunidad internacional ya lo tiene, con un problema chino. Cartes tiene de nuevo esa oportunidad que nosotros en el gobierno Lugo desperdiciamos.

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(1) Codas se refiere a esta noticia:

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/politica/cartes-pide-presidencia-de-mercosur-como-un-gesto-de-buena-voluntad-591204.html

(2) El libro es:

“Un giro geopolítico: el milagro de una ciudad”, de Edgar L. Ynsfrán. Asunción: Ed. Ymaguare, 2012.

(3) Codas se refiere al ciclo de encuentros cuya edición más reciente fue en abril de este año en Rosario, Argentina,, tal como se relata en:

http://www.jornada.unam.mx/2013/04/12/mundo/029n1mun

(4) El documento del CADEP está en:

http://www.cadep.org.py/2013/03/paraguay-mercosur-y-la-alianza-del-pacifico/

(5) Más sobre ese partido político que ha gobernado Taiwan en:

http://es.wikipedia.org/wiki/Kuomintang

 

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