Sería «…un intento de proscribir una de las lenguas oficiales del Paraguay…», según el periodista Colmán Gutiérrez

Opinó que «probablemente» los periodistas de Canal 9 no denuncian la censura  «por temor a represalias». 

Andrés Colmán Gutiérrez es periodista del Diario Ultima Hora. Accedio a una entrevista por internet con este medio. Transcribimos la entrevista:

E’a: ¿Qué opinión tenés del hecho de censura a los contenidos en guaraní por un directivo argentino de canal 9?

Andrés Colman Gutierrez: La versión que desencadenó la polémica, publicada por el Diario Popular, no era una noticia plenamente confirmada, no tenía fuentes identificadas. Estaba escrita más como rumor, en un estilo que caracteriza al periódico, e incluso el título formulado como pregunta (“¿En el 9 prohiben notas en guaraní?”) indicaba que no había confirmación. Por tanto, sería irresponsable entender como algo real lo que no fue respaldado públicamente por periodistas del medio, y que por el contrario fue desmentido por el nuevo responsable de prensa del Canal, Jorge Pizarro.

Ello no quita que la indicación patronal de no usar el guaraní en sus reportajes pueda haber existido, y que los colegas simplemente no lo admitan públicamente por miedo a sufrir represalias laborales.  En ese caso sería doblemente preocupante.

Andrés Colmán Gutiérrez

Primero, por intentar proscribir una lengua oficial del Paraguay en un medio de comunicación social, lo cual implicaría negar un signo de identidad cultural de la población, principal elemento de comunicación cotidiana. Sería coartar la libertad de expresión y atentar contra elementales derechos humanos y sociales.

Segundo, igualmente grave, revela que el canal televisivo más antiguo del Paraguay está desde hace tiempo en manos de un grupo empresarial internacional, propietario de varios medios de comunicación en la región, liderado por el empresario mexicano Angel “El Fantasma” González, que además de ser acusado de violar reiteradamente derechos laborales en diversos países, promueve contenidos “enlatados” comerciales de factura internacional, en desmedro de programaciones nacionales, y pasando por alto elementos de la cultura local.

En el caso paraguayo, es particularmente grave lo que sucedió con la compañera periodista Daniela Candia, quien fuera despedida en represalia por reclamar reivindicaciones laborales; y que colegas periodistas paraguayos hayan sido relevados de la jefatura de prensa del canal, para ubicar en su lugar a profesionales extranjeros.

¿Cuál es la dificultad de que haya pocos programas en guarani en la tele, en las radios y se escriba poco en los medios escritos?

En la radio, sobre todo en el interior del país, hay muchos programas en guaraní. Hay que reconocer y valorar esa realidad. Hay regiones, como San Pedro, Concepción, Misiones, donde el dial está poblado de voces guaraníes. No sucede lo mismo con los otros medios citados, pero en esencia eso responde a que el guaraní sigue siendo un idioma principalmente oral, y su lectura y escritura hasta ahora no resulta funcional. Hubo experiencias en periodismo impreso, como en el desaparecido Diario Hoy, que mantenía páginas diarias escritas en guaraní, pero fracasaron por eso: casi nadie las leía.

El uso del jopará (mezcla de español y guaraní) en los diarios más populares es un fenómeno interesante, aunque tenga muchos detractores, porque logra el efecto de una mejor comunicación, en un amplio sector de la población. Aún así hace falta más valoración del idioma por parte de los medios.

A tu criterio, ¿Cuál es el espacio que se le otorga al idioma guaraní en la prensa y si existe algún prejuicio de los periodistas hacia el mismo?

El espacio que se le otorga al guaraní en los medios (con excepción de la radios, principalmente del interior) es residual, y obviamente responde a intereses comerciales, como a prejuicios absurdos. Si, también existen prejuicios en los periodistas con respecto al guarani, principalmente en conductores de radio y televisión con un énfasis más seudo posmoderno, pero es el mismo prejuicio de un sector más urbano de la sociedad, que sigue considerando al guaraní como una sub lengua, una “lengua de indios” o “lengua de de campesinos pobres”, cuando en realidad los mejores sentimientos y los sueños de los paraguayos se expresan en guaraní.

Los medios y los periodistas no podemos ignorar eso, si queremos ser fieles transmisores de lo que anhela nuestro pueblo.

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