“Ser padre o madre no es una función biológica sino una tarea cotidiana”

En el marco del 9° Festival de cine Lesbigaytrans se realizó el panel “Familias más allá del matrimonio” con la participación del investigador Patricio Dobrée y la periodista y guionista argentina Marta Dillon. El panel sirvió para dialogar sobre los vínculos que hacen a la familia, el matrimonio igualitario y las familias diversas.

Marta Dillon, guionista y periodista del diario Página 12 en el panel «Familias más allá del matrimonio»

Algunas de las preguntas disparadoras del panel fueron ¿sigue siendo el matrimonio la base de las familias en el mundo? ¿En Paraguay fue el matrimonio la única base de la familia? ¿Cuáles serían otras formas de familias no binarias? ¿Esas familias están reconocidas, visibilizadas, protegidas? ¿De qué forma deberían ser reconocidas? ¿Por qué y cómo? ¿El matrimonio igualitario transforma y/o cambia la institución tradicional del matrimonio heterosexual? ¿De qué forma?

El panel giró en torno al matrimonio igualitario y las distintas formas de familia que no tienen como base al matrimonio heterosexual. Cabe mencionar que el matrimonio igualitario es reconocido por 16 países a nivel mundial, en la región está legalizado en Brasil, Argentina y Uruguay.

Los vínculos que hacen a la familia

Patricio Dobrée. Investigador del Centro de Documentación y Estudios (CDE) en el panel «Familias más allá del matrimonio»

El investigador del Centro de Documentación y Estudios (CDE), Patricio Dobrée, presentó una parte de una investigación aún no publicada que se realizó en el año 2010, sobre modelos y arreglos familiares en Paraguay. La investigación fue apoyada en su momento por  UNIFEM (ahora ONU Mujeres).

El trabajo presentado resume la manera en que las personas en Paraguay representan a la familia, es decir cuáles son los elementos tanto materiales como simbólicos que intervienen para configurar una idea de familia desde la perspectiva de las personas.

Resumidamente el trabajo encontró que las personas entrevistadas para la investigación conforman su idea de familia según los siguientes elementos:

Vínculos de sangre: numerosas personas construyen el cuadro de su familia incluyendo una red de individuos con quienes se sienten unidos por el hecho de compartir lo que metafóricamente se suele denominar la misma “sangre”. Ciertamente esta idea responde a un mandato cultural muy fuerte y extendido en Occidente, que asigna un valor fundamental al vínculo sanguíneo en la construcción del mundo familiar. No obstante, es importante no tomar esta disposición en términos esencialistas debido a que la formación de las familias puede estar sujeta a muchos otros factores que modelan el sentido de estos hechos biológicos o bien los sustituyen.

Institución de alianzas: Así como las personas construyen vínculos a partir de la filiación, de igual manera pueden instituir alianzas mediante actos simbólicos como el matrimonio civil y religioso o directamente a través de prácticas concretas como sucede con las uniones de hecho entre dos individuos. Estos sucesos en la historia de vida de las personas también contribuyen a la formación de grupos sociales básicos donde se resuelven, entre otras cuestiones, necesidades vinculadas con el sustento diario, los cuidados, la sexualidad y la reproducción a través de formas socialmente aceptadas. En el marco de estas alianzas, muchos hombres y mujeres van elaborando sentidos sobre la familia que interactúan con los significados atribuidos a la conexión genética y, en algunos casos, los complementan.

Las alianzas que dan origen a una familia, además de ser muy complejas, implican igualmente varios tipos de arreglos, a parte de los ya mencionados. Fenómenos sociales interrelacionados y en constante crecimiento como el deseo de tener una vida propia más allá del grupo de referencia, la mayor autonomía social y económica de las mujeres o el aumento de las separaciones o divorcios son causa de nuevos modos de organización familiar.

Otro caso es el de las familias que viven en hogares “ensamblados” o “reconstituidos” formados por parejas que ya cuentan con hijos e hijas de uniones anteriores y que además pueden tener hijos e hijas compartidos. Esta clase de familias presenta una trama tejida a partir de múltiples relaciones con formas diversas de resolver los derechos y responsabilidades que conllevan. También están aquellas familias formadas por parejas o personas solas que deciden adoptar un hijo o una hija. En estos casos la consanguinidad es irrelevante y la noción de grupo familiar se sustenta en un compromiso asumido socialmente con relación a la persona adoptada.

Igualmente, las organizaciones familiares formadas por parejas compuestas por personas de un mismo sexo comienzan a hacerse más visibles. Aunque la adopción de hijos e hijas en estos casos no se encuentre legalmente reconocida en Paraguay, es un hecho concreto la existencia de familias integradas por personas homosexuales con hijos e hijas a su cargo.

Crianza y cuidados: Los vínculos que unen a una persona con otros individuos a quienes prodiga cuidados y de quienes se hace responsable son factores relevantes para la formación de una noción de familia. Lo mismo ocurre en un sentido inverso: mucha gente percibe que su familia más próxima está conformada por aquellas personas por quienes ha sido criada y de quienes ha recibido cuidados durante la infancia. La responsabilidad de la crianza, los lazos de dependencia experimentados en el pasado o en el presente, los trabajos de cuidados, el espesor de los afectos, las responsabilidades asumidas o atribuidas y el tiempo compartido en la intimidad parecen ser así elementos fundamentales para la creación de ese conjunto de compromisos, sentimientos y valores que modelan una cierta idea de familia o de pertenencia a un grupo humano básico con el cual identificarse.

El trabajo y los lugares compartidos: Según el punto de vista de varias personas, existen otros elementos que tienen una incidencia bastante significativa en la definición del concepto de familia. Uno de estos factores es el trabajo, entendido como una actividad con capacidad de incidir en la estructuración y las dinámicas de las relaciones familiares. Otro factor importante para la construcción de un cierto sentido de la familia tiene que ver con el territorio o espacio físico que se comparte. Estos dos elementos en algunos casos también pueden contribuir con los procesos subjetivos de elaboración de una cierta idea de familia, facilitando criterios para identificar quiénes pertenecen al grupo y qué es lo que se puede esperar de cada quien.

La idea de que una familia constituya una unidad productiva ha sido tradicionalmente asociada al mundo campesino, donde la diferenciación entre el espacio reproductivo y el espacio productivo suele ser difusa. Sin embargo, la posibilidad de que los vínculos familiares se entrelacen y confundan con roles relacionados con el trabajo también puede darse en sectores más urbanos. No es extraño encontrar en estos lugares familias que se desenvuelven como unidades productivas organizadas en torno a la cría de pequeños animales, los negocios informales o el reciclaje de basura, por citar algunos ejemplos.

Esta forma de entender la familia también suele involucrar la participación de los hijos y de las hijas. Muchas veces desde edades muy tempranas pasan a formar parte de la fuerza de trabajo disponible con la que cuenta un grupo familiar. Lo significativo en estos casos es que las relaciones familiares pueden ser entendidas como una serie de responsabilidades relacionadas con el aporte de fuerza de trabajo para la búsqueda del bien común del grupo, que en varios casos consiste en la mera subsistencia del día a día.

En otros casos el territorio o lugar que consolida los lazos familiares es mucho más amplio que la casa. En las zonas rurales es bastante común observar cómo una misma familia organiza distintos hogares en un terreno común, que por lo general ha sido ocupado originalmente por el padre. A medida que la familia avanza en las etapas de su ciclo vital, algunos hijos, y a veces sus hijas con sus parejas, van construyendo viviendas y ocupando las parcelas que se van segmentando. La cercanía física, la ocasional cooperación en las actividades productivas, ciertos intercambios de favores y hasta los conflictos entre los distintos integrantes del grupo pueden de este modo generar una idea de comunidad familiar.

El poder y la violencia: La familia, desde el punto de vista de muchas personas, también se entiende como una red de relaciones jerárquicas que habilita el ejercicio de diferentes poderes e incluso de distintas formas de abusos. El grupo familiar se representa como un campo donde es posible imponer la voluntad propia o donde se debe obedecer, según la posición que ocupe el sujeto en el entramado de relaciones. Dentro de este espacio jerárquico, el lugar que le toca ocupar a cada individuo está determinado por un conjunto normas establecidas en base a criterios de edad, género y capacidad para realizar aportes económicos.

Familias y matrimonio igualitario

Marta Dillon

“Las familias se construyen a pesar o en contra de o favor de la protección del Estado, de la legislación o de lo que se espera de una familia.” Comenzó diciendo Marta Dillon.

“De la familia se puede decir que son particulares, numerosa, distintas, se dice que son disfuncionales en muchos casos (como si hubiera una que fuera funcional), monoparental, homoparental, incluso se habla de familias normales y en la definición de la Declaración Universal de los DD. HH. se dice que es natural y universal. Todo esto puede decirse de la familia.

 “ A mí modo de ver la familia empieza en el mismo momento en que nos separamos del cuerpo de la madre. Si la tuviera que definir para mí es el tejido o es la búsqueda de ese hilo con el que se pudiera coser una herida original, ineludible y a la vez necesaria para poder vivir que esa primera separación donde se funda el deseo, que después traerá la conciencia de la soledad y que es la que nos empuja a conocer el mundo y a ser quienes queremos ser.”

“La familia, como yo la quiero pensar y no como institución solamente, trae la ilusión que esa primera separación puede ser calmada o que al menos se puede coser, que se puede volver a hablar ese lenguaje que no tiene palabras y que se habla cuando somos uno o una dentro del cuerpo de la madre. Ese lenguaje perdido pero aprendido en el cuerpo, esa irrupción de lo femenino que no tiene nombre, es lo que se ha querido domesticar apretando a la familia en tanto institución dentro de un cuadrito donde rara vez cabemos, con sonrisa a tono y rol bien definido. El padre como jefe y propietario, la madre el  brazo ejecutor de sus órdenes en lo privado, la prole como unidad productiva, reserva para el futuro, reaseguro de la existencia del nombre, del nombre del padre.”

“En este orden la familia instala los límites de afuera y adentro, propios y extranjeros, público y privado. Es un orden -mal que nos pese a quienes hemos reclamado y peleado del modo que sea para legalizar al matrimonio para todas las parejas- que convirtió al matrimonio en una institución base y origen de la familia tipo, sistema de alianzas entre hombres para asentar la propiedad sobre las mujeres. ¿Por qué si no en las mayorías de las ceremonias la mujer entra de la mano del padre y esta la entrega al futuro marido?»

“Visto así de fácil, entender porque la familia no solo es la búsqueda de un lenguaje amoroso, sino también el refugio de lo siniestro. Y sin embargo, en la Argentina cuando se aprobó el matrimonio igualitario a las cuatro de la madrugada y después de haber pasado frío durante casi toda la noche  en una plaza frente al congreso, donde debatían los  senadores, junto a mí pareja medio dormida y atololondradas lloramos un poquito antes de decir qué sí, que aceptábamos casarnos la una con la otra.”

“¿Es porque queríamos entrar en ese sistema de alianzas y propiedades con mínimos cambios? Ninguna de las dos añora esa familia del cuadro, apenas la conocimos fuera de los libros. La emoción en todo caso tenía que ver con la comprobación de que el vidrio de ese cuadrito inútil había estallado una vez más. No era la primera vez, ni va ser la última.”

“Que el deseo se retoba, que las experiencias vitales pueden más que el ‘deber ser’, que habíamos quebrado nosotras y nosotros en este tiempo y todas y todos los que pusieron antes el cuerpo  siglos de mandato de silencio que eso no se dice, que eso no se hace, a esa no se la toca.”

“Las lágrimas en aquel momento las ganas de gritar viva la ‘matria carajo’  como contestó mi esposa a tantos mensajes de texto que nos llegaban felicitándonos por esa conquista, eran por el fin del silencio, de la media palabra, del insulto encubierto, de la mirada de pena porque qué desperdicio no? con tantos hombres disponibles. Aunque esto por supuesto no se acaba de un día para el otro.”

“Eran también lágrimas de amor por nuestro hijo, porque desde esa madrugada empezaba a quedar escrito que sus derechos como ciudadano, como hijo de dos madres, iban a estar protegidos más allá de nosotras, frente a la ley y aunque parezca rimbombante también frente a la historia.”

“La primera foto del álbum de casamiento que nunca armamos aunque nos casamos con saco de vestir escocés en brazos de su padre, porque nuestro hijo además tiene un padre. No estábamos del todo seguras que ese hombre que lo sostiene, que nos entregaba en fecha y hora convenida el material genético necesario iba a convertirse también en padre. Era una posibilidad pero no una certeza, a pesar de lo que dijera la biología.”

“Buena parte de la novedad que trae la legalización de los matrimonios entre todas las parejas es justamente el reconocimiento de que los vínculos no se fundan en la sangre, que se puede ser madre, que se puede ser padre más allá de la sangre, algo que se sabía también por la adopción pero que ahora trae una certeza nueva. De hecho eso era lo que nosotros nos preguntábamos, si nosotras fundábamos nuestra maternidad en el deseo, no sabíamos qué podía pasar en relación a ese varón. Ser padre o madre no es una función biológica sino una tarea cotidiana compleja a veces. Parecía remontar un barrilete, hay que sostener una cuerda y a la vez soltarla lo suficiente para que pueda remontar, hay que entregarse al viento si se quiere volar y a la vez no perder el control, hay que sostener, negociar, entregarse, controlar, justo eso controlar. Suspender el egoísmo que nos empuja por la vida, al menos de manera intermitente.”

“Lo que sí sabíamos cuando pensábamos en tener un hijo era que no queríamos una pregunta sobre su origen biológico que no pudiéramos contestar, sabíamos sobre todo que nuestra apuesta de familia no podía ser cerrada, no queríamos solamente cambiar la foto de mamá y papá por la de dos mamás, además porque esa foto nunca estuvo del todo nítida como tampoco lo está para la mayoría de las personas. Era gracioso escuchar durante el debate social en torno a la ley de matrimonio los espantosos vaticinios para la institución de la familia que se dieron en la Argentina si esa ley se aprobaba.”

Derecho a mamá y papá

Sobre los grupos fundamentalistas que argumentaban sobre el derecho de los niños a tener mamá y papá Dillon dice: “Era gracioso aunque dolía un poco, oír que los niños tienen derecho a papá y mamá como si los mismos sectores que lo proclamaban no hubieran propiciado secuestros, desapariciones y asesinatos de decenas de miles de papás y mamás para dejar a una generación de huérfanos producidos por el genocidio sin papá o sin mamá o sin ninguno de los dos. Es gracioso es una manera de decir. Además es gracioso también, porque al menos en Argentina un tercio de los hogares vive sin papá alguno con una mujer al frente que carga con la crianza, el trabajo y la protección de los menores y tal vez con la ayuda de otra mujer que deja sus propios hijos para cuidar a los ajenos.”

“¿Es gracioso pensar que aún frente a esta realidad cotidiana de dobles y triples jornadas de trabajo para las mujeres, de la migración de miles de mujeres, sobre todo paraguayas, para trabajar cuidando niños, sigamos pensando que los niños son del padre o de quien los pare, que los niños son propios y no una responsabilidad colectiva?”

“Y es gracioso también darse cuenta que es mucho más fácil entablar alianzas o pensar la maternidad como un bien social y a los niños como un bien social y una responsabilidad colectiva. Se puede pensar mejor en los sectores populares que por pura necesidad hacen estas alianzas mucho más que en las clases medias, donde seguimos encerrados en la trampa de lo privado, aislándonos a nosotros y a nuestros niños y buscando –siempre con la ayuda de otras mujeres- pero levantando las cuatro paredes muy firmes porque cada casa tiene sus reglas.”

“Como sea, algo se fragua en la familia por lo menos en los primeros vínculos, en el modo en que aprendemos a vincularnos, en el modo en que aprendemos a mirar el mundo cuando el mundo está por descubrirse. Algo de lo que nos dieron y de lo que nos faltó queda como una cicatriz en la mirada o como una hendija por la cual miramos lo que vendrá. Mirando así a través de nuestros haberes y nuestras ausencias es como en general armamos nuestras familias.”

“En mi caso, la primera familia que yo consideré como tal, la de mi mamá y mi papá, donde aprendí a crecer, una familia que me cobijó tanto como me expulsó, fue la que me enseñó después justamente que no es la sangre la que funda una familia, ni siquiera es el amor.”

No solo el amor es necesario para constituir una familia

Sobre el amor en la familia Dillon comentó: “Muchas veces en las discusiones que se han dado en el mundo en torno al matrimonio igualitario para correr al matrimonio heterosexual como base de toda familia un lema muy común que se ha escuchado tanto en España como en EE.UU. es esto de que el amor hace a la familia. Y es probable que el amor sea necesario para armar una familia pero no es todo lo que lo hace, si yo tuviera que elegir una palabra yo diría que es la solidaridad, es el cuidado mutuo, es el compromiso mutuo de saber que estamos eligiendo alguien que nos puede cuidar las espaldas y estamos sobre todo fundando un lugar para que los niños puedan crecer. Yo creo que más allá que todos y todas tenemos la experiencia de la familia y de vínculos familiares entre amigos, amigas, con nuestras parejas, con nuestras ex parejas que se van incorporando en estos entramados de convivencia que nos amparan cuando algo duele y que nos acompañan cuando hay que alegrarse, sino existiera la tarea de la crianza poco sentido tendría esto de la familia. En este sentido es necesario volver a pensar en esto que decía antes, en los niños no como propiedad sino como un bien social, más allá de que los hayamos parido, más allá de que los estemos criando dentro de nuestra propia casa, todos y todas tenemos una responsabilidad social en ese sentido, en general a acompañarlos a crecer y a descubrir el mundo.”

El Matrimonio Igualitario y la filiación más allá de la sangre

“Creo que esta novedad que trae la ley del matrimonio igualitario al reconocer la filiación más allá de la sangre que es algo que traen también las técnicas de fertilización asistida no era algo que desconociéramos, la novedad es que ahora es reconocido por la ley. Creo que es uno de los movimientos más espectaculares que se ha vivido desde la irrupción de las mujeres en el trabajo.” “En el sentido de que esta unidad cerrada que era la familia, montada para que la sexualidad tuviera características aceptables, al haber separado la reproducción  de la sexualidad lo que hace es explotar todo este modelo familiar, ya no se necesita la sexualidad para la reproducción, por lo tanto la pareja heterosexual es solo una pareja más entre tantas otras y por lo tanto se abre el abanico de posibilidades de ser y estar en el mundo que no se terminan solamente en las parejas del mismo sexo, porque también se incorporan las familias de las parejas trans, entonces ahí las categorías de sexo y género entran en contradicción.”

“A mí me causa gracia cuando se habla de nuestras familias como nuevas, porque creo que ni hemos empezado a tener hijos siendo lesbianas, gays o trans ahora, ni hace pocos años, ni cuando se empezó a legalizar esta posibilidad en algunos países, esto ha sido desde siempre.”

“Tampoco esta cosa que parece rara que un niño tenga dos mamás y un papá, como si lo necesario para poder criar sea una pareja de dos y no de tres, revisando en la historia particular de cada uno, uno piensa quién me cuido a mí, más allá de mamá o papá, o solamente mamá o solamente papá, a lo mejor habría una abuela detrás o habría otros vínculos que también hacen al cuidado. Entonces ¿Por qué se piensa a la familiar siempre a partir de la unión de dos personas? Cuanto de nuestro orden simbólico está atado a lo binario, siempre pensando que hay dos sexos, dos géneros, una pareja para formar una familia. Insisto que esta novedad de separar la sexualidad de la reproducción viene a romper con todos estos parámetros y viene a traernos un montón de incógnitas que no sabemos cómo vamos a responder.”

“Existe la pregunta sobre nuestros hijos de si van a ser gays o lesbianas o trans por haber nacido en familias diversas, nuestros hijos van a estar tan bien o tan mal como en cualquier otra familia. Van a tener las mismas dificultades o tal vez otras distintas.”

“Lo que sí sabemos es que son familias surgidas a partir del deseo y eso da una ventaja comparativa a esas familias como se pensaban hace años donde la realización pasaba por cumplir con un par de escalones, rendir el examen de conseguir una pareja, una vez conseguida la pareja tener hijos y ese era un plan establecido para todos. Creo que la novedad ahora es que los planes también se desintegran y que el futuro parece como una gran incógnita en cuanto a las múltiples asociaciones, alianzas, uniones posibles. Todas estas formas del amor y del acompañamiento mutuo pueden llegar a tener sentido, ese sentido que para mí tiene la familia, desde mi experiencia particular, que es no solamente coser imaginariamente esta primera herida fundacional que es separarse de la madre.”

“Creo que vivir es aprender a separarse, aprender a saber que estamos solos, pero que hay muchas posibilidades efímeras de recuperar ese lenguaje que no tiene palabras y que en la medida en que podamos tanto ser fieles a nuestro deseo como para poder correr muy lejos y después volver y saber que seguimos construyendo en el mismo camino. Creo que de eso se trata una familia, se trata tanto de tomar distancia como de estar tan cerca como para tener la ilusión de que somos uno y que podemos tener un proyecto común. Tomar distancia para poder verse y fundirse de tanto en tanto para no ver nada más allá de esa poesía que se teje a veces entre gemidos, a veces entre ronquidos y que hace al lenguaje del amor.” Finalizó Marta Dillon.

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