Sepultura: Asunción under siege

La banda visitó nuestro país para presentar “Kairos”.

Luego de 6 años de su última presentación en Asunción, Sepultura está de vuelta. Esta vez, la banda visitó nuestro país para presentar “Kairos”, su nuevo disco y si bien la época dorada de la banda quedó atrás, todavía queda una reputación que mantener, tarea que los brasileños supieron cumplir con creces en la sabatina noche asuncena.

No pudimos llegar para los grupos teloneros, esta vez fueron Mithyka y Muiredach, pedimos las disculpas del caso. Almah preparó el ambiente como debía, lo suyo es un heavy power metal con muchísimos matices. El trabajo de sus guitarristas es espectacular, tanto como la versatilidad de su cantante, Edu Falaschi, quien dijo que este era el primer show internacional de la banda, por lo que el concierto en Paraguay se volvería automáticamente histórico para sus miembros. Para volver a escucharlos. Altamente recomendable.

Debajo de los restos

Las luces se fueron apagando lentamente, una intro empezaba a sonar y Sepultura subía al escenario alrededor de las 23 hs, arrancan con “Dark Wood”, luego vendría aquél canto a la resistencia llamado “Refuse/resist”, con un Andreas Kisser que ya empezaba a castigar a su guitarra con cada riff, es bien sabido que desde que se fueron los hermanos Cavalera, es el guitarrista quien marca los tiempos en la banda, en el bajo está el siempre cumplidor Paulo Jr, quien tiene una mayor participación en los shows desde que la banda perdió la segunda guitarra, en la batería los créditos van para un muchacho de tan sólo 21 años, que responde al nombre de Eloy Casagrande, un gran reemplazo del también gran Jean Dolabella, quien dejó la banda luego de la grabación del último disco, durante todo el show el chico demostró que si algo nunca le faltó a Sepultura fueron tremendos bateristas (Andreas lo presentó como “nuestro nuevo monstruo baterista”) y por último, Derrick Green, que ocupa un lugar enorme, único e incomparable en Sepultura. Llenar los zapatos (y las voces) de Max Cavalera es una tarea bastante difícil, por no decir imposible, pero desde hace 15 años Derrick parece saber manejar la situación, teniendo en cuenta que ya grabó 6 discos junto a la banda, la misma cantidad que registró el mayor y más carismático de los Cavalera.

En esta segunda venida, el Sol de América no fue poblado al límite de su capacidad, como en 2006, lo que para Sepultura no es suficiente, puesto que hablamos de la gran banda sudamericana que estaba en boca y oídos del mundo entero en la década de los 90’s. Sin embargo, lo importante es que tanto la banda como la gran mayoría de los presentes, dejó todo en cada una de las canciones a lo largo del show. Desde el primero hasta el último tema, el público no se cansó de corear “Sepultura, Sepultura” ni de saltar, poguear y agitar cabezas frente al escenario, muy especialmente con temas como “Dead embryonic cells”, una joya de “Arise”, quizás el disco más agresivo de toda su discografía, el cual le otorgó a Sepultura reconocimiento mundial a principios de los 90`s.

Pero Sepultura no vive sólo de viejos clásicos, luego de una seguidilla de temas post Max, entre los que se destacaron “What i do” y “Choke”, el micrófono lo toma Andreas, quien saluda a la concurrencia y anuncia que viene el momento de “Attitude”, el primero de los tres que esa noche sonarían de “Roots”, el último disco que grabó Max Cavalera junto a la banda. La descarga de “Mask”, del último disco, muestra a un Andreas enorme en la guitarra, quien usa y abusa de su pedal de efectos, especialmente del wha wha, mostrando toda la destreza y groove que el músico tiene con las seis cuerdas. Antes de “Sepulnation”, la banda da un regalo para los old school fans de Sepultura con “Escape to the void”, desde el álbum “Schizophrenia”, el primero que grabó el bueno de Andreas Kisser en el año 1987.

El sonido era fuerte, cada riff y golpeteo de batería se apreciaba bastante bien, aunque quizás por momentos la voz iba y venía, quedando la conclusión de que definitivamente la acústica del Sol de América no ayudaba mucho. 

Sigamos. Un gran momento del show fue cuando hicieron “Biotech is Godzilla”, un tema con letra de Jello Biafra -cantante de los Dead Kennedys: una de las primeras bandas hardcore surgidas a finales de los 70’s en San Francisco- que forma parte de “Chaos A.D” y “Policia”, un tema original de la banda brasileña Titas, dos canciones en plan hardcore punk con líricas que denuncian injusticias sociales ocurridas en el tercer mundo, nada nuevo para Sepultura, que desde siempre se mostró como una banda comprometida con la dura realidad de este lado del planeta.

La honestidad de la entrega de la banda sobre el escenario no dejaba lugar para las dudas, Andreas no se cansaba de agradecer entre tema y tema señalando a la gente apostada en una de las graderías, especialmente a uno que tenía una bandera con su nombre y el logo del grupo. Hay que reconocer que si Sepultura no forma parte del pasado, todo el crédito va para el señor Andreas Kisser, quién aún resiste y todavía perfila el camino para que Sepultura vaya rumbo las tres décadas de existencia, con todos aquellos altos momentos de popularidad (muy altos) y otros no tanto que el grupo supo tener a lo largo de su carrera.

Sobre el final del show vendría la sección de los temas más antiguos y clásicos, el pico más alto del concierto quizás se vivió con “Territory”, que fue la responsable de que una masa de gente se agolpe al frente del escenario. “Walkin in dirty streets, with hate in my mind, feeling the scorn of the world, i won’t for your rules.. (..) no conformity in my inner self, only a i guide my inner self”, era el turno de “Inner self”, aquella canción de “Beneath the remains” que cuenta con esa letra tan rabiosa, identificatoria y emocionante para cualquiera que a los 17 años haya tenido una adolescencia problemática. Un clásico entre los clásicos. La intensidad del show subía cada vez más y más, “Arise” mostró el salvajismo sonoro del que Sepultura es capaz de llegar.

El cierre del show nos llevaba directamente a 1996, dos canciones de “Roots” se encargaron de terminar la intensa velada, con “Rathamahatta” fue Andreas el que llevó la voz principal y con la esperada “Roots bloody Roots” fue la banda y el público quienes se hicieron cargo de que la crudeza de su coro se escuche hasta el infinito. Luego de agradecer a todos los presentes, Andreas y sus muchachos se retiraron con la satisfacción de haber cumplido su misión y de dejar una vez más el nombre Sepultura en el lugar que se ganaron/merecen: entre las bandas más grandes y creíbles que el mundo supo conocer de nuestro continente.

Fotos: Roque Martínez

 

 

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