Sepa cómo enfrenta la pandemia una Unidad de Salud de la Familia en la Chacarita

Extender la vida útil de un tapabocas quirúrgico de seis a ocho horas, lavar los trajes desechables para reutilizarlos, fabricar visores de acetato y armar barreras de policloruro de vinilo (pvc), son algunas de las cosas que deben hacer los trabajadores de salud en la Unidad de Salud de la Familia “3 de febrero” del Barrio Chacarita de Asunción para atender a la población y protegerse de la COVID19.

Cerca de cien mil personas viven en las zonas ribereñas de la capital de Paraguay. Una gran parte en condiciones de hacinamiento y en viviendas precarias ubicadas en callejones. Así es el Barrio “Ricardo Brugada” o Chacarita, palabra de deriva de chacrita que significa pequeña chacra. Allí, es una esquina de la Escuela “Elisa Alicia Lynch” funciona la USF “3 de Febrero”. Por las características de este y otros barrios de los bañados de Asunción, sería muy complicado enfrentar un brote de la COVID19, según explicó el doctor Arturo Rabito.

Al inicio de la pandemia y ante la incertidumbre de ese momento, la USF “3 de Febrero” prácticamente había dejado de atender. Luego fue regularizando sus servicios a la comunidad. Durante casi cuarenta días, las y los trabajadores tuvieron que reciclar mascarillas para poder protegerse. Hoy en día cuentan con mascarillas que les proveyó el Ministerio de Salud y trajes. “Nos entregaron equipamientos de protección: mascarillas, sobre todo mascarillas. Ahora estamos, después de casi 70 días del inicio de la pandemia, protegiéndonos diariamente con las mascarillas que nos dan”, dijo Rabito.

El médico estimó que las mascarillas que proveyó el Gobierno les servirán para los próximos quince días. Por el momento cuentan con eso. “Pero por momentos se nos acaba y tenemos que volver a ingeniarnos de cualquier manera para protegernos. De hecho que muchos de los colegas y compañeros de trabajo habían comprado todos los equipamientos”, refirió.

Barrera de protección instalada mediante la autogestión de los trabajadores de la salud en la USF «3 de Febrero». Foto: Arturo Rabito

Cada USF cuenta con seis trabajadores de la salud. Solo uno de ellos recibe un tapabocas N95, que es el que brinda mayor seguridad. El resto utiliza los quirúrgicos. Rabito relató que todo lo que entrega el Ministerio de Salud es desechable. Para que las mascarillas de ese tipo les alcance, lo que hacen es extender su uso, que debe ser como máximo de seis horas, a ocho, y en el caso de los trajes, reutilizarlos luego de lavarlos, aunque no sean reutilizables.

“Los visores por ejemplo los fabricamos nosotros. Yo compré papel acetato, cortamos, le pusimos una goma, de esos aislantes térmicos que se utilizan para proteger los tinglados, cortamos eso, pegamos, le pusimos una cinta elástica y con eso estamos porque el ministerio no nos llegó a dar los visores, solo se distribuyó en los hospitales”, comentó el Arturo Rabito.

Visores fabricados por las y los trabajadores de la USF «3 de febrero» de la Chacarita. Foto: Arturo Rabito.

Para la fabricación de una tercera barrera de protección que pueda ser ubicada entre el paciente y el médico, la USF “3 de Febrero” recurrió a unas lonas transparentes de PVC, ya que adquirir material acrílico se hizo imposible, por el precio y porque todo lo que no provee el Ministerio de Salud lo están pagando de sus bolsillo los trabajadores. “La mayoría está utilizando acrílico pero el acrílico sale carísimo, está entre 500.000 y 600.000 guaraníes, y nosotros tenemos cuatro consultorios. La verdad que no nos da para estar gastando dos millones en acrílico y el Ministerio  nunca nos iba a dar”, dijo el trabajador de salud.

Las características de la Chacarita como de otros barrios de los bañados de Asunción hacen que cualquier contagio del nuevo coronavirus se convierta en un gran desafío para el sistema sanitario. “Es mucho mayor el riesgo acá que en una casa donde haya cuatro personas con divisorias de pared, en condiciones un poco mejores”, explicó Rabito y agregó que en un barrio como en el que trabaja las casa son de madera, a veces la cocina está comunicada con la habitación, y viven bajo un mismo techo más de seis personas. “Es mucho mayor el riesgo. Por suerte hasta ahora no tenemos indicios o síntomas que ameriten sospechar la presencia de virus en la comunidad porque si se llega a dar va a ser muy complicado”, refirió.

Además mencionó que es difícil logar que las personas en una zona como la Chacarita cumplan con todas las disposiciones. Porque muchas no tienen un oficio estable ni un salario fijo. Si bien se están haciendo ollas populares, de todos modos hay otras necesidades que necesitan cobertura. Los pacientes en esta zona son limpiavidrios, cuidacoches y por más concienciación que hagamos es difícil que cumplan todas las indicaciones por las condiciones en que viven”. Recordó que en los barrios empobrecidos no todos tiene acceso a agua potable, “no todos pueden comprarse alcohol, alcohol en gel o lavandina.

Salud redujo arbitrariamente salarios a más de 154 médicos de las USF

Por otro lado, el doctor Arturo Rabito también explicó que, como Sindicato de Trabajadores de la Atención Primaria de la Salud, están reclamando al Gobierno la disminución arbitraria de salarios de más de 154 médicos y otros trabajadores de las Unidades de Salud Familiar.

Explicó que por el tipo de trabajos que realizan en los territorios tiene una contratación diferente a la de los trabajadores de la salud que están en los hospitales. Dijo que desde marzo vienen viviendo un proceso de precarización salarial mediante la cual se les ha reducido el salario, en algunos casos, hasta 600.000 guaraníes por mes.

“Por diversas cuestiones nosotros tenemos un mecanismo de pago muy complicado, porque no es como el caso de los hospitales, donde hacen guardias de 12, 24 o 36 horas, y se dividen esas guardias en vínculos, o sea, un vínculo, se refiere a una guardia de 12 o 34 horas. Nosotros por nuestro horario, en el que trabajamos 40 horas semanales, no coincidimos con el esquema de trabajo de los hospitales, entonces es un mecanismo de pago adaptado, por el cual siempre se pagaba por parte y, una parte siempre se nos pagaba como bonificación, pero no era una bonificación como un  plus sino un recurso administrativo para poder pagarnos todo el salario”, comentó.

Relató que hace poco tuvieron una reunión con autoridades de salud y que estas les dijeron que fue un error administrativo del ministerio haberles pagado antes sus salarios completos. “El Ministerio supuestamente estaba cometiendo un error, pero no se le avisó a nadie, no se le comunicó a nadie. Simplemente se nos descontó”.

“En la reunión que tuvimos hace poco contabilizamos 154 médicos matriciados de todo el país. En capital 8, en Central deben ser 30. En Alto Paraná, donde están más expuestos porque están atendiendo en los albergues, y están en zona fronteriza, y hay varios compañeros afectados por esta situación.  El dato concreto es de 154 médicos, pero también  hay enfermeros, auxiliares, que están incluso pensando renunciar a su trabajo porque estaban ganando una cifra y de repente le hicieron un recorte sin explicación alguna. Es una situación difícil de manera la de quedarse sin un ingreso del día a la noche”, finalizó el profesional de la salud. En las reuniones estuvimos varios sindicatos. Hay un sindicato de enfermería, yo estoy en un sindicato general de atención primaria, está el sinamed, en ese sindicato también están varios colegas. Estuvimos viendo la posibilidad de ver esa situación. Se está planteando cambiar la escala que teníamos que nos limita a recurrir a bonificación, gratificación, porque siempre estamos expuestos a que si sale un decreto se dice que no se va a pagar. Lo que pasa es que el pago que se nos hace como bonificación es parte del salario y estamos expuestos a que se nos pague o no. Se están haciendo reuniones para modificar eso. Hay tiempo hasta el 30 de junio pero no tenemos seguridad de que se modifique o no. Y hasta ahora se están haciendo los descuentos. Muchos están pensando en renunciar en plena pandemia.

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