Senave apela a buena voluntad de usuarios de agrotóxicos para «autocontrolarse»

El titular del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), Francisco Regis Mereles, dice que conflicto por fumigaciones ilegales se produce porque a algunos no “les gusta” los agrotóxicos, pero a “otros sí”.

El titular del Senave, Francisco Regis Mereles, dice que la institución a su cargo no tiene capacidad de control y que, por lo tanto, los usuarios y comercializadores de agrotóxicos deben autorregularse. Foto: pj.gov.py.

El empresario sojero y titular del Senave, Francisco Regis Mereles, consultado por la 780 AM sobre las medidas que impulsa la institución ante los conflictos por fumigaciones, señaló que el ente a su cargo no tiene la capacidad de controlar al mismo tiempo durante los próximos 120 días cerca de 45.000 fincas que producen soja transgénica y que utilizan en grandes cantidades el potente matatodo glifosato, aunque aseguró que se está controlando con “regularidad”.

Detalló que la institución solo cuenta con una camioneta por departamento con 2 a 3 ingenieros agrónomos y que centran su labor donde hay conflictos y denuncias. Por ello llamó al “autocontrol” de los usuarios y vendedores, ya que la entidad reguladora realiza los controles “puntualmente” según la disponibilidad y los requerimientos.

“Cada productor tiene que tener un técnico, un asesor, un regente que hace el seguimiento en su uso y aplicación correcto. Así también las empresas que compran, vende, comercializa también tiene un técnico. No es responsabilidad exclusiva de la autoridad de aplicación, en este caso de Senave”, declaró Mereles a la emisora.

“El Senave, si bien es una institución que desde el punto de vista legal es la encargada de regular la comercialización, la venta, el control, el uso correcto, también la contrapartida tiene sus responsabilidades”, añadió el conocido miembro de la Asociación de Productores de Soja (APS).

Mereles refirió que los productores que tienen más de 200 hectáreas están obligados a tener un técnico para registrar los productos, los cultivos a los que son aplicados, la hora, la cantidad de agua utilizada, la temperatura ambiental (que debe ser inferior a 32 grados), el viento (menos de 5 km por hora) y la humedad (que debe ser inferior al 60%).

Policías custodiando las fumigaciones de sojales realizadas sin las medidas de seguridad como las franjas vivas de protección en un campo pegado a la comunidad Táva Jopói, departamento de Canindeyú.

Sobre el origen de los crecientes conflictos, atribuyó el fenómeno al aumento de la producción agrícola, que en 10 años duplicó el área utilizada ingresando a zonas de pequeños productores. Asimismo, dijo que las tensiones son provocadas porque a algunos campesinos simplemente no “les gusta” los agrotóxicos, pero a “otros sí”, y que al ingresar la soja transgénica a zonas pobladas “se siente el rigor y efecto de la aplicación del producto”.

“A algunos no les gusta, a otros sí y empieza a haber problemas entre pequeños productores”, afirmó.

Malformaciones

Una investigación coordinada en 2011 por el científico Andrés Carrasco, jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires, concluyó que el glifosato afecta el proceso embrionario causando distintos tipos de malformaciones. El responsable del estudio, titulado “Herbicidas basados en glifosato producen efectos teratogénicos en vertebrados interfiriendo en el metabolismo del ácido retinoico”, señaló que los resultados obtenidos con anfibios son extrapolables a los humanos porque todos los vertebrados desarrollan un proceso embrionario común que empieza a diferenciarse recién cuando el embrión se encuentra en una etapa avanzada de formación.

Con respecto a la cantidad de herbicidas y fungicidas utilizados en nuestro país, el ingeniero agrónomo Miguel Lovera apuntó que en el caso del glifosato la receta señala que la cantidad es de un litro por hectárea, pero por la resistencia que están adquiriendo las malezas y hongos dicha cantidad se está duplicando e incluso triplicando.

En total, sumando otras sustancias como acefato y endosulfán, se están utilizando al menos 9 litros de cócteles de agrotóxicos por hectárea, precisó. Calculando una superficie de 3.300.000 hectáreas de soja cultivada, la cantidad de “defensivos químicos” que se emplean en nuestro país llega a 29.700.000 litros/kilo.

Lovera aclaró, sin embargo, que este sería un cálculo conservador, ya que entre los compuestos líquidos y granulados se puede llegar a superar fácilmente los 10 litros por hectárea.

Noticias relacionadas: 

Comisión del Senado constata que productores de soja violan leyes en San Pedro

Comisión del Senado constata que productores de soja violan leyes en San Pedro

Campesinos fueron reprimidos por policías que resguardaban fumigaciones ilegales

Campesinos fueron reprimidos por policías que resguardaban fumigaciones ilegales

Abogado sostiene que la ley faculta a los campesinos a detener las fumigaciones ilegales

Abogado sostiene que la ley faculta a los campesinos a detener las fumigaciones ilegales

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.