Sembrados en la tierra: las fosas comunes del estronismo

Rogelio Goiburú padeció desde su infancia el acecho del estronismo. Su padre, Agustín Goiburú, es un desaparicido durante la dictadura. Hoy Rogelio encabeza desde la Unidad de Desapariciones Forzadas de la Dirección de Verdad y Justicia de la Defensoría del Pueblo la búsqueda de los 336 desaparecidos por el régimen estronista. Lo hace a partir del testimonio de quienes fueron los sepultureros; empujado por su historia familiar y la esperanza de los demás familiares, Rogelio sigue con su tarea, en medio de amenazas anónimas y nulo presupuesto estatal. Nos habló de la impunidad y de la justicia. “Buscar a los desaparecidos es también una catarsis”, asegura.

Tiene 54 años, abrazó la medicina, como su padre, pero hoy la dejó de lado para enfrascarse en algo que no sólo considera personal, sino a la vez un asunto de justicia histórica y democrática. Es el hijo mayor del ex MOPOCO y traumatólogo que se negó a legitimar con partes médicos los primeros torturados que llegaban hasta el Hospital Rigoberto Caballero, y por eso encontró el calvario, el exilio y la desaparición forzosa en 1977. “Mi papá era alguien coherente, que hacía lo que pensaba”, dirá en la hora y media de conversación. La hipótesis más fuerte indica que su progenitor fue ejecutado frente al propio Alfredo Stroessner y todo su Estado Mayor, por ser considerado uno de los primeros enemigos del régimen, principalmente por ser del Partido Colorado.

Mientras suspende la taza de café, me cuenta que suman 10 los restos rescatados de la tierra: uno en Villarica (2006), dos en Paraguarí (2008), cinco en la Agrupación Especializada (2009 y 2010) y dos cráneos rescatados en el mismo lugar hace años, pero que estaban en la bóveda del Palacio de Justicia. Por falta de presupuesto no se puede saber quiénes son ni se pueden seguir las pistas para dar con otros desaparecidos, como tampoco entrar a trabajar en otros cementerios comunes de la época. Hoy afirma que en 1993 estuvieron cerca de dar con los restos óseos junto con Pancho de Vargas, y que en lugar hay al menos 100 cadáveres, algunos de ellos removidos de ahí por el estronismo. Los hallazgos en la Ex Guardia de Seguridad son fruto de largos años de investigación, y partieron de la colaboración de 34 militares en retiro, que en aquellos lúgubres años cavaron las fosas del olvido. Hoy cambia la historia.

¿Qué sentimiento embargó a los hijos de desaparecidos con el primer hallazgo en la FOPE y se calculaba que había al menos 100 más?

Y una gran expectativa desde luego, no existe un familiar que no quiera saber qué pasó con su ser querido.

¿Qué significado tienen estos hallazgos para nuestra historia democrática?

Al rescatar estos cuerpos no solamente estamos dando con justicia a los familiares los restos de sus seres queridos para –según sus creencias religiosas-llevarle una flor cada día de los muertos. Es el legítimo derecho que tenemos todos los seres humanos de tener un duelo. Otro aspecto es reivindicar la lucha de esos compatriotas, rescatar esa historia de lucha y además poner a consideración de toda la ciudadanía cuáles fueron sus ideales, cuáles fueron sus metas, cuál fue su actitud ante una situación de profunda injusticia y de lo que ellos creían ideológicamente. Y saber además que tuvimos héroes, civiles y militares, que se jugaron y dieron su vida por un ideal.

¿Qué heridas quedan abiertas todavía de aquellos tiempos?

Vemos que una de las cosas que está pasando es el tema de la impunidad. Si vos ves las conclusiones de Verdad y Justicia, tenés una lista de seiscientos noventa y pico, casi 700 represores que nunca han sido juzgados y que permanecen en libertad. Porque no lo hemos podido realizar, porque no tenemos los medios suficientes. Digamos que la mitad de ellos siguen vivos: 350 torturadores, violadores, asesinos siguen en libertad. Y además de eso, no solamente violaban, torturaban, asesinaban y secuestraban, sino que se apropiaban indebidamente de los bienes de este pueblo. ¿Qué sociedad puede progresar si existe un manto de impunidad en el Estado? ¿Qué ejemplo puede dar el Estado a los ciudadanos si está dejando en libertad, no los procesa, no los condena a esos violadores de delitos de lesa humanidad?

¿Cómo está Paraguay en materia de Verdad, Justicia y Reparación?

Estamos todavía desaprobados. Por ejemplo, Argentina tiene como política de Estado los Derechos Humanos y está muy por delante de nosotros. Acá se está reparando a las víctimas, pero desde luego ni siquiera hay una suma que pueda reparar totalmente los daños sufridos. La familia ha sido destruida en su totalidad. Pero hasta en ese sentido estamos desaprobados, porque el Estado tiene la obligación de reparar, pero el Estado también tiene esa obligación de resarcirse de esos gastos para la víctima. Hace rato se hubieran impulsado todos los trámites judiciales, legales para recuperar los bienes mal habidos.

¿La pena de cárcel basta para hacer justicia con los represores?

Lucilo Benítez “Kururú piré” me dijo que está arrepentido. Hablé con él y Camilo Almada Morel “Sapriza; Juan Martínez no quiere hablar conmigo. Lucilo Benítez me dijo que está arrepentido y que está dispuesto ayudarme a buscar a los desaparecidos, también me dijo que él no era asesino, que él solamente “maltrató” a muchos compatriotas nuestros. En cambio acá tenemos mil testimonios y tenemos los nombres y apellidos de las personas que él “maltrató”.

Y yo no sé si exista justicia humana que pueda reparar todos estos daños. Yo creo que, si ellos hubieran estado realmente arrepentidos, hubieran tenido que contar uno por uno lo que hicieron, pedirle perdón a cada familiar y decirle dónde está enterrado su desaparecido. Y después hasta inclusive se le hubiera dado un arma y que ellos se suiciden frente a todos. Si realmente estaban arrepentidos, porque las cosas que hicieron son realmente horrorosas.

¿Usted le creyó?

No. Yo estoy en blanco, yo le creo…no le creo. Como soy una persona que sufre diariamente la desaparición de su padre, yo ni siquiera me permito…tener un sentimiento de compasión, ni siquiera de…de nada.

Y no me quiero ni imaginar ese momento de lo que ellos hicieron. Inclusive me dijeron que hasta eran admiradores de papá, que papá era un hombre como nunca conocieron en su vida, que era el hombre más valiente que conocieron en su vida. Eso me induce a pensar que ellos le torturaban a papá, y que papá les habrá escupido en la cara mientras le torturaban.

Dicen que los represores nunca llegan a sufrir como sus víctimas ¿Es injusto que Stroessner…Pastor Coronel hayan muerto como murieron?

Es muy injusto, el sentimiento es de profunda tristeza, indignación, porque hasta el día de hoy… ellos mismos no tuvieron en sus vidas esa sensación de que nosotros hubiéramos querido verles sentado frente a magistrados que le estén leyendo sus derechos y acusando de las cosas que han hecho. Y fundamentalmente que no se haya procedido hasta este momento a juicios ejemplares para que devuelvan todo lo que han robado, y que legítimamente no les pertenece; le pertenecen legítimamente al pueblo paraguayo. Eso es lo triste, y por eso seguimos luchando, por eso te decía que estamos buscando a los desaparecidos, porque es un acto de estricta justicia.

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