¿Se puede tocar blues y no ser de izquierda?

«Por esas hegemonías del mercado y de la economía mediada por la política, este tipo de música se está volviendo cada vez más de élite para asentar culturalmente cierta forma de subjetividad humana».  Opinión.

Concierto de Bla, ble, bli, blo, blues. Foto: Gentileza.

Concierto de Bla, ble, bli, blo, blues. Foto: Gentileza.

Pregunta curiosa, dudosa, y que junto a la transgresora guitarra, cómplice con el bajo y la batería transmitieron en el festival de lanzamiento de la huelga general una de las buenas expresiones de la música popular, y casi no dejaba lugar a dudas. Pero por esas hegemonías del mercado y de la economía mediada por la política, este tipo de música se está volviendo cada vez más de élite para asentar culturalmente cierta forma de subjetividad humana.

Estábamos en la Plaza de la Democracia, que confronta al hotel Guaraní durante el «Festival por la huelga general y la libertad de los presos». Ahí mismo, junto con diversos artistas e integrantes de movimientos sociales y también familiares de quienes fueron masacrados en Curuguaty en el 2012 para crear el humo político que logró quemar el proceso democrático que vivíamos en Paraguay. Sin embargo, en el festival se volvía a invocar el impulso artístico para encender el fuego transformador capaz de darnos fuerza y seguir el histórico proceso de lucha por un país digno, libre de ataduras mediante la lucha, lucha de clase, por la tierra, para la libertad de los presos y del país.

Con el mayor placer recibimos la fuerza de estos  increíbles blusmans de «Bla, ble, bli, blo, blus», que en su melodía tuvo un significado contrario a su polémica declaración: “No somos de izquierda ni de derecha”, con la cual algunas personas estuvimos política, personal y sinceramente en desacuerdo, sin negar que nos sintiéramos en la total seducción por el increíble brillo y la sensibilidad sonora que se escuchaba a través de su concierto.

Es por eso que esta breve reflexión se plantea para transmitir algunas perspectivas, que se desencadenaron a partir de ese enfoque y es desde la crítica y la sinceridad de pensar en la relevancia del arte como uno de los factores imprescindibles para impregnar un auténtico proceso intencional de cambio social.  En ese sentido, cabe recordar que el origen de ciertas músicas “en inglés”, como el rock, el jazz o el blues son expresiones culturales que surgieron por la resistencia y deconstrucción de un orden cultural dominante.

El blues, que tuvo sus orígenes como expresión de los pueblos negros esclavizados y que en particular tuvo su impulso como una de las fuerzas rítmicas a partir del encierro esclavo afectado por la regularización de su trabajo para el mercado; y de hecho, en los primeros tiempos los bluesman tocaban en los campos de algodón[1] y de otros cultivos del empleo esclavo negro-campesino que, sin tierras para vivir dignamente o sin un pago justo por su trabajo, tenían que afrontar la opresión económica, política y cultural. Y desde su fuerza propia pudieron crear esta increíble expresión, a modo de respuesta –distinta al silencio– a las injusticias que vivían.

Por eso las declaraciones de algunos integrantes de esta banda llaman la atención y a la vez desafían al debate y las acciones de izquierda en cuanto a las prácticas que pudieran transformar o mantener el statu quo de la elitización de la cultura. Por recordar algunos matices del impase,  alguien contaba que cuando estalló la revolución cubana, el Che o Camilo –no recuerdo precisamente cuál de los dos– le preguntó a una jazzman en qué trabajaba y éste le dijo: “soy músico”, y no conforme con la respuesta le volvió a cuestionar “no, no, me refiero al trabajo que haces!”. Esto deja entrever que la brecha no fue abierta por un solo lado.

También a Chico Buarque, quien tiene uno de los más importantes legados de la música popular brasilera, en una entrevista en los años 80[2] sobre su orientación ideológica respondió, para sorpresa de muchos, que él no era tan politizado como su imagen proyectaba. Esto aclarando que en su vida artística convivía con hechos políticos, e incluso sin querer, por su trabajo, era obligado a interesarse por lo que ocurría en el país y por sentar postura.

Y de eso se trata. De tomar posiciones para acortar o disolver las líneas divisorias que fragmentan el inmenso tejido llamado humanidad. Esa es nuestra esperanza. Por eso, personalmente, me gustaría poder seguir profundizando en el diálogo político-artístico, ya que la música logró deconstruir el ritmo-hegemónico impuesto por determinadas clases sociales. Tampoco querría desaprovechar la ocasión para expresar mi deseo de que uno de los conciertos de esta increíble banda pueda ser trasladado a una de esas comunidades campesinas que resiste a los campos de fumigación de soja, recreando al más puro estilo paraguayo lo que hacía Muddy Watters[3] allá por los años cuarenta. Qué sería poder oír y verlos allí, donde la realidad como tal, tal vez inspire otros tonos y acordes.


[1] Ver: http://www.allmusic.com/album/down-on-stovalls-plantation-mw0000719512

[2] Entrevistado por Marilia Gabriela disponible en http://www.youtube.com/watch?v=nU0XBZAQ7sg&list=RDnU0XBZAQ7sg

[3] Fue un músico de blues estadounidense, generalmente considerado el Padre del Chicago blues.

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.