Se agrava la lucha por la tierra tras ocupación en Alto Paraná

El problema de la concentración de la tierra en pocas manos en Paraguay sigue originando conflictos.

El 85,5% de las tierras está en manos de 2,06% de los propietarios.

Unas 12 mil hectáreas de tierra, de un predio mayor, están siendo ocupadas por sin tierras en Ñacunday, Alto Paraná.
Los ocupantes, pertenecientes a la Liga Nacional de Carperos, sostienen que son tierras fiscales y tienen los títulos para demostrarlo. Los supuestos propietarios piden represión al gobierno, la policía y la justicia.
El problema de la concentración de la tierra en pocas manos en Paraguay sigue originando conflictos que se agudizan en la medida en que se profundiza la desigualdad.
Las actuales ocupaciones de tierra en Alto Paraná tienen como telón de fondo el hecho de que Paraguay está entre los 10 países más desiguales del planeta y es, conjuntamente con Brasil, el país con mayor inequidad en América Latina.
En 1991, el 1,55% de los propietarios tenía el 81,32% de las tierras. Para 2008, según el censo agropecuario, el 85,5% de las tierras está en manos de 2,06% de los propietarios.
En los últimos 20 años la cantidad de fincas de entre 20 y 50 hectáreas, disminuyó en un 27,5%. Las fincas de menos de 100 hectáreas sufrieron una retracción en terreno de 409.655 hectáreas mientras que las de más de 500 hectáreas tuvieron un crecimiento de 8.438.002 has.
En contrapartida, se redujo 14,7% las explotaciones que se dedican al cultivo de soja en los propietarios menores de 20 hectáreas. Es decir, la expansión de la soja se da a costa de los pequeños propietarios y favorece a los grandes propietarios.
El acceso a la tierra ha sido un problema histórico que se ve agravado por el aumento del área cultivada de soja.
Del total de más de 27 mil productores de soja que registra el censo, 18 mil productores de menos de 20 Ha hacen un total de poco más de 98 mil Ha de soja, en tanto que los propietarios de 100 Ha y más, cultivan más de 2 millones de Ha, del total de 2.463.510,4 Ha que según el censo se cultivaron en el período de la muestra.
En los últimos 20 años creció en 1.753% la cantidad de fincas mayores de mil hectáreas que se dedican este rubro. De 26 fincas que lo hacían en el 91, pasaron a 482 en el 2008.
La “sojización” tiene un impacto directo en el costo de las tierras, generando un incremento considerable en los precios de las propiedades, en especial de los departamentos de Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, Canindeyú y Amambay.
Para los pequeños productores el acceso a la tierra es inalcanzable lo que va matando la producción de alimentos básicos de autoconsumo y para el mercado interno, va liquidando la soberanía alimentaria.

“Por la tierra y la soberanía”.

El presidente del Indert durante su visita a los campesinos del Ñacunday. Foto: Fronteracde.

Las ocupaciones en tierras consideradas excedentes del que el “rey de la soja”, Tranquilo Favero, afirma ser de su propiedad, aparte del problema de inaccesibilidad a la tierra, tienen que ver con la ocupación del territorio paraguayo por parte de colonos brasileños o “brasiguayos”.
La Liga Nacional de Carperos fue clara al asegurar que no retrocederá en su lucha “por el derecho constitucional a acceder a un pedazo de tierra donde podamos trabajar y vivir con dignidad con nuestra familia en nuestra patria” y situó esta ocupación en Ñacunday en el marco de “la lucha por la recuperación efectiva de nuestra soberanía de manos de los usurpadores extranjero y la defenderemos al precio que sea”.
Los carperos denunciaron al gobernador de Alto Paraná, Nelson Aguinagalde y a varios intendentes como “lacayos serviles de los verdaderos invasores extranjeros” y aseguraron que los miembros de la Asociación Rural del Paraguay y de la Unión de Gremios de la Producción, convierten al campesinado pobre en “en parias y extranjeros en nuestra propia tierra”.
Por su parte, el gobernador liberal de San Pedro, José “Pakova” Ledesma, defendió a los ocupantes de tierra, aseguró que defenderá a los que están tratando de recuperar las tierras que están ocupadas por extranjeros y acusó a los grandes productores sojeros ligados a trasnacionales de ser los “verdaderos invasores de las tierras paraguayas”.
Sea cual fuere el móvil de las actuales ocupaciones, el gobierno debe encargarse de solucionar el problema de fondo, que es estructural, y que se refiere a la reforma agraria como única salida.

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