Ruptura del Frente Guasu: oportunidad para la izquierda de recuperar su identidad

El Frente Guasu se conformó como un conglomerado de partidos y movimientos de izquierda, de la socialdemocracia y de la centroderecha, en marzo de 2010, para presentarse como opción electoral. Dos años y medio después, la cuestión electoral lo partió por el medio.

Reunión de presidentes, antes de la división.

La ruptura era sólo cuestión de tiempo. Desde marzo de 2010 las discusiones giraron en torno al calendario electoral. A fines de ese año, las elecciones municipales fueron una primera escaramuza en cuanto a acuerdos y desacuerdos.

No obstante, el progreso en cantidad de votos, lo que significó el ingreso de algunos concejales en varios municipios –incluyendo Asunción–, dio una primera y rápida visión a los “frentistas” de lo que podría ser el Frente. “Podemos ser una potencia en el 2013”, dijeron y de ahí en más todo se redujo a cálculos electorales.

Al tomar esta determinación, el Frente Guasu colaboró para que la coyuntura electoral se abriera con muchísima anticipación, dejando de lado las angustias y necesidades de los trabajadores y el pueblo pobre, debido a las políticas y medidas económicas neoliberales aplicadas por el gobierno de Fernando Lugo y por el actual, el del golpista Federico Franco.

Ese era el momento de fortalecer las organizaciones sociales –sindicales, campesinas, barriales, indígenas, juveniles, populares en general–, y políticas de izquierda para incentivar la movilización en reclamo de sus necesidades básicas insatisfechas y en defensa de sus derechos.

Sin embargo, ya a mediados del 2011 el Frente Guasu lanzaba la idea de la convocatoria a la Convención Constituyente para posibilitar la reelección de Lugo. Cuando eso, estaban de buenas migas con el PLRA, que después les clavó el puñal por la espalda.

Cerradas las puertas de la reelección vía enmienda, se inició la campaña por la senaduría activa de Lugo. Necesitaban entonces un candidato presidencial y surgieron seis. El 10 de abril de 2012, Mario Ferreiro anunció oficialmente que aceptaba la postulación y fue su candidatura la que adquirió mayor fuerza dentro del Frente Guasu. Con esta situación, se profundizó al máximo en la izquierda luguista el clima y las discusiones exclusivamente electorales.

Exactamente seis meses después, el 10 de octubre, la endiablada dinámica electoral que impusieron las direcciones de los partidos y movimientos que integraban el Frente Guasu, hizo que este se fracture.

La salida de Ferreiro y el Bloque 9

Ferreiro se cortó solo. Foto: Ultima Hora.

El golpe de Estado parlamentario apuró la necesidad de tener un candidato presidencial, pero los que se oponían a Ferreiro (G-11, convertido luego en B-10), sostuvieron que no era el momento de electoralismo sino de movilizar a las masas para enfrentar al golpe y al gobierno golpista.

Así, aunque la posición del G-11 era sólo un pretexto, la oficialización de la candidatura de Ferreiro fue postergándose de manera casi indefinida. Primero debía ser en julio, luego en agosto, pero finalizó setiembre y nada. Las negociaciones electorales eran febriles y nadie en el Frente Guasu pensaba en la resistencia al golpe.

El lunes 8 de octubre, se conoció el comienzo del fin. Las negociaciones con respecto a las candidaturas no prosperaron y Ferreiro decidió continuar con la suya afuera del Frente lanzándose como presidenciable de una concertación propia, una “concertación ciudadana amplia y popular”.

“No se ha logrado un acuerdo que considere detalles tan puntuales como la nominación de la chapa, así como el ordenamiento de las listas plurinominales porque en realidad no se pudo avanzar en lo más importante: la construcción de un sistema de confianza mutua entre los integrantes del frente que pudiera obtener una verdadera convicción de unidad”, explicó Ferreiro.

El hasta entonces precandidato salió del Frente arrastrando al Bloque 9 (B-9: Partidos País Solidario, Febrerista, Demócrata Cristiano, PMAS, y movimientos Mujeres por la Alianza, Paraguay Teko Pyahu, 20 de Abril, Avancemos, Izquierda Socialista, Francista y Pueblo al Poder).

“A partir de ahora no se hablará más de Mario Ferreiro precandidato, sino, con seguridad, de Mario  Ferreiro candidato a presidente de la República», aseguró.

Rupturistas radicalizados, golpistas

Reunión de presidentes de partidos del Frente Guasu, ya sin los dirigentes del B-9.

En un comunicado conocido ese mismo día (lunes 8), el B-10, sector que se autoproclama “mayoritario” y que reconoce como máximo dirigente del Frente a Fernando Lugo, sostuvo que “sectores rupturistas radicalizados, dentro del Bloque 9 (B-9) del Frente, han concretado un doble golpe: uno, contra la unidad de las fuerzas progresistas del país y, otro, en contra del actual Presidente Constitucional de la República del Paraguay, Fernando Lugo”.

El pronunciamiento relata el proceso de unidad y los esfuerzos realizados por ese sector para llegar a acuerdos y las sucesivas negativas a aceptar las propuestas por parte del B-9.

“El B-9 exigió encabezar la lista al senado detrás de Fernando Lugo y el 60% de los cargos a senadores del n° 2 al 6 (tres de cinco), dos de ellos para Camilo Soares y Miguel López Perito (…) Sin retirarse oficialmente de la mesa de negociaciones (hasta las 19 hs del 8 de octubre), unilateralmente rompieron la unidad del FG, desconocieron el liderazgo de Fernando Lugo, y lanzaron fuera del FG la candidatura de Mario Ferreiro”, sostiene el documento.

El B-10 está conformado por los Partidos Frente Amplio, Movimiento Patriótico Popular, Participación Ciudadana, Unidad Popular, Tekojoja; Comunista Paraguayo, Convergencia Popular Socialista, Frente Patriótico Popular y los movimientos Soberanía y Desarrollo y Bloque Social y Popular.

Lógico final. Aprovechar la oportunidad

El carácter electoralista del Frente Guasu, su propósito central de ser el soporte fiel e incondicional de Fernando Lugo y su gobierno lo llevó a alejarse y finalmente abandonar la lucha por los intereses del pueblo trabajador.

Los acuerdos, el programa y las políticas se volvieron cada vez más al gusto de la socialdemocracia y los conservadores. De esta forma, los sectores de izquierda se fueron desdibujando para terminar en duras pujas y discusiones electorales internas y muy lejos de los intereses estratégicos de la clase trabajadora.

A criterio de Marcial Cantero, sociólogo, analista político y dirigente del trotskysta Partido de los Trabajadores -que nunca participó del gobierno de Lugo ni integró el Frente Guasu-, este final es “una triste derivación del abandono del clasismo en el altar del centrismo, del ‘poncho juru’”.

“Estamos asistiendo al estallido anunciado de una organización cuya ‘unidad’ se basaba más en los cálculos oportunistas y cuyo margen de resistencia estaba en directa proporción con la ‘torta’ que le tocaba administrar”, afirmó.

“Una vez perdida las ubres del poder, la única lógica que impera es cuál es el lugar en la lista de candidatos en función de los dictados de las encuestas y la plata disponible para concretarlos. Esta es una concepción, una lógica y un método político completamente antagónico a cualquier proyecto político-programático que se precie de buscar un cambio radical tanto político como socioeconómico”, dijo Cantero.

“La base de la implosión-explosión del Frente Guasu es el pragmatismo electoralista que se convirtió en el principio supremo que reordena todas las prioridades; la asimilación de códigos y métodos del ‘vale todo’ de la derecha y la burguesía a las filas de las organizaciones de izquierda y la soberbia intransigente y la imposición avasalladora, fuera de todo programa y éticas socialistas”, explicó.

La socialdemocracia en todas sus vertientes (izquierda, centro y derecha), hace décadas rompió con el marxismo y la revolución socialista para convertirse en administrador y portaestandarte del capitalismo, del imperialismo y del neoliberalismo. Numerosos gobiernos en Europa y Latinoamérica lo atestiguan.

En toda su diversidad, la socialdemocracia tiene un eje común: el antagonismo completo con la revolución socialista y el ofrecer sus servicios como el “mejor rostro político” posible para el decadente régimen social y político capitalista e imperialista.

Quizás esta sea una brillante oportunidad para que las organizaciones de izquierda del Frente Guasu abandonen la senda de la política de conciliación de clases y retomen el camino clasista. Quizás sea esta la oportunidad de recuperar su identidad.

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