Rodríguez de Francia, el libertador olvidado

Francia tuvo la lucidez de conducir al pueblo paraguayo hacia su emancipación y la posterior puesta en marcha y consolidación de un proyecto nacional. Reforma agraria. Educación. Soberanía. Fueron estas las claves para el surgimiento de la patria paraguaya. El 20 de setiembre de 2010 se cumplen 170 años del deceso del gran patriota José Gaspar Rodríguez de Francia, que tuvo la lucidez de conducir al pueblo paraguayo hacia su emancipación y la posterior puesta en marcha y consolidación de un proyecto nacional. Una luminaria que sobresalía en la convulsionada América, que se desataba el yugo español y que planteaba profundas contradicciones de parte de los actores del movimiento independentista.

En 1814, un Congreso de más de 1.200 personas, multitudinario para la época, tomando en cuenta la población existente en dichos tiempos, provenientes de las diversas regiones del país, otorgó la venia para que el Dr. Francia sea designado Dictador Temporal. En 1816 se extendería dicho mandato, nominándolo ya Dictador Perpetuo.

Francia fue estadista. Sembró los cimientos para la República del Paraguay.

Las estancias de La Patria fueron un revolucionario mecanismo aplicado durante la gestión del Supremo.

Como administrador, la honestidad fue su carta de presentación. A la vez, su visión le permitió la creación de numerosos puntos de vigilancia para salvaguardar las fronteras paraguayas ante los avances pergeñados por los portugueses, que no dudaban en usurpar tierras que estaban desprotegidas.

Francia masificó la educación pública. Y las tierras eran para quien las trabajaba. Hoy las banderas de este insigne hombre, con sus errores y aciertos, siguen tan vigentes. La tarea es honrarlo, para ello debemos volver a ser soberanos. Y para el bicentenario de nuestra Independencia conmemorarlo con la liberación definitiva, y la creación de al menos una ciudad que lleve el nombre del padre de la Patria. La movilización del pueblo la hará posible.

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