Rock and Roll All Stars: noche para el recuerdo y culto al rock

Las estrellas de grueso calibre del rock and roll mundial sacudieron a 25.000 personas en el Personal Rock Festival.

Al show de la banda nacional Día D, ni al de los argentinos La Mancha de Rolando, pudimos llegar a tiempo. Así que nos centraremos en los números principales de la noche.

Es sabido que a  último momento Attaque 77 reemplazó a Molotov, hecho reprobado por todos (o casi todos), pues dejaba en evidencia que no fueron de casualidad los problemas con el cartel de músicos que hubo desde el primer momento. Sólo algunos pocos festejaron que se haya bajado Molotov del Personal Rock Festival, debido a las ganas de volver a ver a los argentinos sobre un escenario en Paraguay después de 7 años.

“Viniendo a Asunción decíamos: ‘¿Se habrán olvidado de nosotros después de tantos años?’ Para todos los que nos siguen desde la primera vez que vinimos a tocar, allá por 1993, y para los nuevos amigos que se fueron sumando en todos estos años, esta canción va para ustedes”, soltó Mariano Martínez, antes de arrancar con “Amigo”. Aunque hoy se note en demasía la falta de Ciro Pertusi en la banda, para Attaque 77 no se puede tener más que elogios, por ser una de esas bandas que formó parte indispensable de la adolescencia de uno y de tanta gente cercana.

No faltó nada en la presentación de los argentinos. Hubo covers memorables como “Soy rebelde” de Miguel Alejandro y “Yo combatí la ley” de The Clash. Tampoco faltaron los hits como “Hacelo por mí”, “Arrancacorazones” y “Beatle”. No olvidaron incluir clásicas gemas del punk rock argentino como “Espadas y serpientes” o “Dónde las águilas se atreven”. Y el final fue con “No me arrepiento de este amor”. El concierto de Attaque 77 fue un repaso de las vidas de quienes andan terminando sus veintantos y que van entrando en sus treintas. Y, como suele suceder, ese show quizás fue más disfrutado por quienes ya miran con nostalgia esa adolescencia de patear calles, de toneladas de cervezas y ojos que todo lo ven por primera vez, y que sin embargo nunca dejaron de apostar a la música como el tónico que los mantiene jóvenes, a pesar del paso de los años.

Luego vino el plato fuerte de la noche. Los Rock and Roll All Stars fueron un verdadero dream team de músicos de rock, que, igual a un equipo de fútbol, estuvo compuesto por 11 jugadores, todos de lujo, que sobre el escenario tuvieron a Sebastian Bach como el gran capitán, quien impresionó de entrada sólo por la presencia que tiene. Desde el primer tema, el rubio cantante se puso el equipo al hombro y demostró que, con las grandes canciones con las cuales arrancaron, el partido ya estaba ganado. Se notó que Sebastian es un tipo que vive a mil lo que hace, pues tuvo un carisma gigante y destiló actitud rockera en cada movimiento.

Con los rigurosos saludos en guaraní (además del “Mba’eichapa” no se le entendió casi nada más), el rubio vocalista se metió en el bolsillo a todos los asistentes, para luego iniciar la fiesta con “Welcome to the jungle”, a la que siguió “It’s so easy”, canciones en donde lo acompañaron Duff McKagan, Matt Sorum y Gilby Clarke, tres “gunners” históricos, que también dijeron presente en Paraguay, tan sólo algunos meses después del desembarco de Axl Rose por estas tierras.

Después le engancharon “Youth gonna wild”, el gran clásico de Skid Row, la banda que Sebastian Bach supo liderar desde finales de los 80 hasta buena parte de la década de los 90. Al terminar la canción, el cantante presentó a todos los músicos que estaban en ese momento en escena, para luego empezar a arengar al público que lo siguió en cada palabra y movimiento.

Luego del enorme clásico “Whole lotta love” de Led Zepellin, Bach dio un paso al costado para dejar el micrófono en manos del no menos carismático Glenn Hughes, quién supo formar parte de bandas que son piedras angulares del rock pesado y el heavy metal como Black Sabbath y Deep Purple, de la cual cantó dos clásicos inoxidables: la estremecedora versión que hicieron de “Highway star” fue de los momentos mágicos del show y “Burn” sencillamente prendió fuego a todo el Jockey, que a esa altura de la noche ya se había convertido en una fiesta total.

Pero no todo fue hard rock. Los aires de Seattle y el rock alternativo también estuvieron presentes en la noche asuncena, ya que luego vino el turno de quien fuera cantante de una de las bandas que más sonó durante los 90 en MTV, Ed Roland, de Collective Soul, en los micrófonos. Roland y Mike Inez, bajista de Alice in Chains, hicieron “Shine” y “Man in the box”, dos clásicos de sus respectivas bandas. Steve Stevens, Billy Duffy y Gilby Clarke alternaron las seis cuerdas entre tema y tema, siendo Stevens el que quizás tuvo mayor protagonismo, junto a cada uno de los músicos que cumplieron su rol a la perfección.

Los temas desfilaron… ya con Joe Elliot de Def Leppard en el micrófono. El hard rock más ochentoso se escuchó en Asunción y los nostálgicos del estilo estuvieron en la suya. Elliot contó con dos coristas de lujo, pues Glenn Hughes y Sebastian Bach lo secundaron en las voces. Y como si todo eso fuese poco, luego Duff McKagan, Matt Sorum y Gilby Clarke, los tres Guns N’ Roses que son parte de la gira, salieron al escenario a regalar “Knocking on heavens door”, el himno de Bob Dylan que Guns N’ Roses popularizó para las nuevas generaciones y que funcionó a la perfección en vivo. Sin dudas, fue uno de los mejores momentos de la noche. Los fans de Guns N’ Roses agradecieron el presente.

Gene Simmons, sin Kiss, tomó la voz y el bajo ya cerca del final. Simmons es el rock star por excelencia, el tipo que hizo del rock un negocio al que sigue sacando todo el rédito económico posible, demostrando que a su edad todavía se puede rockear en grandes niveles. “Cold gin”, “I love it loud” y, por supuesto, el cierre vino con “Rock and roll all night”, el clásico fiestero de Kiss, que puso el broche final a una noche inolvidable en Asunción, de la mano de músicos consagrados, que, además de admirarse mutuamente sobre el escenario, incluso parecen amigos.

En resumen: clásicos inoxidables, carisma, actitud a niveles altísimos y mucho rock hicieron del primer show de los Rock and Roll All Stars una noche histórica en Paraguay.

Fotografías: 1. Cristian Insfrán; 2. cortesía de Personal.

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