Roberto Acevedo: “Estamos perdiendo muy lejos contra el crimen organizado”

Por Paulo López

Fotos de Mónica Omayra

El presidente del Congreso afirma que el narcotráfico tiene sus canales de televisión, periódicos y radios en la frontera.

Entramos al despacho. Él nos espera sentado con las manos enlazadas sobre el escritorio. Su posición es rígida, su expresión grave, su saludo corto y seco. Mientras nos presentamos recibe una llamada telefónica. Contesta, mira de soslayo y sigue hablando. Corta la comunicación y no parece haber mucho lugar para el protocolo. Activo la grabadora del celular y empezamos rápidamente la entrevista.

El senador Roberto Acevedo, actual presidente del Congreso, es una figura controvertida de la política nacional. Fue concejal municipal, gobernador y presidente de la comisión de lucha contra el narcotráfico. En 2010 fue víctima de un atentado en Pedro Juan Caballero del que, según sus propias palabras, se “salvó milagrosamente”, pero en el que fallecieron un guardia y el chofer.

Apenas apagamos la grabadora y se distiende. Habla de manera más animada y lanza algunos nombres y números. Dice que el atentado contra Jorge Rafaat costó 1.500.000 dólares y respecto a nuestra consulta sobre los nexos que se le atribuyen con el narcotráfico, admite que su padre compró un surtidor del capo brasileño Fahd Jamil, “El Padrino”, cuando este se retiró de la zona, pero asegura que nunca existió trato alguno y que el dinero se depositó en una cuenta bancaria.

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Acevedo se muestra convencido de seguir la línea del combate frontal al narcotráfico y rechaza cualquier política alternativa como la despenalización del consumo de drogas. Sin embargo, reconoce que la guerra la está ganando el crimen organizado, que ha permeado las instituciones del Estado, financian a políticos y se presentan como candidatos.(Y hasta ganan elecciones, añadiríamos nosotros). No obstante, sostiene que los narcotraficantes no necesitan de los políticos, sino de la complicidad de los órganos de seguridad y las autoridades judiciales para seguir realizando sus negocios.

–¿Hasta qué punto el poder del narcotráfico se ha infiltrado en los espacios de decisión del Estado paraguayo?

–Hasta ese punto no veo. Los narcotraficantes lo que quieren es que continúe el narcotráfico. Para ellos no es necesario ingresar a la política. No necesitan de los políticos. A los que más sobornan es a los efectivos de seguridad: la Policía Nacional, la Senad e inclusive militares. De esto tampoco escapan los fiscales, los jueces. Con esto ya tienen suficiente para estar prácticamente liberados para comercializar la droga.

–¿Usted cree que se sobredimensiona el fenómeno de la narcopolítica?

No. Existen los narcopolíticos, narcotraficantes que invierten en campañas políticas, pero para ellos no es lo fundamental. Lo fundamental para ellos es estar bien con la policía, con la fiscalía, con la Senad, como había dicho el exministro(Luis Rojas) de que hay mucha corrupción. Yo creo que los narcos que han tratado de ingresar a la política no tuvieron buen resultado. Quedan muy expuestos, ya sea ante la prensa, los fiscales, los jueces, que se sienten obligados a actuar contra ellos. Está el caso de Rubén Sánchez en Amambay, por ejemplo, que llegó a ser diputado suplente. Él se expuso y salieron a relucir sus actividades, su situación jurídica en el Brasil. El apoyo de los narcotraficantes a los políticos existe. No solo en el Amambay, sino en la capital también. Pero lo que más necesitan ellos es estar bien con los organismos de seguridad.

–¿Podría citar a algunos de estos narcopolíticos de la capital de los que habla?

–No quiero dar nombres de políticos que puedan estar involucrados, pero sí escuchamos, se siente también. Integran listas muchas veces con el consentimiento de los políticos importantes a nivel nacional. Y esto no ocurre solamente en el Partido Colorado o el Partido Liberal, sino en varios partidos que tienen a narcopolíticos en sus filas y que se candidatan.

–El atentado contra Rafaat mostró que ninguna medida de seguridad basta cuando el narcotráfico decide eliminar a alguien. ¿Cómo vive usted ante la potencial amenaza de que vuelvan a atentar contra su vida?

–Es una posibilidad. Yo no tengo miedo. Me salvé de un atentado milagrosamente. Sé que pueden hacerlo cuando quieran. Como dijiste, no existe ningún sistema de seguridad que pueda defendernos cuando están decididos. Mi mayor seguridad es que haya un combate efectivo al narcotráfico. No sirve que yo me blinde si el crimen organizado sigue operando tranquilamente. Si a través del Estado combatimos al narcotráfico todos vamos a estar más seguros.

–¿Cuáles son las principales estructuras que manejan el narcotráfico en Paraguay?

–El narcotráfico ha crecido mucho. Hay muchas células, muere una y nacen diez. Han ido evolucionando también en la forma que operan. Es muy grande eso. Están los que desde Paraguay traen la droga desde Bolivia y las facciones brasileñas Primer Comando de la Capital y el Comando Vermelho que meten a Brasil, ya sea para el consumo en el mercado local o reenvío a Europa.

–¿Qué es lo que ha estallado en Pedro Juan Caballero?, ¿una guerra entre las bandas paraguayas y brasileñas?, ¿una disputa por controlar la frontera?

–La persona que fue víctima en esta oportunidad tenía muchos enemigos, teniendo en cuenta que no se unió a las grandes facciones brasileñas, a los que enfrentaba solo. Cuando se dio cuenta ya fue tarde. Decidieron acabar con su vida para hacer lo que ellos necesitan hacer. Se trataba de alguien que se les puso en el camino por competencia en el mundo delincuencial.

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–¿Cómo podría mejorar el combate sobre todo a la violencia generada por el narcotráfico?

–Mientras haya narcotráfico va a haber violencia. Este tipo de asesinatos es la única forma de arreglar las cuentas entre ellos, ya que no pueden recurrir a la justicia ordinaria. Dirimen sus conflictos a balazos. El Estado paraguayo debe invertir y tener como prioridad reforzar todos los ámbitos: la justicia, aprobar las leyes para desalentar este flagelo. En la parte del Ejecutivo limpiar las filas policiales, dotar de más instrumentos, más vehículos, más armas, más instrumentos tecnológicos para hacer efectivo el combate. Imaginate, ni siquiera radar tenemos para que se puedan detectar las avionetas que circulan por nuestro territorio.

Todos tenemos que poner nuestro aporte, los tres poderes del Estado, para poder al menos enfrentar esta situación, ya que estamos perdiendo muy lejos contra el crimen organizado. Debe existir un diálogo franco entre todos los poderes del Estado y apuntar a dónde queremos ir. ¿Queremos realmente combatir esto o queremos beneficiarnos con el narcotráfico? Los beneficios son personales para muchos, pero se perjudica al Estado paraguayo, que se ve permeado en sus instituciones por el narcotráfico. Cada uno debe poner de su parte. Nosotros como legisladores hacer leyes más duras contra el crimen organizado y sus delitos conexos como el armatráfico, el lavado de dinero y también proveer de más presupuesto a las instituciones encargadas del combate, fortalecer las instituciones. En la parte de Ejecutivo limpiar la corrupción de las instituciones policiales, de la Senad. También está el Poder Judicial y el Ministerio Público.

–Con respecto a la inexistencia de radares, ¿quién no quiere, quién impide que exista un sistema de control?

–No te podría decir. Hace 15 años que escucho que el país va a adquirir, que va a instalar radares, pero aún no tenemos, lamentablemente.

–¿Por qué sus rivales políticos lo vinculan con el narcotráfico?

–Esto viene del 2003 cuando asumí como gobernador. Le entrevistaron a un narco brasileño, el famoso “Tulú” Georges (asesinado en 2012 en Brasil, ndr). Él dijo que yo estaría posiblemente vinculado al lavado de dinero. Fueron publicaciones pagadas, pero inclusive trajeron documentos falsificados. Es una campaña en mi contra. El periodismo tampoco escapa a esto. El narcotráfico tiene también sus medios, canales de televisión, periódicos, radios en la frontera. Y luego (esos rumores) fueron creciendo sin ningún fundamento.

Yo siempre he apoyado la lucha antidrogas, cosa bastante difícil en la política paraguaya. Eso me ha valido reconocimientos internacionales, de la propia Senad. Varios ministros de la Senad han confirmado que no tengo vinculaciones con el narcotráfico. Tuve un reconocimiento de la Senad en 2006. Tuve un reconocimiento internacional que recibí en el Brasil –el Golden Tears–, que es otorgado a personas, autoridades que luchan contra el narcotráfico y que han sufrido atentados  o que corren riesgo. En Brasil seme reconoce por mi lucha contra el narcotráfico cuando fui gobernador principalmente. Iniciaron una campaña de desprestigio, pero uno muchas veces no tiene la forma ni el espacio en la prensa para poder mostrar la falsedad de los documentos que presentan.

–¿No ha llegado la hora de revisar la estrategia represiva y plantearse, por ejemplo, sacar el consumo de drogas de la ilegalidad?

–Yo no estoy a favor de eso, yo estoy por el combate. No podemos liberar eso. Pero es un debate que está instalado y que debemos estudiar. Ver cuáles son las estrategias que podemos tomar en este sentido. El pueblo paraguayo, el campesinado también está hambreado, no tiene opciones muchas veces y se dedica al plantío de la marihuana. Es un problema social también que tenemos en el país. Hay zonas en que el campesinado depende prácticamente de eso, en zonas como Capitán Bado en Amambay y más adentro. El tema pasa también por el apoyo que el Estado paraguayo pueda brindar a los compatriotas en el campo.

 

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