Río Tinto pretende compensar pérdidas con energía paraguaya (I)

La multinacional del aluminio Río Tinto Alcan, que asecha al Paraguay atraída por sus recursos energéticos, se ha desprendido de varias empresas en el mundo y, ante la disminución de las expectativas de ganancia en el mercado internacional del aluminio, pretende instalarse en nuestro país para que el pueblo paraguayo subsidie con electricidad a bajo costo sus pérdidas.

Foto de una fábrica de Río Tinto en Quebec, Canadá.

El informe de la consultora CRU Strategies, titulado “Energía y aluminio en Paraguay”, pagado por la Itaipú Binacional en 2011, refiere que el antecedente que marca la intención de la empresa Río Tinto Alcan (RTA) de instalarse en nuestro país es el anuncio de la venta de algunos de sus activos. La Binacional había pagado US$ 471.800 por un estudio hecho a la medida de los intereses de RTA, pero que con una lectura entre líneas revela algunos de los aspectos desfavorables al país que supondría la instalación de la transnacional del aluminio.

Según el informe, un total de 13 plantas se encontraban a la venta en 2011, dividida en dos grupos. “El primer grupo de 6 activos en Australia y Nueva Zelanda serán transferidos a una unidad de negocio llamada Pacific Aluminium, para serán (sic) gestionadas separadamente de RTA hasta el momento en que pueda concretarse su venta. Los seis activos incluyen la mina de bauxita y refinería de alúmina Gove, y cuatro fundiciones: Boyne Island (Queensland), Tomago (Nueva Gales del Sur), Bell Bay (Tasmania) y Tiwai Piont (Nueva Zelanda)”, refiere el texto.

Luego prosigue: “Un segundo grupo de siete activos ‘no esenciales’ incluye tres plantas especializadas en alúmina y la refinería Gardanne (Francia), la fundición Sebree (EE.UU.) y la fundición y central de energía de Lynemouth (Reino Unido)”.

El documento añade que RTA se ha aferrado a sus activos de “mejor nivel”: “En lo que refiere a fundiciones, se ha aferrado a los activos en Canadá e Islandia, basadas en energía hidroeléctrica, además de dos fundiciones en Francia”.

De lo expuesto por los consultores podría deducirse que la mala inversión del grupo pretendería ser reparada con el rubro aluminio, y en el tipo de emprendimientos basados en el uso intensivo de electricidad.

El informe es enfático al señalar que el grupo se “ha aferrado” a emprendimientos basados en el uso de energía hidroeléctrica. Además, las desinversiones y la búsqueda de energía eléctrica subsidiada se producen debido a una operación que produjo pérdidas. En 2007 Río Tinto había adquirido Alcan cuando el precio de la materia prima experimentaba sus picos más elevados. Desde entonces Río Tinto ha venido desprendiéndose de esos activos deficitarios, pero la rentabilidad de los activos de aluminio siguen bajando al haber caído los precios internacionales de la materia prima, según señala el dossier.

Río Tinto alega que la venta se produce debido a que “ya no están alineadas con nuestra estrategia”, y será “un paso significativo hacia el logro de nuestros objetivos de rendimiento en el grupo de Aluminio”. Es decir, el déficit del grupo pretende ser cubierto con el rubro aluminio, un tipo de emprendimiento basado en el uso intensivo de electricidad.

En este contexto Río Tinto se ha propuesto para 2015 obtener ganancias en un promedio de 40% Ebitda (utilidades en bruto sin contar impuestos, intereses, etc.). El informe apunta con optimismo que tal meta es alcanzable, pues la empresa se está desprendiendo de los activos más pobres y como referencia señala que el margen de Ebitda de 2010 fue de 16%.

En resumen, un grupo con varios activos con bajos rendimientos pretende aumentar sus ganancias en un 160% en cinco años. ¿Y cómo pretende logarlo? La estrategia es “solo invertir en activos ‘del mejor nivel’ – aquellos activos a gran escala con bajos costos y larga vida”, apunta el texto. Bajos costos y larga vida: energía barata cedida por largo tiempo a un precio fijo, cuyo aumento deberá ser absorbido por la otra parte, o sea el Estado.

Como bien señala el libro “La estafa de Río Tinto Alcan”, de Ricardo y Mercedes Canese, en un país en que las condiciones objetivas son adversas –“ausencia de materia prima, insumo, mercados, tecnología y situación de mediterraneidad”– la instalación de este tipo de inversiones solo será posible con un fuerte subsidio de parte del Estado, fundamentalmente a través de la venta de energía a menos de la mitad de su valor de mercado, que es lo que RTA ha manifestado estar dispuesta a pagar.

Es decir, si finalmente RTA se instala en nuestro país se deberá asumir los costes de mantener a una empresa que adquirió acciones que ahora no le son rentables y que pretende compensar esa mala operación con energía eléctrica que la deberemos pagar todos los paraguayos.

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