Ricardo de la Vega habla sobre su primera novela

“Qué traes entre las piernas” se llama la novela del escritor paraguayo.

Ricardo de la Vega

La obra se lanzó bajo el sello “Criterio Ediciones” y cuenta con el diseño gráfico del artista Fernando Amengual.

Aquí una breve entrevista que el autor concedió a E’a.

¿Cómo fue dar el salto de la poesía a la novela? Te conocemos más por tu labor en la poesía

 No me di cuenta que saltaba. La novela empezó con una carta que yo enviaba al futuro y que permanecería estrictamente inédita  por siempre. Era como un desahogo. Pero como ya llevaba escribiendo más de treinta páginas, me di cuenta de que no era precisamente una carta, ya que se incorporaban otras voces –otros personajes-. Como te dije la carta la empecé yo, pero después me percaté de que era insoportable el lamento de un varón; de que esa sensibilidad tan delicada sólo era posible en un poeta. Y no hay nada más aburrido que escuchar el lamento de un poeta. Entonces decidí cambiar el sexo del que escribía. Y desde ahí asumí que estaba escribiendo una obra de larga extensión. Y que la protagonista era una mujer: la que escribía la carta era una mujer. Pero te diré que la novela me permitió reflexionar sobre la poesía, incluso sobre mi propios poemas, aquellos que mantengo sin publicar en libros  por diversos motivos –y que publico en la novela para  expresar los sentimientos de la mujer que escribe la carta-.

 ¿Es tu primera novela, verdad?

Sí, es mi primera novela. Y tardé bastante en terminarla. Me ayudaron muchísimo los consejos de Carlos Colombino, que me aconsejó  que la conquista entre  esas dos mujeres fuera “a la piolita”. O sea en un permanente ir y venir. La escena de la pileta me la sugirió él. Marcelo Hernáez – poeta, músico y artista plástico de mi generación- la leyó línea por línea indicándome todas las posibilidades desde la perspectiva gramatical y el modo de hablar de las protagonistas. Estos dos artista me ayudaron a concluir la novela y les estoy muy agradecido. El libro, como objeto, es muy hermoso y es el mérito de Fernando Amengual quien diseñó las tapas.

¿Podrías adelantarnos el argumento?

La mujer que escribe la carta es la esposa de un tipo que gana una fabulosa licitación para construir una carretera, la carta está dirigida a la cuñada; ésta es escritora. Y aquella le echa en cara que siempre se haya acercado a ella sólo por interés. Le recrimina su oportunismo, su frialdad ante la enfermedad de su propia familia, sus amores superficiales. Mientras se queja, le señala lo que ella considera son sus errores. Y pinta la aldea.

¿Qué influencias narrativas tenés?

Esta novela tiene como una referencia a “De Profundis”, de Oscar Wilde; también a “Memorias de Adriano” de Margaret Yourcenar. Pero mis influencias son tantas como mis lecturas: desde los novelistas franceses del siglo XIX: Balzac, Stendhal, Zolá, Víctor Hugo, Flaubert –cuando me pregunten: quién es Raquel; diré: Raquel soy yo-  hasta los existencialistas del siglo XX, pasando por los rusos: Tolstoi, Chéjov, Dostoieski, Gorki:- “La Madre” fue la primera novela que leí en mi vida-; los latinoamericanos que me causaron una profunda impresión fueron desde: Roa Bastos, Lezama, José Revueltas, Arlt, Cortázar, Marechal: -algo de Adán Buenosaires se me pegó en esta novela-, Scorza, Guimaraes Rosa, hasta los del Paraguay: José Eduardo Alcázar con “El Goto” y Esteban Cabañas con “Lo dulce y lo turbio”, son las cumbres más altas. Me interesan Henry Millar, Anaïs Nim, en fin, que soy un lector voraz. Ah, me olvidaba: acabo de leer Zama de Antonio Di Benedetto, este libro lo tenía en la biblioteca desde el año 1994, pero recién ahora me llamó poderosamente la atención y lo leí de un tirón.

¿Será tu única novela o tenés pensado dedicarte más  a este estilo?

Presento esta novela y me zambullo en otra que ya la tengo escrita hasta la primera parte. Escribir narrativa es muy divertido: uno anda con los personajes hasta en el baño, y sus aventuras se me hacen como que de verdad sucedieron. Es algo raro, pero como escribo sobre la realidad –la de los sueños, ( las pesadillas), la de las ilusiones que se realizan y las que no, por imposibles, se me confunden los universos, y muchas veces me pasa que me encuentro recordando algo que nunca ha sucedido.

¿Algo que quieras agregar?

Sí: que uno de los  más graves problemas del Paraguay es tu tremenda injusticia. El otro: la decadencia de sus intelectuales. Y sobre eso también trata “Qué traes entre las piernas”.

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