Repudian fallo de Tribunal argentino que considera la violación parte de la “idiosincrasia” paraguaya

En un caso de abuso sexual a una mujer paraguaya, donde el hombre acusado, paraguayo, quedó libre bajo el argumento de “la estructura machista general de la sociedad de la que provienen»”. Son de «una subcultura puntual que se desenvuelve en función de ciertos criterios educativos” indicaron.

El Ministerio de la Mujer de Paraguay lo calificó de «aberrante».

Imagen: Semanario Veintitrés

La absolución de un hombre acusado de golpear y violar a su mujer generó escándalo en esferas judiciales y entre quienes luchan contra la violencia de género, según publicó hace unos días el Semanario Veintitrés de Argentina. La sentencia fue del Tribunal Oral Número 16 de Capital Federal: dejaron libre de culpa y cargo a un hombre acusado del delito de “abuso sexual doblemente agravado por ser con acceso carnal y gravemente ultrajante”, contra su esposa, por el que le correspondería una pena de 8 años de prisión. Entre los argumentos, tuvieron en cuenta la nacionalidad de la pareja, ambos paraguayos, como si eso fuera un atenuante para la agresión ejercida. Consideraron que el abuso era “consentido”. El caso generó la intervención del Programa sobre Política de Género del Ministerio Público Fiscal, que acompañó el planteo de la apelación presentada por el fiscal del caso, Fernando Fiszer, así como el planteo realizado por el Fiscal General ante la Cámara de Casación Penal, Javier De Luca. Quien debe resolver ahora es la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal.

El acusado es paraguayo y sus iniciales son A.F.A.R., de 38 años de edad. La víctima es de la misma nacionalidad: sus siglas son G.A.B., de 41 años. Tienen un hijo en común, de 13 años. Se casaron en 1999. Durante mucho tiempo convivieron. La víctima señaló que el primer episodio de violencia hacia ella fue durante el embarazo. La acusación es por “haber abusado sexualmente de su esposa, entre el año 2007 y 2009, al haberla obligado a mantener relaciones sexuales con acceso carnal vaginal, siempre contra su voluntad y mediante el uso de violencia, con una frecuencia de una o dos veces por semana desde entonces y aumentando la violencia ante sus resistencias. Dichos eventos tuvieron lugar en el domicilio”, señaló Fiszer en su pedido de condena para el agresor.

En el fallo, emitido en marzo pasado, se remarcó el “contexto cultural de las personas de origen de la República del Paraguay”. Luego puntualizaron “la estructura machista general de la sociedad de la que provienen y fueron educados, donde el hombre tiene suma dominación y la mujer queda reducida al sometimiento de los designios de este. La institución marital genera obligaciones cuya destinataria parece ser únicamente la mujer. Asimismo, la concepción cultural del matrimonio se encuentra radicalmente alejada de los valores que, hoy por hoy, confluyen en nuestra normativa y jurisprudencia. Estamos frente a una subcultura puntual que se desenvuelve en función de ciertos criterios educativos y experiencias en los primeros años de vida”. Y como si fuera poco, agregan que no hay que olvidar que “el lugar donde habita el imputado es un barrio humilde –villa 21– donde muchos de sus vecinos tienen el mismo origen cultural, con idénticas referencias a las relaciones de dominio patriarcales”.

Frente a esto, De Luca sostuvo que “no puede alegarse la falsa creencia en la existencia de una norma cultural (de ‘origen paraguayo’) que permitiría la violación de un marido hacia su mujer cuando esta, que pertenece a esa misma cultura, la desconoce”. Según argumentó, “efectivamente, fue la mujer, proveniente de la misma supuesta cultura, la que denunció los abusos sexuales por parte de su marido. La conclusión a la que debió arribar el tribunal entonces, era que la supuesta norma no era asumida en forma unánime por todos los integrantes de la comunidad y, por lo tanto, que no podía hacerse valer para justificar o disculpar su conducta. Prueba de ello es que, conforme relató la víctima, el imputado siempre le pedía perdón luego de los abusos sexuales, por lo que existió la conciencia del injusto penal. Asimismo, la víctima se encargó de hacerle notar que lo que hacía estaba prohibido, le indicó que lo iba a denunciar si proseguía en su conducta”. Además, recordó De Luca, “el país de origen del imputado también tenía instrumentos normativos que penaban las conductas como la aquí reprochada, entre ellos, la Convención de Belem que fue ratificada por Paraguay el 18 de octubre de 1995”.

Paloma Ochoa, del Programa sobre Políticas de Género del Ministerio Público Fiscal, también criticó el fallo porque “se utiliza esa estructura de argumentación discriminatoria, en este caso con la mujer, y en general para los paraguayos, lo que se predica sobre cultura paraguaya y sobre las villas es discriminatorio hacia toda la población paraguaya así como de las villas”.

Ministerio de la Mujer de Paraguay repudia fallo

El Ministerio de la Mujer repudió en un comunicado el insólito fallo de la justicia argentina en el caso de abuso sexual a una mujer paraguaya, donde el hombre acusado quedó libre ya que “como ambos son paraguayos, es parte de su idiosincrasia”.

“El Ministerio de la Mujer, eleva su voz de protesta por tan aberrante fallo judicial, violatorio de todas las normas jurídicas nacionales e internacionales suscritas por la República Argentina”, indica el comunicado.

También resalta que dicho fallo “degrada y ofende a nuestro país y su cultura”, por lo que se solicita a la Cancillería Nacional, trasmitir esta protesta a las autoridades argentinas y se autoriza al Consulado Paraguayo en Buenos Aires a que brinde toda la asistencia necesaria a la señora y a su hijo adolescente mientras dure el juicio en cuestión.

El Ministerio de la Mujer expresa en el comunicado que la violencia basada en género y en particular la violencia doméstica, es uno de los problemas que afectan a las mujeres. La violencia contra la mujer se reconoce aquí y en toda Latinoamérica como una violación a los derechos humanos, siendo por lo tanto responsabilidad del Estado prevenirla, sancionarla y erradicarla, indica la cartera estatal.

Fuente: Semanario Veintitrés/ IP Paraguay

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