Reivindican el valor de la vida en jornada de lucha contra Monsanto

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra Monsanto, activistas sociales y representantes de organizaciones campesinas realizaron el pasado sábado una volanteada informativa en el Mercado de Abasto y posteriormente un mítin al costado del Panteón de los Héroes.

Alberto Rodas recordó con una canción a Silvino Talavera, niño fallecido por efecto de las fumigaciones.

Alberto Rodas recordó con una canción a Silvino Talavera, niño fallecido por efecto de las fumigaciones.

Durante el acto se exhibieron varios artículos como aceites y galletitas que utilizan productos modificados genéticamente a fin de mostrar a la gente que está consumiendo productos de dudosa inocuidad sin contar con la información suficiente. De hecho, a nivel mundial existe gran presión de parte de las empresas para frenar el etiquetado de transgénicos.

Un representante de la Federación Nacional Campesina (FNC) denunció que en la última década, a raíz del avance de los transgénicos, fueron expulsados casi un millón de pequeños productores de sus tierras, que se ven forzados a emigrar por la inutilización de sus cultivos a raíz de la exposición a los agrotóxicos utilizados para tratar las especias genéticamente modificadas.

Señaló, asimismo, que la declarada intención del gobierno de triplicar la superficie destinada a la soja, pasando de las más de 3 millones de hectáreas actuales a unas 9 millones de hectáreas, agravará los problemas de salud que trae aparejadas las fumigaciones masivas, con una multiplicación de los cánceres.

Durante la jornada también se rememoró a los mártires de Marina Cue, quienes precisamente murieron al reclamar un pedazo de tierra para la agricultura campesina en tierras fiscales actualmente arrendadas para el cultivo de soja.

La vida, bien superior

Posteriormente, el abogado Abel Areco enumeró algunas de las prácticas violatorias de los derechos humanos en que incurren los productores de transgénicos, como la violación de las leyes ambientales que establecen franjas de seguridad y barreras protectoras para las fumigaciones. Mencionó que el propio titular del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), Regis Mereles, había admitido la incapacidad del organismo estatal de controlar la buena utilización de herbicidas y fungicidas. Cabe recordar, además, que Mereles es un empresario del sector sojero.

Areco enfatizó que el bien jurídico superior es la vida y que esta debe ser privilegiada por encima de las ganancias de los empresarios, que además remesan la mayor parte de sus utilidades al exterior.

En la parte artística del encuentro se contó con la presentación de Alberto Rodas, quien cantó una canción dedicada a Silvino Talavera, un niño que falleció en 2003 al ser afectado por las aspersiones con glifosato. También intervino Pachín Centurión con interpretaciones emblemáticas de la lucha campesina como “Ñemitÿ” y “A desalambrar”.

Hacia el final de la actividad se leyó el pronunciamiento de la campaña Ñamosêke Monsanto, que repudió la complicidad del gobierno y de los medios de comunicación que “apañan los crímenes de la soja”. Entre estos hechos citaron el ocultamiento de información sobre los perjuicios a la salud y sobre las exoneraciones de impuestos con que cuenta el sector, que envía al exterior la mayor parte de sus utilidades sin reinvertir en el país.

Entre las reivindicaciones exigen la cancelación de las licencias otorgadas a Monsanto en tiempo récord y sin los estudios necesarios, recuperación de tierras públicas usurpadas por empresarios, justicia en los casos de campesinos asesinados, fomento de la producción campesina e impuesto a la exportación de granos en estado natural.

 

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