Reflexiones morales en torno a la muerte de Lino Oviedo

El juicio y la memoria colectiva son un derecho y una obligación.

Fuente de Imagen: AFP Danny Gómez

Hay una diferencia enorme entre «alegrarse» por la muerte de alguien, que es lo que gua’u nos tildan los golpistas moralistas, de que gua’ú nosotros “los zurdos”, somos ndaje rencorosos.

 Señores, hay una diferencia enorme entre la inmoralidad y el hecho de ser conscientes y con todo el derecho y obligación de establecer una sentencia social: EL QUE MURIÓ ERA UN MAL SER HUMANO.

 La sociedad, como víctima, está en todo su derecho de juzgar a los criminales de la Dictadura Estronista Colorada. El juicio y la memoria colectiva son un DERECHO Y UNA OBLIGACIÓN.

 Lino Oviedo fue una persona que causó sufrimientos de diverso tipo a miles de paraguayos, de manera directa o indirecta,  por lo que ser conscientes de eso para nada es ”inmoral”;  tiene lógica desde el punto de vista de la continuidad histórica y de la memoria colectiva.

 Muy distinto es estar  “felices» por la muerte de alguien que estar aliviados. Los que sufrieron tormentos por culpa de este tipo de personas, quienes, en primera instancia son los sectores más oprimidos, y en última instancia somos todos, tenemos derecho de sentirnos aliviados.

 Por ejemplo, los indígenas Pái Tavytera, o los que hayan sobrevivido, en 1986 a LA INVASIÓN de Lino Oviedo al mando de tropas de Caballería con el objetivo de deforestar en Amambay, al enterarse, están en su derecho de sentirse aliviados, y no por ello están incurriendo en ningún acto condenable desde una moral que la mayoría de las veces es falsa.

 Sobre todo, que Lino Oviedo, en plena “democracia” hasta antes del día de morir seguía contando con el poder político y económico para ocasionar aún más barbarie y mal de lo ya actuado, es también otra consideración a la hora de reforzar nuestra explicación del alivio que trae la muerte de una persona dañina para la sociedad.

 Por supuesto que todos y todas tenemos el derecho y la obligación de exigir que cada uno de los torturadores y  jerarcas del Estronismo, responsables de tanto sufrimiento,  cumplan ante la ley por los crímenes imprescriptibles cometidos.

 Por supuesto que el campesinado y los indígenas, el pueblo tiene el derecho y obligación a exigir que cada una de las 8 MILLONES DE HECTÁREAS  que el coloradismo estronista, a través de  todos y cada uno de los caudillos y jerarcas entre 1954 y 2008 sean puestas al servicio de un modelo económico que genere LA FELICIDAD del país, y no el hambre del 54% de la población.

 Lo mismo se aplica a los miles de millones de dólares acumulados costas del pueblo por los Caballero, Stroessner, Rodríguez, Riquelme, Oviedo, Wasmosy y tantos otros apellidos, antes, durante y después de 1954-1989.

 Recapitulando, estar aliviados porque al menos una de las malas personas que ocasionó al pueblo paraguayo tanta  violencia y miseria ha muerto, es un amago de una nueva Justicia que necesariamente debe llegar de la mano del derecho y obligación a la memoria colectiva y la movilización popular. No es un acto inmoral. Saber que tenemos que cambiar el modelo que aquellas malas personas representan y por el cual nos matan, tampoco es algo malo. Es sentido común.

 Quédense tranquilos amigos derechistas, golpistas, falsos moralistas: no vamos a publicar una foto de Lino Oviedo muerto, para eso ya están ustedes, que concentran el 90% de las telecomunicaciones del Paraguay.

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