Redes sociales, medios y movilizaciones: el 15-20NPY

En los últimos meses, varios sectores sociales han ocupado las calles protestando, denunciando y exigiendo, entre otros, esclarecimiento por la muerte de campesinos y policías en la masacre de Curuguaty (diciembre 2012), por un salario y jubilación digna para los maestros (mayo/junio 2013), contra la militarización de país, por la no aprobación de la ley de alianza público-privada (octubre 2013) y, días atrás, en repudio a sectores del Parlamento que votaron contra el desafuero de uno de sus miembros. Sin embargo, y a pesar de ser reivindicaciones y movilizaciones que cuentan con cierto apoyo popular existe una diferencia entre las anteriores citadas, y la última. Las convocatorias del viernes 15NPY y la del 20NPY, contaron no solamente con una gran cobertura de los medios masivos de comunicación, también la impulsaron, estimularon e, inclusive, dieron amplio despliegue editorial a estas protestas. (Opinión)

Como la realidad existe independiente de los medios, estos intentan construir una realidad nueva. Foto: Charizard.

Redes sociales online y protestas populares

Si observamos más detenidamente el fenómeno de las redes sociales online, podemos afirmar sin duda alguna que, desde su aparición y expansión, una de las grandes utopías de la comunicación y del periodismo es, finalmente, posible. Las redes sociales online permiten la construcción y difusión de contenidos de forma independiente a los medios hegemónicos o comerciales. Una persona o un colectivo pueden crear sus propios contenidos y difundirlos; cuanto más amplia la red social, más individuos y colectivos serán incorporados. Como los medios, en función a sus intereses específicos, han ignorado al movimiento popular y a sectores sociales movilizados, la fuerte crítica hacia ellos por parte de los Indignados (España), Occupy (Estados Unidos), y otros, está más que justificada.

A partir de esta crítica a los medios, los movimientos citados emprendieron una producción propia de contenidos, viralizando sus convocatorias a través del uso intensivo de redes sociales online, estimulando fuertemente la horizontalidad de los mismos. Esta experiencia también la tuvimos en Paraguay con el After Office Revolucionario, con las movilizaciones de junio pasado y también con el 15NPY y el 20NPY. Inclusive se crearon Fan Page, hashtag, y otras tantas posibilidades en estas redes. Facebook y Twitter fueron las conexiones de mayor utilización por parte de los autoconvocados. Todo esto amplificó el alcance, aunque tal vez no de la manera en que los organizadores lo deseaban. Pero, como la realidad existe independiente de los medios, estos intentan construir una realidad nueva. Cuando los medios escriben o relatan la realidad, lo hacen en función a sus intereses específicos, a sus visiones y,  finalmente, a su estrategia de clase. Y, de esta manera, construyen representaciones e imaginarios.

Indignados y redes de esperanza

Una de las características de las grandes movilizaciones de “indignados” que emergen como respuesta a la crisis del capitalismo en 2008, es que todas ellas levantaron claramente una crítica a los medios hegemónicos y comerciales; otra es que levantaron banderas abiertamente antisistema. Estos movimientos reivindicaron la producción de contenidos propios a través de amplias conectividades que propician las redes sociales online. Allí discutían convocatorias, estrategias, pautas generales, etc. Los medios de comunicación generalmente incorporaron la coberturas de estas protestas post festum, es decir, luego de que el mismo ganó legitimidad; en otros casos, continuaron oponiéndose. Fue así con el movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos, con los Indignados en España, con los levantamientos árabes y también en junio de este año en Brasil.

La experiencia de Brasil, por su proximidad, merece un comentario especial. Inicialmente, las movilizaciones de junio de 2013 por el Pase Libre en el transporte público para estudiantes fueron violentamente reprimidas por las fuerzas policiales y duramente cuestionadas por los medios y por los partidos políticos conservadores; también fueron observadas con desconfianza por los partidos mayoritarios de izquierda. Al poco tiempo, sectores conservadores y medios de comunicación pasaron a estimular y apoyar estas protestas, aprovechando para cuestionar al gobierno Dilma Rousseff y a todo el proceso iniciado en el 2003, con la asunción de Lula da Silva al gobierno. Por su parte, sectores de izquierda y del movimiento popular pasaron a apoyar las reivindicaciones por el pase libre, señalando la necesidad de profundizar las reformas sociales y políticas impulsadas en Brasil desde 2003.

Es posible apuntar que, aparentemente, sectores populares y sociales se encuentran en la calle como “pez en el agua”; mientras, sectores conservadores y de derecha, siempre miraron a la ocupación del espacio público y al movimiento social y popular con desconfianza y hasta con un desprecio de clase; en muy pocas ocasiones estimularon movilizaciones. Como controlan el poder político y económico, cuando tiempo atrás deseaban resolver una crisis, llamaban directamente a los tanques. Pero, como esto es, por ahora, sumamente difícil –a pesar de que en Honduras sí llamaron a los tanques–, inventan nuevas modalidades como el juicio político a Fernando Lugo en junio de 2012, o una salida de compromiso por las reformas controladas en Brasil.

Espacio público y participación

Las protestas convocadas durante los meses de mayo y junio de 2012 por un grupo de jóvenes contra el aumento del presupuesto a la Justicia Electoral y, posteriormente,  contra la lista sábana –el denominado After Office Revolucionario– , también tuvieron una de las características apuntadas más atrás: los medios la apoyaron post hecho social, aunque esto significó que, en algunos casos, la “descubran” antes del día marcado para la acción. Otra, es que también fueron ampliamente convocadas por redes sociales online. Sectores duros y conservadores del Parlamento, desde un inicio, cuestionaron y entraron en confrontación directa con los autoconvocados de 2012. En ese momento, gremios empresariales consideraron mejor mantenerse al margen, pues el objetivo político principal, el gobierno Lugo, estaba próximo a tener su desenlace; no era necesario entrar en esta disputa juvenil.

En junio de 2013, nuevamente se convocan protestas contra acciones o resoluciones del Parlamento. Las banderas levantadas en ese momento, y ampliamente difundidas en redes sociales online, fueron, entre otras, contra el proyecto de jubilación de parlamentarios, metrobús, etc. Constituyeron las primeras de este tipo, posgolpe parlamentario, y también llegaron a capitales departamentales. Finalmente, llega el 15NPY, y se expande.

Solo a modo de memoria, es importante recordar que estas movilizaciones no fueron las primeras y únicas en Paraguay posdictadura: más de diez marchas campesinas desde el 89, el Marzo Paraguayo que coincide con una de estas movilizaciones consigue nada menos que sacar al gobierno Cubas, las jornadas de los trabajadores contra las privatizaciones en el año 2002 que lograron parar las mismas y donde más de 500 dirigentes fueron imputados, las protestas y marchas por y como resultado del proceso de Ycuá Bolaños, las marchas de jóvenes universitarios por la gratuidad de la enseñanza universitaria, por el pase estudiantil, etc., para no citar las innumerables jornadas de resistencia campesina y popular contra los agrotóxicos y por el uso de semillas nativas, localizadas todas ellas en el campo.

 Antes de avanzar, considero importante analizar tres aspectos importantes en esta relación medios de comunicación-movilizaciones populares y ciudadanas.

 Lo “particular” y su “universalización” o “generalización”

Una de las grandes estrategias de los medios de comunicación es la dirigirse a un supuesto lector  medio, y con ellos construir un texto “medio”, es decir, que pueda ser leído por todos, independientemente del sector político, económico o social al cual pertenece su lector/audiencia; es el lector medio o ciudadano inserto en una sociedad de masas. Esto, sin embargo, nunca existió, y todo ello fue nada más que una estrategia desarrollada por los medios-empresas para desprenderse de su base político-partidaria inicial –de la cual emergen– y pasar a responder al mercado; con ello ampliaban su base de lectores.

Al preguntarnos por qué ciertos temas merecen el “interés” de los medios, y otros no, es imposible dejar de pensar en el proceso de construcción de imágenes y representaciones que los medios desarrollan. Si el entendimiento o interés debe ser general, para todos sus lectores deben desarrollar estrategias para ese objetivo.

Los medios deben formular “reivindicaciones para todos”, “incluyentes”, o por lo menos construirlas de esta manera. De esta forma los medios de comunicación destacan que la lucha contra la corrupción es universal, interesa a toda la sociedad y así debe ser asumida, aunque en realidad sean localizadas y choquen con otros intereses suyos; la lucha por la reforma agraria, interesa solamente a un sector, no es de interés general, pues afectaría a sus intereses. La moralización del Parlamento y de los parlamentarios es de interés nacional, nos afecta a todos –aunque algunos medios hayan financiado o apoyado campañas de políticos electos–; mientras, la jubilación de maestros es localizada, específica de un grupo social, y “antipatriota”. Las privatizaciones también son universales, pues con ella la nación será salvada y el país se transformará en moderno y civilizado, crecerá; lo contrario, es una postura de sectores interesados en conservar sus privilegios, en continuar “ganando” con el Estado, con las empresas públicas, como es el caso de ciertos parlamentarios. Para cristalizar una actitud como esta “para todos y todas” sin distinción, el medio debe transformar su interés particular –algunos intereses específicos que los propietarios ocultan– en universal, deben generalizar abarcando así el interés general. Y allí reside el salto-carnero de los medios; la transformación fetichista de la noticia: conseguir instalar en el imaginario de los lectores que un determinado hecho afecta a todos, y que tiene importancia para la “sociedad paraguaya”. Es posible, inclusive, que el hecho social no tenga esa “notoriedad” o “importancia”, eso no interesa. A los medios les interesa transformar su interés específico en interés general. Y esto tiene una gran importancia para entender el proceso en curso.

Héroes y villanos

Otra característica que en este corto espacio se puede citar es la transformación del héroe en villano. En junio de 2012 los parlamentarios eran los grandes héroes nacionales: habían librado al país del peligro del comunismo, del chavismo, del lulismo, del caos, de todos los males existentes que el gobierno Lugo expresaba. Todos, absolutamente todos –salvo tres– eran los héroes soberanos. Pocas semanas antes –After Office Revolucionario– algunos eran, no todos, villanos. Esta historia de alguna manera la conocemos muy bien.

Fueron estos mismos parlamentarios que antes de junio de 2012 eran vilipendiados, pues permitían que el gobierno Lugo continúe. Y fueron duramente cuestionados, pues al mismo tiempo que no enfrentaban, tampoco presentaban o impulsaban un  juicio político contra Lugo; todos ellos eran villanos. Los textos de los medios impresos están ahí para confirmarlo. Pero estas acusaciones se insinuaban no solamente en las noticias. Con mucho más dureza –y en ciertos momento exigiendo el juicio político a Lugo– en algunos articulistas, en cartas publicadas, etc. Todos los intersticios de los medios, que necesitaban transformar ese interés particular en interés general para toda la sociedad paraguaya, estuvieron ocupados por esta postura.

En algunos casos, los parlamentarios eran tratados de legionarios, de pusilánimes, inclusive de chavistas y partidarios del socialismo del Siglo XXI, porque aún no accionaban el gatillo “democrático” del juicio político. Y, de repente, todo se transforma, se da el milagro. Los villanos del pasado pasan a ser los héroes del presente. ¿Razón? Hicieron el bien a la patria, y terminaron con el gobierno Lugo. Desde el 22 de junio de 2012, se da la transformación de la crisálida villano en la gran mariposa héroe.

Hoy, estos mismos parlamentarios que meses atrás eran héroes, se transformaron en los medios nuevamente en villanos. Aquellos que en junio de 2012 defendían al país del “peligro” del comunismo ante la radicalización del país, de los ateos, “zurdos” y apátridas legionarios, levantando una homofobia que recuerda los años más duros del stronismo, lo héroes de entonces hoy son villanos. Cuando, finalmente, estos parlamentarios asuman en la construcción narrativa de los medios los intereses específicos como generales, logrando la transformación alquimística del plomo en oro, serán héroes.

 Personificación de las cosas y materialización de las personas

Finalmente, entre otras tantas estrategias que emplean los medios para construir representaciones e imaginarios sociales, volver villanos a los héroes, y nuevamente héroes a los villanos, transformar el interés particular en el interés general de la sociedad –según intereses de clase de los dueños de medios–, se tiene el de personificar a las cosas y materializar a las personas. El texto periodístico, la narrativa periodística, la forma de contar los hechos principalmente cuando saltan crisis y tensiones sociales, es al mismo tiempo un proceso doble de construcción de representaciones e imaginarios en el cual transforman a las cosas en personas y, al mismo tiempo, a las personas en cosas.

Transforman el objeto inanimado del texto periodístico en una persona que sale del mismo, salta, baila y se transforma en agente social, siendo solamente texto periodístico; transforman a las víctimas de graves violaciones de derechos humanos, a campesinos y obreros, en victimarios, responsables del hecho. Para realizar y consumar este giro transforman, por ejemplo, a la tierra de un objeto material e inanimado, en una persona digna de defensa contra agresiones, llevando para el efecto a policías en su defensa; transforman a la persona, al movimiento colectivo de personas que sostienen la necesidad de cambiar la sociedad, en objeto inanimado y materializado del pasado, en piedras que deben ser llevadas al museo natural, pues esto es contrario a la “civilización” y al “progreso”.

¿Responden los medios hegemónicos a intereses conservadores de sus dueños?

La pregunta anterior a esta es otra: ¿estarían hoy los medios como empresa en el mercado si no generan ganancia? Es solo preguntar a sus propietarios. Así como los “fantasmas” existen, también existe el interés de los propietarios de medios hacia la ganancia; la mayoría de las veces debemos luchar obstinadamente, como Perseo, contra el manto de niebla que envuelve el proceso de producción de la noticia y, de esta forma, tornarla más clara y analizable.

La protesta de la FNC realizada contra el abusivo y represivo accionar de la policía simplemente no aparece en las páginas de los medios impresos o en las pantallas de la televisión. Foto: Charizard.

Por eso, cuando desde los medios se destaca e insiste que el interés nacional, el interés de toda la sociedad paraguaya no debe tener ninguna otra bandera, más que la paraguaya, es porque el proceso de conversión del interés particular al interés general de la empresa-medios está en marcha. Y esto, porque también los jóvenes organizadores de las movilizaciones reclaman que el evento sea “pacífico y sin banderías políticas”. Se destaca que “la única bandera que va a ser tolerada es la bandera de Paraguay. Si militantes de partidos políticos quieren venir, pueden hacerlo como ciudadanos comunes”.  Al leer los diarios del día siguiente al 20NPY, o esa misma noche al observar los noticieros de televisión, se constata que la protesta de la Federación Nacional Campesina –realizada a las 18:00, una hora antes de la de los indignados– contra el abusivo y represivo accionar de la policía días antes, simplemente no aparece en las páginas de los medios impresos o en las pantallas de la televisión. El interés de los campesinos, sin duda alguna, no coincide con el interés “general” de los medios. Estos jóvenes ¿aprendieron de los medios? ¿O al revés? ¿O solamente es una coincidencia?

Si los medios de comunicación expresan intereses de quienes producen ganancia, es natural que expresen sus objetivos y que los mismos sean defendidos. Lo contrario, es decir, asumir una independencia de estos hechos, y del mercado, no contribuye finalmente a ver el bosque, solamente el pequeño arbusto. Por eso es posible entender que los empresarios también protestan, y siempre lo han hecho. Basta echar una mirada a las páginas de economía de los medios impresos para observar cotidianamente cómo y de qué manera se dan estas protestas, y cómo y de qué manera los medios la construyen e inician el proceso de transformación ya señalado más arriba.

Finalmente, retomar las calles

Las dos primeras acciones convocadas a través de las redes sociales online pocos meses atrás no tuvieron inicialmente una cobertura significativa de medios de comunicación. Pero, como se apuntaba más atrás, terminaron cubriendo post festum. La última, la del 15NPY, asimismo la del 20NPY, tuvo un cambio significativo y también único: los medios masivos de comunicación no solamente cubrieron, también estimularon, apoyaron e incentivaron la participación en dichas marchas convocadas para protestar contra el “blindaje” otorgado por un grupo de parlamentarios a otro. Lograron transformar su interés específico en interés general de toda la sociedad; no importa que ahora estos intereses coincidan con aquellos de un importante grupo de ciudadanos, esto es fortuito. Lo que importa es que los medios impulsan un cambio para que nada cambie. Toman, se apropian y desarrollan la bandera de la moralización, de la lucha contra la corrupción, para llevarla como estandarte del gran movimiento de indignados. Necesitan transformar este interés en uno más general de manera a realizar su misión.

Sin embargo, las últimas experiencias observadas, es decir, la construcción, desarrollo y difusión de contenidos de forma independiente y paralela a los medios de comunicación comerciales, y también la autoconvocatoria a través de las redes sociales, tienen el gran efecto que, al viralizar contenidos, también  amplían una forma específica de comunicar, una forma de ver y pensar la sociedad en Paraguay. Y esta puede ser una forma de interactuar entre las personas de forma directa, sin la mediación de los medios hegemónicos y comerciales. Esto es posible, como también otra sociedad paraguaya incluyente, democrática y participativa es posible. Las últimas movilizaciones nos muestran un camino; otros, también existen.

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