Recupero mi jubilación gracias a Dios, al sacrificio humano y al esfuerzo de solidarios compañeros

Luego de mucho batallar se hizo justicia. Pude de nuevo recuperar mi jubilación despojádame arbitrariamente por los miembros del Consejo de Administración de la Caja de Jubilaciones y Pensiones del Personal Municipal.

Vicente Páez, secretario general del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) y Pedro Benítez, síndico del SPP.

Me despojaron de la jubilación debido al sólo hecho de haber sido disidente y denunciante de la corrupción cometida en la Caja, osadamente por lo visto, cuando ejercía (y no) el cargo de miembro del Consejo de Administración, del que también me desalojaron a través de un deshonesto Acuerdo y Sentencia emitido por el Tribunal Superior de Justicia Electoral.

En efecto, el Auto Interlocutorio No. 1210 del 9 de noviembre de 2012, emitido por el Tribunal de Cuentas 1ra. Sala, se cumplió pese a la oposición de los miembros del Consejo de Administración, pero se cumplió, cuando el jueves 15 de noviembre de 2012 me abonaron mis haberes jubilatorios en forma retroactiva, a partir de mazo pasado.

Quisieron dilatar ofreciendo refinanciar mi deuda

En una muestra más de la tremenda hipocresía, el secretario del Consejo, Juan Amarilla, propuso a mi hija, la abogada, Mónica María Benítez, que me consultara si no quería refinanciar el 50% de mi deuda por préstamos, descontádame también en directa transgresión de la disposición legal. Más adelante explicaré cómo y por qué desacataron el Auto Interlocutorio. Si aceptaba, debía presentar una nota, pero ese pedido recién se estudiaría el martes en sesión del Consejo. El tan “amable” Amarilla, inclusive se ofreció oficiar de intermediario para concederme ese pedido.

Es posible que uno sea tonto en forma inconsciente, pero a la torpeza no se puede llegar. Si yo pisaba el “palito” me iban a tener colgado de nuevo, quien sabe por cuanto tiempo más, pues primero iban a disponer de un perfecto argumento para comunicar al Tribunal que debido a mi pedido de refinanciación no podían cumplir aún con la Resolución y segundo, me someterían al mismo esquema que implementaron cuando recurrí al recurso de amparo: solicitar reconsideración para que el Consejo no trate en tiempo y luego, a las cansadas, concluyendo que no se estudió porque expiró el plazo legal, etc.

Al final, se retiró el cheque del saldo de unos G. 2.900.000 aprox. con lo cual culminó este periplo que se inició en junio de este año con la presentación de la demanda y la tramitación de la medida cautelar, acelerada en virtud a la huelga de hambre a la que me vi obligado a sobrellevar durante diez (10) días. Descontaron mis deudas atrasadas por G. 13.277.973 que incluye G. 613.196 de interese punitorios, que demuestra la “eficiencia” de la administración.

Transgresión de la resolución judicial

Como es costumbre en los miembros del Consejo, presidido por Luis Caballero Candia e integrado por Bernabé Peralta, Albino Sosa, Taurín Portillo, Silvio Paiva y Alcira Miranda, volvieron a transgredir el Auto Interlocutorio No. 1210 del Tribunal de Cuentas al descontar de la liquidación de mis haberes la deuda que tenía con la Caja. Al mismo tiempo saltó la traicionera y desvergonzada actitud cuando me comunicaron que, había sido, fui intimado al pago de mi deuda a través de un colacionado que nunca llegó a mis manos.

La determinación judicial decía que se pague el haber jubilatorio de G. 2.026.754 a partir de marzo de este año.

El atraso de la deuda se debió, precisamente, a que el Consejo me despojó de mi jubilación. O sea el atraso de mi deuda no era por mi culpa, sino provocado por el mismo Consejo. La responsabilidad es directamente de las autoridades de la Caja.

Además, el descuento de mis cuotas de pagos por los préstamos no se estaba descontando de mi jubilación sino de la dieta que me correspondía como miembro del Consejo de Administración, que también la perdí debido a la actitud y responsabilidad de las autoridades de la Caja.

Lo legal y honesto hubiese sido que me abonen la totalidad de mis haberes tal como resolvió el Tribunal de Cuentas y con posterioridad se llegue a un acuerdo sobre la amortización de la deuda. Recién allí podría justificarse el intento del cobro compulsivo, en caso de no asomarme a plantear algún arreglo.

Bajeza y calaña del Consejo

Con el supuesto colacionado se prueba la bajeza y la calaña de la gente que administra la Caja. Cómo se entiende esta actitud, a sabiendas de que no estaba percibiendo un solo guaraní, precisamente, por responsabilidad de quienes me “intimaron” al pago al despojarme de mi jubilación y de otros ingresos.

Con esto sólo se comprueba la represalia inmisericorde por mi actitud cuestionadora de la corrupción y las denuncias realizadas, en consecuencia. Entonces, todos pueden evaluar la ética y la moral, si las tienen, de estas personas muy acostumbradas a cometer hechos delictivos, como el despojo de mi jubilación.

La jubilación es un derecho garantizado en forma clara y contundente por la Constitución Nacional, los Convenios Internacionales, las Leyes y las jurisprudencias emitidas por la Corte Suprema de Justicia a través de Acuerdos y Sentencias, que en forma uniforme, además, establece que es un patrimonio del jubilado y a ninguna autoridad se le está permitida privar al que lo disfruta.

Vean todos cómo actuaron los miembros del Consejo. Nada respetaron. Se pasaron convirtiendo en papel higiénico todas las prelaciones constitucionales establecidas en el Art. 137 de la C.N., de acuerdo a la pirámide de Hans Kelsen.

Primera victoria de la honestidad

A pesar de ser tachado de “estafador y chantajista” por un repicador de campanas o boca de ganso, conseguí la primera victoria contundente en contra de quienes me robaron la jubilación por mucho tiempo.

No creo merecer este calificativo público de dos hechos punibles, más aún por personas de oscura trayectoria, que se demostrará en su momento. Si así fuere, entiendo, sería justo que me someta a la justicia a través de una denuncia formal de quienes afirmaron eso. Desde luego espero sea convocado por la fiscalía, por cierto, inoperante y de poca intención esclarecedora.

No creo haber producido, nunca, algún hecho que pudiera manchar mi trayectoria de funcionario público y municipalista (por más de 35 años), y sindicalista (casi por la misma cantidad de años). Me considero una persona honesta, por lo cual desafío a quienes consideren lo contrario, que lo demuestren ante los estrados judiciales.

Agradecimiento

Van mis agradecimientos a todos quienes me acompañaron durante los diez (10) días de huelga, entre ellos a la Comisión Directiva y afiliados del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), en la persona de su secretario general, Vicente Páez; a los funcionarios de la Municipalidad de Asunción agremiados en la AFUMA, en el SIMUCA; a los amigos todos y a mucha gente extraña, a quienes no conocía, pero que se acercaron solidariamente a darme su fraternal apoyo.

Desde luego, este reconocimiento se extiende más aún a mi familia, mi madre, hermana, mi esposa mis hijos, sin cuyo apoyo incondicional nunca podría haber sobrellevado la medida extrema, al igual que a mis cuñados/as, sobrinos y tías.

Tampoco quiero olvidar a los colegas de la prensa: ABC, La Nación, Ultima Hora, Popular, Crónica, Canal 4 Telefuturo, TV 13, TV Pública, Unicanal; radios, Ñanadutí, Nacional, 970, Candela FM, las redes sociales y E’A.

Mil gracias a todos.

Asunción, 15 de noviembre de 2012

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