Recordaron a Salvador Allende a 40 años de su muerte

Panelistas recordaron sus experiencias durante el golpe en Chile. Analizaron los efectos geopolíticos y económicos de la dictadura de Augusto Pinochet, impuesta por los EEUU.

José Carlos Rodríguez y Luis Casabianca, durante el homenaje a Allende y a todo el pueblo chileno que resistió y defendió la democracia.

En una charla realizada en la sede del partido País Solidario, ayer 11 de setiembre se recordó y analizó el sentido del golpe de Estado perpetrado en Chile hace 40 años, que instaló la cruenta dictadura de Augusto Pinochet, de la mano de quien instaló en América Latina el modelo privatista del consenso de Washington.

El presidente del Partido Comunista Paraguayo (PCP), Luis Casabianca, relató sus vivencias durante aquel episodio que le tocó vivir en el mismo Chile, donde se encontraba exiliado con su compañera, la poetisa Carmen Soler. En tanto, el sociólogo José Carlos Rodríguez analizó el sentido y los intereses estratégicos en juego durante aquel episodio en que no solo se jugaba la suerte de Chile, sino la de toda la región, en el contexto de la Guerra Fría.

Casabianca empezó relatando que existían muchos rumores de que los militares fascistas estaban preparando el golpe. Contó que por entonces él trabajaba en la imprenta del Estado, que editaba distintos tipos de libros que se distribuían a bajo costo. Aquel día concurrieron a trabajar y luego de cierto lapso empezaron a oírse los ruidos como cuando “los aviones rompen la barrera del silencio”, describió. En ese momento el Palacio de La Moneda ya estaba siendo bombardeado.

Casabianca recordó especialmente el discurso optimista de Allende al confirmarse la sublevación castrense. Ante esto observó que uno de los errores fue haber confiado en la supuesta institucionalidad de los militares y haber quedado desprevenidos al momento de defender el proceso frente a los militares subordinados a las directivas de Washington.

El expositor contó que el primer acto de resistencia pública contra la dictadura fue el funeral de Pablo Neruda, cuya muerte, según las últimas investigaciones, fue provocada por haberle sido suministrado un veneno mientras se encontraba hospitalizado.

“Juramos que la libertad levantará su flor desnuda sobre la arena deshonrada”, recitaron durante aquel sepelio fuertemente vigilado por el régimen de facto recién ascendido al poder.

Finalmente cerró su intervención con la lectura de varios poemas de Carmen Soler, entre ellos “La Noche”, escrito el 23 de setiembre de 1973, el mismo día en que falleció el poeta.

“Asesinan a Allende/muere Neruda./Fusilan en las calles/ y se tortura. /Los estadios, las islas  y todo Chile,  /una cárcel inmensa/para los libres. /Asesinan a Allende,  /muere Neruda. /Entierran la justicia  y la cultura.  /Esta noche tan negra   no es toda oscura.  /Dos estrellas alumbran /desde la altura. /El ejemplo de Allende, la luz de Pablo, /señalan el camino, /¡vamos andando!”.

La geopolítica del golpe 

Poesía y guitarras alzaron sus sones para recordar a Salvador Allende y Pablo Neruda.

En tanto, José Carlos Rodríguez se refirió al contexto en que se realizó aquel golpe de Estado, en que la política exterior del EE.UU. –encabezada por el entonces presidente Richard Nixon y el secretario de Estado, Henry Kissinger– era no permitir otra Cuba que desafíe su hegemonía y se salga de su control. Para ello participaron activamente de medidas como el boicot económico así como por las vías diplomáticas.

“En el momento en que se tensionan las relaciones internacionales se rompen las reglas cuando intereses estratégicos están en juego”, refirió al aludir a la participación de EE.UU. en el derrocamiento del gobierno de Allende.

También habló sobre la creación del poder popular que se dio durante del gobierno de Allende con los cordones industriales de obreros que empezaron a administrar las fábricas para enfrentar el boicot económico. En este sentido insistió en que el golpe se llevó a cabo a los fines de desmontar lo que quedaba del Estado keynesiano e implantar el neoliberalismo, que fue como una bomba que les estalló en las manos a los países del “primer mundo”, aseveró.

“Al desregular el capital este empieza a estafar, ya que este es ciego e inescrupuloso”, afirmó. También enfatizó que las secuelas de las políticas rabiosamente privatistas de Pinochet siguen hasta hoy, teniendo una educación “pública” que es pagada como la privada, una desigualdad enorme, así como el diseño del Estado que conserva aún la Constitución y la ley electoral de la dictadura.

Sobre las razones de la caída de Allende estimó que, a pesar de haber ganado las elecciones por un margen de más del 30%, el tamaño de las reformas que pretendió emprender fue mayor al apoyo que tuvo, ya que incluso la clase media se mantuvo distante, temerosa de que los estratos obreros se le acerquen. “Tener el gobierno no es tener el poder. Hay que construir poder popular. Y el poder popular no es solo un medio, sino un fin en sí mismo”, sostuvo.

No podían faltar las referencias a otros 11 de setiembre como el atentado contra las Torres Gemelas, coartada que utilizó EE.UU. para lanzarse a sucesivas guerras, y la fundación del Partido Colorado, agrupación que históricamente ejerció una política de subordinación a los dictados de Washington, según los analistas.

En la ronda de intervención del público, entre otras cosas, se llamó la atención sobre los vínculos del actual gobierno, y el poder corporativo en general, con referentes del pinochetismo.

“No cabe duda que la derecha en nuestro país es absolutamente cavernaria. Prueba de ello es que el diario ABC Color de Aldo Zuccolillo reivindicaba el golpe contra Allende en un editorial del 2009 y pedía que aquí se hiciera lo mismo contra Lugo para detener el supuesto avance marxista-castrista. Debemos recordar también a Conrado Pappalardo, quien estuvo involucrado en el asesinato del canciller chileno Orlando Letelier al proveer de pasaportes falsos a los asesinos durante la dictadura de Stroessner y hasta no hace poco se paseaba por pasillos gubernamentales. Y por si fuera poco el principal asesor de Horacio Cartes es Francisco Cuadra, quien oficiaba de portavoz de Pinochet. Con semejante asesor no es de extrañarnos la política de militarización”, sostuvo Derlis Villagra.

Finalmente, la actividad fue concluyendo entre poemas de Neruda como “Tu risa”, “Alturas del Machu Picchu” y guitarreadas a la “Patria Soñada”. “Fulgura en mi sueño una patria nueva, /libre de ataduras nativas o extrañas…/”.

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