Conocí al querido amigo Juan, recientemente desaparecido, allá por los años 1940 – 1945.
Ambos eramos estudiantes de bachillerato del Colegio San José . El, hijo de un distinguido médico , héroe de la Guerra del Chaco y creador de la Sanidad Militar Paraguaya. Yo, un campesinito de Arroyos y Esteros , con su escuela primaria apenas terminado y su imperfecta diccion castellana (carai ñeé serrucho), catalputado – por generosidad paterna – en ese aristocrático colegio asunceno.
A pesar de esa abismal diferencia de clase y de cultura , Juan me ayudó a incorporarme sin mayores problemas en ese ambiente de“ high class” que no aceptaba facilmente a los “ teenagers” provenientes de otras extracciones sociales . Desde entonces intuí que el “ amor por los marginados sería la cararterística distintiva de la personalidad de ese “extraño compañero”, como se demostró puntualmente en su vida futura . Terminado el bachillerato nos separamos uno de otro .El, inscribiendose en la Escuela Rural de San Lorenzo , para realizar su deseo de servicio al campesinado paraguayo , yo inscribiendome en la Facultad de Medicina de Asunción , para realizar el sueño de llegar a ser un generoso médico de los pobres “, como me habia aconsejado mi padre .
Al fin de nuestros estudios , los inescrutables designios de la Divina Providencia y el adviento de la obscura noche del stronismo , nos alejó de nuestra amada tierra guaraní. El partió a los EEUU a especializarse en Comunicación Agraria , uniendose a una brazileña, yo me dirigí a Europa a especializarme en Psichiatría ,uniendome con una italiana.
Desde entonces nuestra comunicación fué solo epistolar . Durante los interminables años de la dictadura Juan me escribía cada fin de año , narrandome las numerosas vicisitudes de su vida .
Contratado por diversas Universidades Latinoamericanas – cual nuevo Mangoré de la cultura – dictaba cursos de Comunicación Rural, destinados a la concientización de la mayoria marginada de nuestro continente . “Estoy conociendo diversas naciones sudamericanas – me decia – y me nace un hijo en cada una de ellas , que ya ni sé como se llaman. Ni el loro que nos acompaña lo sabe”, me repetia jocosamente , ese extraordiario paraguayo que ya entonces estaba realizando , en su propia familia , la mítica Patria Grande latinoamricana.
Yo le respondia puntualmente refiriendole las interesantes experiencias de “Comunidades Terapéuticas “ en que me hallaba comprometido en esos años, como alternativa al tratamiento y reabilitación de los mas “pobres entre los pobres”como son los enfermos mentales.
En las décadas de la dictadura, solo ocasionalmente nos encontrabamos, cara a cara , en Asunción en inolvidables cenas comemorativas de nuestras inocentes diabluras adolescenciales en compañia de otros compañeros sanjosesinos. En los años 90 , caido finalmente el “ tiranosauro” , Juan pasó por Roma , acompañado de su esposa , festejando sus bodas de plata matrimoniales, en un tour europeo. Comversamos largamente sobre la idea de un regreso al Paraguay, para dar una mano a su “naciente democracia”. Tal interesante idea fué solo posible para él , por la vecindad geográfica de su residenza brazileña . Dificil para mi , residente en Italia , con el Atlántico de por medio.
En esos años de euforia libertaria, me quedé en Roma organizando, con otros compatriotas, la Asociación Cultural Italia Paraguay ( ACIP ), finalizada a hacer conocer al ambiente italiano, nuestro desconocido pais obscurecido por la conspiración del silencio de la dictadura stronista .
Regresado al Paraguay hace 10 años , Juan se dedicó de “ alma y cuerpo “ , con la generosidad que lo caracterizaba , a la educación y concientización del campesinado paraguayo al cual consideraba como los “ verdaderos dueños “ de la heroica tierra paraguaya repartida por latifundistas criollos y explotada por multinacionales extranjeras.
Consideraba tambien importante la organización de los campesinos , en unión con los obreros, los intelectuales y del empresariado progresista, en movimientos sociales alternativos a los partidos tradicionales, explotadores y aprovechadores egoistas de la ignorancia y de la pobreza de la inmensa mayoria del pueblo paraguayo.
Tal idea se concretó y fué posible en la breve ex periencia del Gobierno del Cambio, traumaticamente depuesto en junio pasado, dejando en estado confusional a sus generosos protagonistas .
Toca a nosotros , los discípulos de Juan Diaz Bordenave, retomar la bandera de la lucha progresista por el Paraguay Nuevo, al servicio del cual este ejemplar compatriota consagró su vida y afrontó la muerte, con admirable lucidéz mental, inmensa generosidad en el corazón y una picara sonrisa en sus labios.
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