Recolonización nacional: la necesidad de un debate amplio

Análisis. «Aunque los grandes medios de comunicación no lo enseñen(…) nuestro país está en un proceso de recolonización territorial violenta».

  • «Cuando la libertad de los grandes medios de transmitir información manipulada a conveniencia de los patrones, de los dueños de la palabra y la opinión pública, sobrepasa su responsabilidad de informar verazmente a la población, las víctimas somos esa mayoría que pierde la libertad de pensar a criterio propio y piensa como lo ordenan Zucolillo o Vierci».
  • «Académicamente hablando estamos colonizados, una colonización ideológica».

Como nunca, en los últimos años el capitalismo ha utilizado a los medios de comunicación para maquillar sus fines. Foto: xinhuanet

¿En qué sentido podemos hablar hoy de colonización de nuestras tierras, de nuestro suelo, de nuestra cultura, de lo que damos por reconocer como nación paraguaya? Por un lado tenemos encima al monstruo gigante (¿omnipresente?) al que con muy buen uso de la palabra llamaron globalización, que borra a su paso inquebrantable las diversidades que tapizan las naciones y las culturas, nos convence a todos a hablar una sola lengua, a vestirnos todos igual a l@s modelos que aparecen en las publicidades de la tele y las revistas (o lo intentamos, cuando no podemos), a olvidarnos de la riquísima (nunca más apropiado decirlo así) variedad de comidas tradicionales que tenemos, para consumir lo que las grandes empresas tienen reservadas en los supermercados para nuestras heladeras. La globalización se entiende como una nueva forma de colonizar, de colonizarnos, culturalmente.

Más allá de lo cultural como forma y reproducción de vida y convivencia está el asunto de la información y la formación, de la producción y transmisión de conocimientos. Aquí cabe hablar de dos sistemas, el de las instituciones de educación formal (principalmente las universidades) y el de los medios de comunicación (principalmente los medios de comunicación masiva). A nivel general en la universidad predomina la educación eurocéntrica, la del conocimiento moderno occidental como único válido posible, donde se supone que los patrones de validez son los mismos aplicados al método de experimentación científica (demostrable, probable, refutable, etc.). No se puede afirmar que quienes estudien agronomía, química, medicina, periodismo, historia o derecho, por citar algunas carreras,  estudien fuera de ese marco general (el del conocimiento moderno occidental) e incorporen al corpus de sus lecciones concepciones, legados y saberes (conocimientos) populares, indígenas o campesinos, que al fin, retratan y explican mejor muchas de las realidades que vivimos. Académicamente hablando estamos colonizados, una colonización ideológica.

Por nuestro desarrollo histórico relacionamos colonización a pérdida de libertad y soberanía. La libertad es uno de los discursos pilares de los medios de comunicación. Sabemos, sin embargo, que cuando la libertad de los grandes medios de transmitir información manipulada a conveniencia de los patrones, de los dueños de la palabra y la opinión pública, sobrepasa su responsabilidad de informar verazmente a la población, las víctimas somos esa mayoría que pierde la libertad de pensar a criterio propio y piensa como lo ordenan Zucolillo o Vierci. Otra forma de colonización que podemos apuntar aquí es la de nuestras cabezas, que comen la basura que producen los fabricantes de noticias. Otra colonización ideológica, transnacional e interna.

Pero si hablamos de nuevas formas de colonización, pensamos entonces, de nuevas formas de perder la libertad y la soberanía, la realidad es bastante más cruda y violenta que las cavilaciones teóricas. En el Ñe’ê jeroguata (I Foro Nacional de Comunicación para el desarrollo), el día 24 de noviembre, en el panel ‘Descolonización de América. Soberanía cultural y globalización’, el profesor Gregorio Gómez aclaró el panorama nacional. En Itakyry, donde hay 22 comunidades Ava guarani, el brasilero Remilson Maya de Sousa arrenda por contrato 2.840 has, pertenecientes a 6 comunidades Ava guarani. En el lugar siembran soja desde el 2008, y el contrato es por diez años (hasta el 2018). El juez Balmaceda de Alto Paraná autorizó que en el lugar se siga sembrando, y los indígenas que quieren retornar a sus tierras son perseguidos a balazos. El pa’i Bartomeu Meliá salió a dar una aclaración nada torpe: ‘por CONSTITUCIÓN, las tierras de las comunidades indígenas no pueden venderse, no pueden venderse’, dijo. Y el profesor Gregorio continuó. Apuntó que en todo Alto Paraná hay más comunidades, de las que aproximadamente el 95 % están arrendadas. En Caaguazu, Canindeyu, Itapua, el cuadro es el mismo, en las tierras de las comunidades se planta soja,  maíz, girasol, y el Estado está completamente ausente. Últimamente hay mayor presencia del Ministerio de salud, con los denominados puestos de salud, luego está la policía, pero para respaldar a los sojeros, para protegerlos.

El profesor Gregorio acabó su intervención con el relato de un caso, para dibujar más claramente el poder de la mafia y la impunidad de sus crímenes

Para contrarrestar a los medios de comunicación empresariales y sus propósitos, las fuerzas democráticas de una sociedad tienen la opción de crear sus propios medios. Foto: La ciudad de las ideas

dentro de nuestros territorios. El 4 de septiembre del 2010, en Yvy Ja’u, unos capangas de los narcos van hasta la iglesia donde estaba reunida la comunidad, preguntan por Aniceto Torres, por Manuel Medina y otros más, y ante el resto son ametrallados, cobrando aquellos así venganza por la prisión de sus patrones. ‘a los Pai tavyterâ se les mata cuando se les quiere matar’, dijo el profesor. La reflexión es muy dura. Si queremos hablar de una descolonización, debemos observar esa recolonización, es lo que nos enseña el profesor.

Las comunidades campesinas viven la misma realidad, pierden sus tierras y están concientes de que esa pérdida es la pérdida de la soberanía. En un encuentro de mujeres del Movimiento Campesino Paraguayo, una de las señoras, desde su conocimiento y experiencia de base decía, ‘ñande ko ñadefende vaerâ ñane comunidá, peva ha’e la defensa de nuestra soberanía’. Lo decía convencida, y con la urgencia en el tono que demuestra una preocupación que se aproxima a la desesperación. Su vivencia les enseña lo que no nos muestran los grandes medios de comunicación. Estamos en un avanzado proceso de recolonización. La lucha por la soberanía alimentaría, decía otra de las señoras, debe necesariamente iniciar en la lucha por la tierra, porque si se pierden las comunidades, ¿dónde va a ser posible desarrollar ese modelo de agricultura que produzca alimentos y no cereales para exportación? No es chiste, no es joda, estamos ante una alerta nacional, una recolonización territorial.

Y tal como a los indígenas se les mata cuando se les quiere matar, también a los campesinos. Es como toda colonización, una colonización violenta. Pues dijimos que, aunque comprendemos que una colonización es resultado de la expansión de un imperio (cualquiera sea la forma en que se dé) no vivimos ese lado, sino el lado de la pérdida de la soberanía y la libertad. El 26 de noviembre del 2010, en la comunidad Santa Catalina, en Curuguaty, departamento de Canindeyu, un dirigente del Movimiento Campesino Paraguayo era asesinado ante su propia casa, cuando dormitaba en un fugaz descanso de medio día, por un sicario que ingresó en moto, le dio nueve balazos y escapó. La comunidad reaccionó ante el hecho y logró capturar al asesino, lo llevaron a la comisaría, donde estuvo hasta el día siguiente, luego lo soltaron. Julio Colmán y Pío Ramírez, conocidos politiqueros y traficantes de rollo de la zona habían presionado al comisario, en presencia de gente de la comunidad, para liberar al sicario. La fiscala del lugar fue destituida por la negligencia, pero hoy aún el crimen sigue impune. Con el asesinato de Mariano Jara eran 9 los campesinos asesinados desde la asunción de Fernando Lugo. ¿Cuáles fueron sus crímenes? En la comunidad Santa Catalina está prohibida la venta de las tierras. La defensa de la soberanía territorial ¿se seguirá cobrando víctimas, nos seguirá entregando mártires?

En los medios de comunicación a los que tengamos acceso, en las universidades, en las organizaciones sociales, debemos insistir en la urgencia de discutir la recolonización que se da en nuestro país, porque arrastra hambre, destierro, intoxicación, muerte y asesinato. Pisotea los derechos fundamentales amparados en la Constitución Nacional, por ejemplo DEL DERECHO A LA VIDA: (…) Se garantiza (a toda persona) su protección, en general, desde la concepción. (…) Toda persona será protegida por el Estado en su integridad física y psíquica (…); DE LA TORTURA Y DE OTROS DELITOS: Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. El genocidio y la tortura, así como la desaparición forzosa de personas, el secuestro y el homicidio por razones políticas son imprescriptibles. (…) DE LA CALIDAD DE VIDA: La calidad de vida será promovida por el Estado mediante planes y políticas que reconozcan factores condicionantes, tales como la extrema pobreza y los impedimentos de la discapacidad o de la edad (…).

Es preciso aunar fuerzas para luchar por nuestra descolonización, apoyándonos en una causa común, la de nuestra soberanía nacional, la de recuperar nuestra soberanía territorial. Ya se vio un resultado con la acción de la Coordinadora por la Recuperación de las Tierras Mal Habidas, juntas, las organizaciones campesinas, estudiantiles, de mujeres, movimientos y partidos de izquierda, lograron dar un paso adelante en la formulación de algunas normativas con relación a la tenencia irregular de las tierras y a la tenencia de territorio limítrofe por parte de extranjeros. No es preciso decir que esas victorias, que como victorias son dignas de celebración, siguen siendo insuficientes. Aunque los grandes medios de comunicación no lo enseñen en las pantallas de los televisores, ni lo publiquen en los periódicos, nuestro país está en un proceso de recolonización territorial violenta. ¡Continuemos en la lucha por la descolonización!

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