Reclaman tierras, subsidios y respeto a la soberanía nacional

Miles de campesinas y campesinos de la Liga Nacional de Carperos marcharon en Asunción.

La marcha. Foto: Eduardo Arce.

Alrededor de ocho mil campesinos y campesinas marcharon por las calles de Asunción protestando por tanta pobreza y exigiendo a las autoridades nacionales que se avance en los planes de reforma agraria, en la recuperación de tierras mal habidas, la defensa de la soberanía territorial, planes de viviendas populares y el cobro de subsidios para las personas de la tercera edad.

Doña Carlota, con sus 83 años a cuestas, se animó a venir a Asunción para reclamar el subsidio a las personas de la tercera edad porque ya no sabe cómo hacer para sobrevivir.

Su esposo, de 85 años, tuvo un accidente cerebral vascular hace cuatro años y está actualmente internado en un hospital asunceno y tiene un hijo que sufre de epilepsia.

Los adultos mayores solicitan el cobro de un subsidio de no más de 450.000 guaraníes, equivalente a un cuarto del salario mínimo vigente.

Milva Godoy, una madre soltera con siete hijos reclama un pedazo de tierra para poder trabajar.
“Yo trabajo en todo lo que se me presente pero más en la agricultura. Amo la tierra porque la conozco y necesito un pedazo de tierra adónde poder cultivar. Tengo siete hijos y sólo uno puede estudiar y es doloroso que eso ocurra en nuestro país”, dijo a E’a.

Don Leonor Rivas pertenece a una organización de Sin Techo. Tiene una familia numerosa y dos de sus hijos tuvieron que emigrar para buscar nuevos horizontes. “Es triste nuestra situación, es triste que en nuestra patria tengamos que pagar alquiler, mientras que los extranjeros tienen toda la tierra”, manifestó.

Soberanía territorial

“La cuestión de la soberanía territorial es fundamental para nosotros. Es hora de instalar un debate nacional sobre el tema. Cómo estamos en cuanto a la defensa real de nuestra territorio porque gran parte de las tierras rurales del país está en manos de extranjeros”, dijo a E’a el presidente de la Liga Nacional de Carperos (LNC), José Rodríguez.

Un informe del Ministerio de Defensa Nacional elevado a la Cámara de Senadores asegura que sólo en el Departamento de Canindeyú –una de las regiones fronterizas con profundos problemas de soberanía territorial-, ciudadanos brasileños tienen más tierras que los propios paraguayos.

Según el informe, 1.744 brasileños son propietarios de 249.000 hectáreas mientras que 1.523 paraguayos, tienen 200.00 hectáreas. La superficie total del departamento es de 1.500.000 hectáreas, de las cuales, 1.109.000 están afectadas por la franja de seguridad fronteriza.

“El problema es grave porque en esas tierras no imperan nuestras leyes, no entran ni tienen nada que ver nuestras instituciones, no se respetan nuestro idioma, nuestra moneda ni el sistema educativo”, afirmó Rodríguez.
Por su parte otro dirigente de la LNC, Eulalio López, también lamentó la pérdida de la soberanía territorial y lo que llamó “la invasión extranjera, especialmente empresarios brasileños”.

“La mayor cantidad de tierra está en manos de empresarios brasileños y en menor medida de otras nacionalidades, así como de políticos y militares paraguayos. Como consecuencia disminuyen las comunidades campesinas porque somos prácticamente expulsados del campo y obligados a emigrar hacia las ciudades para conseguir algún tipo de trabajo”, dijo.

Todos ellos, hombres y mujeres, adultos jóvenes y niños indígenas y campesinos marcharon desde el Seminario Metropolitano de Asunción, hasta el Congreso Nacional reclamando el respeto de la soberanía territorial y la recuperación de las tierras, sobre todo de Antebi Cue, en el norte, así como de los empresarios brasileños Tranquilo Favero en Ñacunday, Alto Paraná y Ulises Teixeira, en San Pedro.

Apoyo y Solidaridad

La recuperación de las tierras de Tranquilo Faver en Ñacunday fue uno de los pedidos de la marcha. Foto: Profimedia.

“Apoyamos y nos solidarizamos con los reclamos de recuperación de las tierras que en forma ilegal cayeron en manos de personas que nada tiene que ver con la reforma agraria”, dice el comunicado del Partido de los Trabajadores (PT), en un pronunciamiento público.

En el documento, el PT exige la devolución a los campesinos de las tierras de Antebi Cue así como la expropiación, sin indemnización, de las tierras de Teixeira en el norte y Favero en Ñacunday.

Insta finalmente a una “lucha conjunta con todas las organizaciones sociales y políticas de izquierda para exigir una reforma agraria que se inicie con la inmediata realización de un Catastro Nacional y la confiscación de los latifundios y de las tierras mal habidas”.

A criterio de esa organización de izquierda, la reforma agraria debe incentivar “la formación de comunidades donde la tierra no sea una mercancía sino un bien social, es decir, que promueva la propiedad social y la explotación colectiva y que incorpore los necesarios aspectos de acceso a la tierra así como condiciones para cultivar y para comercializar”.

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