Realizaron taller de autoprotección para periodistas del interior

El Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) realizó este domingo 26 de abril un taller de autoprotección para periodistas que trabajan en zonas de riesgo. La actividad fue realizada en la ciudad de Curuguaty, departamento de Canindeyú, en recordación al corresponsal de ABC Color Pablo Medina, quien el pasado 16 de octubre fue asesinado en dicha zona por sicarios que actuaron bajo las presuntas órdenes del exintendente colorado de Ypehu, Vilmar “Neneco” Acosta, actualmente detenido en Brasil y sometido a un proceso de extradición.

Santiago Ortiz, secretario general del SPP, abrió el acto saludando a los periodistas por su día y destacando el profundo sentido de conmemorar la jornada en el departamento de Canindeyú, donde se perpetró uno de los crímenes contra periodistas que más conmocionó a la sociedad luego del asesinato de Santiago Leguizamón en 1991. En la ocasión también se presentó un protocolo y manual de seguridad elaborado con la cooperación de la Fundación Ebert.

Ortiz instó a los trabajadores de prensa a sentirse indignados por igual ante la muerte de cada colega sin importar si ejercía sus labores en un medio pequeño del interior u otro influyente de la capital, como en efecto ocurre en la cobertura de los grandes medios que minimizan los crímenes cometidos contra comunicadores alternativos. Ese trato discriminatorio se ve reflejado incluso hacia sus propios trabajadores, pues los corresponsales del interior padecen peores condiciones laborales y fueron excluidos de la patronal del contrato colectivo del que gozan los periodistas de la capital. En efecto, el diario ABC Color nunca cumplió la obligación de brindar un seguro de vida a Medina y a otros corresponsales que trabajan en zona de riesgo.

El facilitador del encuentro fue el periodista colombiano Jonathan Bock, quien compartió la experiencia de su país en la creación del Mecanismo de Protección para Periodistas ante los niveles de violencia ejercida contra los comunicadores, llegando a un promedio de 10 a 12 periodistas asesinados por año. Señaló que luego de la puesta en función de este organismo, los asesinatos cayeron a uno o dos por año.

Los principales aspectos abordados fueron los relativos a las medidas que deberían ser tomadas durante la cobertura de manifestaciones urbanas y conflictos armados. Entre las varias recomendaciones cabe mencionar la no utilización de distintivos del ejército, como ocurre en “La guerra del fútbol” de Ryszard Kapuscinski, quien en su relato menciona que en el conflicto entre Honduras y el Salvador realizaba su trabajo en la línea de fuego vistiendo el uniforme del ejército hondureño bajo el riesgo permanente de caer siendo tomado por combatiente.

Entre las recomendaciones finales abogó por la unidad y la organización de los periodistas para obligar a las instituciones a asumir sus obligaciones y responsabilidades, así como para recuperar la confianza y entendimiento. Y de esta manera avanzar en la constitución de un mecanismo de protección para enfrentar el aumento de los ataques y atentados contra periodistas.

Durante la ronda de participación de los presentes, algunos trabajadores también acentuaron que no solo el crimen organizado y las autoridades públicas son una obstrucción al trabajo diario, sino las propias patronales que limitan el trabajo de los periodistas en asuntos que afectan sus intereses, provocando también la autocensura de los comunicadores ante el temor de perder el puesto de trabajo.

Comentarios

Publicá tu comentario