Rastafarismo: filosofía espiritual nacida de la opresión

Marcus Mosiah Garvey

Cuando hablamos de Jamaica no podemos evitar hacer referencia a sus riquezas naturales que lo convierten en un paraíso en la tierra.

También sirve como un enorme templo al aire libre donde exóticas cabelleras de león coexisten con libros sagrados, y ceremonias secretas que dan vida a una filosofía espiritual amplia, profunda y libre, que cautivara a gran parte del mundo. Principalmente gracias a la música reggae “roots” o “reggae de raíz” cuyo principal exponente ha sido Robert Nesta Marley conocido mundialmente como  Bob.

Sin embargo Marley fue el último eslabón de una antigua tradición profundamente arraigada en los esclavos negros que fueron sacados de su África natal por el colonialismo inglés en el siglo XVIII. Para que se ocupen de trabajar las tierras conquistadas, también fueron obligados a abandonar sus creencias religiosas para adoptar las impuestas por la clase dominante. Recién en la década del 30 el publicista Marcus Mosiah Garvey se convirtió en el líder reivindicador de esta corriente espiritual que se formó en los barrios pobres de Kingston, con una reveladora predicción.

“Miren a Africa donde un rey negro será coronado porque el día de la liberación está cerca”.  Poco tiempo después un cristiano copto (etíope) llamado Tafari Makonnen sería coronado rey de Etiopía llamándose primeramente Ras Tafari  (jefe creador) luego adoptó la denominación definitiva de Haile Selassie (poder de la santísima trinidad). A partir de ese momento para el rasta Haile Selassie era el salvador y Marcus Garvey adquirió status de profeta por anunciar la coronación del emperador de color.

Los creyentes aseguran que en la Biblia occidental existen varios pasajes que demuestran que Haile Selassie era realmente era el verdadero Rey de Reyes. Encargado de guiar a todos los descendientes africanos a la tierra prometida de paz y justicia divina Zion, dejando la esclavitud del mundo occidental Babylon.  Tal es el caso del libro de Reyes que afirma lo siguiente: «Y dióle el rey Salomón a la reina de Saba todo lo que deseaba, pidiera lo que pidiera, aparte de lo que le dio de su tesoro real. Y así ella regresó a su país, junto con sus sirvientes”. La interpretación rastafari asegura que en aquella visita se engendró un hijo que se llamaría Menelik I. Estudios bíblicos refieren además que el libro del Cantar de los Cantares, que el rey Salomón dedica a una mujer, es dirigido a la reina de Saba, una mujer negra etíope, de allí que se vinculen las promesas divinas de Dios con ese pueblo.

Según la tradición etíope los miembros de esta dinastía son descendientes de la unión del Rey Salomón y la Reina Makeda, quien gobernó el antiguo reino de Saba, del cual no se tienen referencias exactas, pero se presume que estuvo establecido en los territorios que hoy componen los países de Etiopía y Yemen. Así lo explica el Kebra Nagast (gloria de reyes), libro que describe la historia de los reyes de Etiopía, Haile Selassie era el último de una generación de 225 emperadores etíopes que compartían sangre con el Rey David, el Rey Salomón y por ende con el mismo Jesucristo.

Con Menelik I se inicia la tradición hebrea en Etiopía siendo el génesis de los pueblos denominados Falaschá, es decir africanos convertidos al judaísmo. De ahí nace el concepto de tierra de opresión y tierra de liberación aplicado tanto en el judaísmo, como en el rastafarismo, que en este caso es Jamaica y Etiopía respectivamente. Cabe destacar además que el primer homínido de la prehisoria fue descubierto en territorio etíope, siendo reconocida como cuna de la humanidad. Los orígenes de dicho país africano datan del reino de Aksum, un rico imperio del siglo II antes de Cristo y uno de los más poderosos de la historia junto con el Imperio Romano, el Chino y el Imperio Sasánida. Fue el primer imperio en convertirse al Cristianismo.

Imágen del Emperador de Etiopía

No obstante el último emperador coronado de Etiopía desconocía por completo que representaba una deidad para los rastas y nunca se autoproclamó como tal. Era un cristiano devoto, aunque la cultura popular rasta aseguraba que este tenía la habilidad de recitar de memoria los libros sagrados del rastafarismo, y era poseedor del estigma de Jesús en su mano derecha lo cual nunca se ha comprobado.

Persecuciones sufridas por los rastas

En el año 1934 comenzaron los problemas para los practicantes del rastafarismo, pues sus posturas a favor del levantamiento de los hombres de raza negra de Jamaica, contradecían los preceptos de obediencia al rey de Inglaterra Jorge V. Mientras que la lejana Etiopía era invadida por el ejército fascista de Benito Mussolini. Durante los años cincuenta el mensaje de orgullo negro fue subiendo de tono preocupando aún más a la oligarquía blanca del país caribeño. Muchos dirigentes y devotos comunes sufrieron detenciones, golpizas, e incluso asesinatos.

En 1965 se produce un hecho histórico en la vida de Jamaica, específicamente el 21 de abril cuando, en el aeropuerto de Kingston aterriza el mismísimo Haile Selassie. El pueblo no tenía dudas, el Salvador había llegado. En su recorrido por la isla recibió distinciones propias de un jefe de Estado y tuvo oportunidad de conversar con los líderes más importantes del movimiento rastafari. Estos últimos creían que el día del éxodo había llegado y que el sueño de regreso a la tierra prometida era una realidad. Sin embargo Selassie los reprendió diciendo que la repatriación a Etiopía no era posible hasta que el pueblo jamaiquino sea liberado. Liberación como paso previo a la repatriación.

Durante los 70 se produjo el crecimiento definitivo del rastafarismo, cuando el músico Bob Marley toma el reggae, género musical proveniente de las mezcla de ritmos tradicionales jamaiquinos, con elementos de la música estadounidense como el rythm & blues, el jazz y el soul, para difundir el mensaje de paz, amor, libertad y justicia social para el pueblo jamaiquino y los africanos en general.

En el disco Exodus editado en el año 77 Marley reafirma sus convicciones con el rastafarismo, promoviendo la recuperación de la memoria histórica de los pueblos africanos y el ideal fundamental de regresar a la tierra prometida Etiopía Zion. “Sabemos a dónde vamos, sabemos de dónde venimos, dejamos babylon, vamos a la casa del padre” Extracto de la canción que lleva el mismo nombre del mencionado disco, que fue considerado como obra fundamental del reggae.

Esto también ha generado controversias entre los rastas más comprometidos con la mencionada doctrina, ya que consideran al reggae como música demoniaca y vendida a Babylon, y no guarda ninguna relación con la música sagrada rastafari que consiste en la ejecución de tambores llamados “burru”. Mediante el reggae muchos músicos practicantes del rastafarismo vieron en ella una oportunidad laboral dentro del sistema capitalista impuesto por Babylon.

Comentarios

Publicá tu comentario