Ramón Foguel: «Este es el único país donde los inmigrantes son los que discriminan a los locales»

El PHD en sociología habló con la agencia APE sobre los últimos conflictos de tierra.

Ramón Foguel. Foto: APE

Fuente: APE, conozca el sitio aquí.

Familias campesinas toman unas tierras en el Alto Paraná argumentando que el rey de la soja, el brasileño Tranquilo Favero,  utiliza más tierras de las que le corresponden legalmente. El gremio de empresarios sojeros presiona con un “tractorazo” en donde uno de los interlocutores es el gobierno del Brasil, que movilizó a su representación diplomática para interceder en el conflicto interno del Paraguay. Ramón Fogel, doctor en sociología, uno de los investigadores más prolíficos en el ámbito del problema agrario en el Paraguay,  analiza el conflicto de Ñacunday que ocupó la agenda mediática y pública en las últimas semanas.

“Ñacunday nos plantea nuestro drama que tenemos que manejarlo cada día con más creatividad, con más seriedad, que tiene que ver con la madre de muchas de nuestras calamidades: de estar tan lejos de la justicia y tan cerca del Brasil,  un país que tiene un historial expansionista como ninguno. Y en este caso, en un conflicto de tierras, en un conflicto interno, su total desvergüenza en la intervención”, dice Fogel al tiempo de contar como anécdota que venía de unas reuniones en el interior del país en donde los colonos brasileños lo llamaron “bugre”  y le dijeron “que vuelva a Asunción porque desde Coronel Oviedo hasta Asunción hay muchos gusanos para comer”.

-Las Ciencias Sociales sostienen que la migración siempre existió, pero actualmente se habla más de la migración paraguaya asociada al problema del acceso a la tierra en el campo. ¿Usted sostiene esta teoría?

-Las migraciones y sus vínculos con las inequidades en el campo ya lo planteaba Eligio Ayala en 1915. Y ahora, se recrudece. Comunidades enteras están siendo desmanteladas. Cuando entra la soja en un colonia, se desarticula la comunidad. Emigran a centros urbanos, primero y luego van a Buenos Aires y a España. Actualmente, Europa criminaliza la migración y cada vez más se va a criminalizar más, por la crisis que ellos enfrentan.

-La crisis estimula la xenofobia

-La xenofobia es creciente y no hay ninguna posibilidad de que eso se controle. La migración genera muchos problemas en nuestro país. En el caso de quienes fueron a España, quedan los niños, sin sus padres, niños y adolescentes abandonados, abusados muchas veces. Un problema del presente: hay mal desempeño en el rol de estudiantes y conductas de riesgos. Cuando hablamos de migración, hablamos de algo más que la gente que sale del país, porque también dejan a sus hijos normalmente. Este es un problema.

-¿Se puede decir que en Paraguay, la inmigración contribuye a la emigración?

-En relación  a este tema, es importante explicar algo que se da solamente en nuestro país, que no se da en otra parte. Tenemos la migración sur-sur. Por lo general, nosotros somos discriminados a donde vamos: “somos paraguas muertos de hambre” en Argentina, en donde sea. La regla universal suele ser que el que llega es discriminado, en algunos lugares esa discriminación llega a límites increíbles. Pero en Paraguay resulta lo contrario: el que llega se apropia de lo que tenemos y nos discrimina a nosotros. Eso es único. He leído mucho y no he encontrado ningún otro caso en donde el inmigrante es el que discrimina a la población local y la excluye y tiene proyectos territoriales excluyentes.

-¿Esta situación se da por ausencia del Estado paraguayo?

– La ausencia del Estado se expresa de múltiples formas. Con el conflicto campesino, siempre o casi siempre las expresiones del Estado son favorables a estos extranjeros que están violando leyes y son contrarias a los campesinos. Este es un caso único en la historia, donde el inmigrante, el que llega, discrimina a la población local y los llama “bugre, inservibles y  haraganes”, públicamente.

-¿Qué opina de la intervención del Brasil con respecto al conflicto interno sobre unas tierras paraguayas?

-Está bien que el Brasil tome con interés esto. Me gustaría que nuestros representantes conversen con ellos, a fin de buscar la posibilidad de que el Brasil busque unas soluciones para estos empresarios en el territorio brasileño. Que si generan recursos, que los ubiquen en la amazonía. Esa es la solución para los conflictos que tiene el Paraguay, que nos dejen en paz!

-Desde los medios de comunicación se instala la idea de que los campesinos que reclaman sus derechos sobre la tierra son unos  haraganes que no quieren trabajar. El campesino que es limpio, se viste bien, habla bien, ya no es campesino según la prensa. ¿Por qué se da esto?

-Los medios en nuestro país presentan a los campesinos como “delincuentes”, las organizaciones campesinas son “delictivas, criminales”. Acá sí que hay una deuda de la SICOM –Secretaría de Información y Comunicación para el Desarrollo- que tiene que saldarse no a mediano plazo, sino ahora, para corregir las grandes distorsiones sobre la libertad de prensa. La libertad de prensa garantizada en nuestra Constitución implica que todos tenemos derecho a expresarnos, expresar nuestro punto de vista. No sólo una empresa, una corporación, no sólo intereses sectoriales y corporativos con exclusión de otros. Que todas las voces sean escuchadas y que la población pueda tener acceso a las diferentes miradas. En Paraguay, resulta que una empresa o dos tienen el monopolio de la comunicación y en las radios y en los canales de televisión vuelven a leer la misma calificación sistemática  de criminalización de los campesinos. Y el ser campesino es finalmente la esencia del ser paraguayo, el que históricamente defendió el país, el que fue a la guerra, el que hizo posible que seamos una nación. Hay una deuda que hay que contrarrestar dando oportunidad para que todas las voces se escuchen. Creando espacios para que todas las voces se escuchen.

-¿Y la justicia? También debe haber voluntad política, una cosa es que hablemos y otra que se nos escuche.

-Esta concepción sobre el Estado no tiene una postura ideológica, esta concepción del Estado que tiene como rasgo y función fundamental preservar el orden dentro del territorio,  no es el orden jurídico de los extranjeros que vienen acá a sacarnos todo lo que tenemos diciendo “si no me defienden mi propiedad, entonces, no se defiende la ley”.

Resulta que están inscriptos 530.000km2 en el Registro Público. Esas no son inscripciones que hicieron los campesinos. Eso lo hizo una clase rural fraudulenta, eso hay que decirlo con todas las letras. ¿Cómo vamos a sanear esta situación? ¿Cómo vamos a decirles que para defender el Estado de Derecho y hacer cumplir esta situación tenemos que aceptar los títulos sobre 530.000 km2 y nuestro país tiene 406.000km2?

Pero explíquenme! Es imposible, ¿Cómo los siete pisos van a ser legalizados. Las fincas no pueden tener siete títulos sobre una misma fracción ¿Cómo el juez va a decir “los siete tienen razón y están de acuerdo a la ley”? No me metan ahí al campesino tratándolo de “delincuente”. El campesino no tiene condiciones económicas para meterse en esas cosas.

Ramón Fogel

Master en Ciencias Políticas en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Chile. Se graduó con promedio “A” como Philosophy Doctor en Sociología en la Universidad de Kansas, y como Doctor en Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Asunción.

Fue profesor invitado en la Universidad de Austin, Texas en 1990 y actualmente es Profesor de Cursos de Postgrado en Universidades públicas y privadas de nuestro medio. Es socio-investigador del Centro de Estudios Rurales Interdisciplinario (CERI), animador de programas de desarrollo campesino y ha sido miembro del Consejo Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) en el período 2000 – 2003. Es autor de una veintena de libros referentes a la problemática campesina. “Los campesinos sin tierra en la frontera”; “Principios de intervención en la capacitación comunitaria. PNUMA, México (en colaboración)”, “La responsabilidad social y la visión del futuro Paraguay en el siglo XXI” “La concentración de la tierra en departamentos fronterizos”,  “El impacto social y ambiental del desarrollo: el caso de comunidades indígenas”, son los títulos más recientes.

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