Quemaron coches y motos en desalojo campesino

En Yvyrarovana, la policía realizó la semana pasada operativo con resultados devastadores, con helicópteros y balacera incluida, denuncian los labriegos. Los niños y niñas terminaron espantados.

Uno de

Una comitiva policial con orden de desalojo quemó un coche y una moto, a más de llevar otras máquinas y ropas de las familias sin tierra acampadas en un territorio boscoso de 5 mil hectáreas, parte de un latifundio de 17 mil hectáreas, en el distrito de Yvyrarovana, Canindeyú. Hace tres años que un grupo de sintierras ingresó a la propiedad reclamando unas 2.000 hectáreas. Hasta donde pudimos averiguar, la propiedad está a nombre de Roland Bendling, dueño de Perfecta Automotores y, según la denuncia de los sintierra, pertenece a un antiguo latifundio de la Industrial Paraguay que el dictador Alfredo Stroessner le “regalara” al empresario.

La comisión vecinal Joaju reclama 2.000 hectáreas para cultivos de subsistencia y de renta de unas 200 familias. Las 5.000 hectáreas, de las que 2.000 pretenden las familias campesinas, son una reserva boscosa rodeada ya completamente por producción mecanizada transgénica. Desde agosto proceden los acosos policiales a las precarias casitas de madera levantadas en una picada de la reserva. Una docena de policías, presumiblemente del Grupo de Operaciones Especiales, el mismo que fuera utilizado durante la masacre de Curuguaty (15 de junio) habrían encabezado el operativo que agarró de sorpresa a los pocos asentados que se encontraban trabajando la chacra, la semana pasada. El resto se encontraba reparando un puente artesanal que en el anterior desalojo habían destruido los policías. “Ou hikuei, ojapo mba’e vai a hupei ohojey”, nos comentaba durante el recorrido por el monte uno de los afectados. El operativo del miércoles pasado fue abrupto y fugaz. No duró más de media hora pero los resultados fueron devastadores. A más de llevarse la comitiva dos motos, quemar una y un coche, hubo ráfagas, sobrevuelo de helicóptero, estampidas, espanto de criaturas y balas esparcidas por doquier. La gente del asentamiento está espantada por el operativo, pero ore no “rosemo’ai koagui, mooiko rohota?”, asume doña Petrona, mientras festeja las primeras palabras de su hijo de un año y dos meses. “¿Roikoteve la yvy, yvy ỹre mba’e rojapota?”, repite, recreando una frase extendida de los ocupantes masacrados aquel 15 de junio en Marina Kue, ubicado a unos 40 kilómetros del asentamiento campesino atacado el miércoles pasado.

Durante el operativo, apresaron a Bernardino Cáceres. El auto completamente quemado pertenecía a Eleno Vega. Era de un color negro intenso, ahora la ceniza arropó lo que de él quedó: kusugue.

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