¿Qué paquete nos envía la OEA?

El enviado de la OEA, Óscar Arias, fue reelecto violando la Constitución de su país.

 

Óscar Arias, expresidente de Costa Rica

La Misión de Observación Electoral y Acompañamiento Político enviada por la Organización de Estados Americanos (OEA), que permanecerá en nuestro país entre el 3 y el 7 de diciembre de este año, está encabezada por el Premio Nobel de la Paz y expresidente de Costa Rica Óscar Arias (1986-1990 y 2006-2010). La delegación, según la página de la OEA, “busca facilitar un proceso de diálogo político nacional” y “aspira a contribuir al fortalecimiento de la democracia paraguaya”. Para ello, prosigue, “colaborará con las autoridades y sectores políticos del país, con el fin de asegurar la transparencia de los futuros comicios nacionales y hacer posible la participación en ellos de todas las agrupaciones políticas con plenas garantías”.

Ahora bien, al examinar publicaciones de la prensa centroamericana salta un prontuario nada auspicioso que llega incluso a que el expresidente costarricense Luis Alberto Monge (perteneciente a la misma agrupación política de Arias, el Partido de Liberación Nacional) calificara de golpe de Estado técnico la suspensión de la Constitución a través de la Sala Constitucional para que el Nobel de la Paz pueda ser reelecto.

Luego de fallidos intentos por instalar en la Asamblea Legislativa la reforma constitucional para permitir la reelección, donde su propio partido le negó apoyo, y el rechazo de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia a un recurso de amparo en el año 2000, finalmente en el 2003 logra su propósito saltándose una “pequeña formalidad”: el artículo 196 de la Constitución dicta que la reforma de esta solo puede realizarse a través de una Asamblea Constituyente congregada expresamente para tal fin.

En su artículo 132 la Constitución de Costa Rica establece que “No podrá ser elegido presidente ni vicepresidente:
El presidente que hubiera ejercido la presidencia durante cualquier lapso, ni el vicepresidente o quien lo sustituya, que la hubiera ejercido durante la mayor parte de un periodo constitucional”.

A su vez, el artículo 196 estipula que “la reforma general de esta Constitución, sólo podrá hacerse a través de una Asamblea Constituyente convocada al efecto. La ley que haga esa convocatoria deberá ser aprobada por votación no menor de los dos tercios del total de los miembros de la Asamblea Legislativa y no requiere sanción del Poder Ejecutivo”. Disponible en: http://pdba.georgetown.edu/Parties/CostaRica/Leyes/constitucion.pdf

Pero ese camino cuesta arriba le pareció muy engorroso a Arias, por lo que decidió tomar un atajo y presentó de nuevo el pedido ante la Sala Constitucional aprovechando la integración de dos nuevos miembros. Esta vez dicha instancia judicial cambió la jurisprudencia y falló haciendo lugar al pedido. Cabe aclarar que esto no se realizó reformando la Constitución, sino simplemente suspendiendo el artículo que prohibía la reelección.

Esta es la “honorable personalidad” que nos envía la OEA para asesorar la organización de las elecciones del año próximo y no es difícil vaticinar lo benevolente que será su informe sobre el gobernante de facto Federico Franco, ya que a su vez el mismo Arias tuvo que cargar con esa pesada reputación. Esto sin contar siquiera que durante su presidencia benefició a sus propias empresas con privatizaciones de activos públicos así como el tráfico de influencias que ejerció al presionar a la justicia para concretar su afán personal de ser reelegido.

Probablemente nunca trasciendan los pormenores de lo que don Óscar y Franco traten a puertas cerradas, pero sin duda manejan un código común y habrán de entenderse muy bien. Esto es, cómo hacerse del poder librándose de las molestas futilidades que prescriben la Constitución y las leyes.

Comentarios

Publicá tu comentario