Qué nos indigna de la fanfarria de Calé y de la casta burocrática

Duele, duele hasta los huesos saber que mientras juntamos las monedas para el colectivo, para el sakaro, para la Pilsen y para invitar aunque más no sea una Coca Cola a esa chica de la cuadra que nos quebranta el corazón y la bragueta, otros organizan orgías de comidas, bebida y sexo con nuestra fuerza laboral, nuestras riquezas naturales, las empresas e instituciones “públicas”.

Es imprescindible advertir que el salario de cien millones de guaraníes de un director de área de Itaipú, de 15 millones de una directora de Sala de Sesiones de la Cámara de Senadores o de 20 de un técnico operador hacen un combo con la naturaleza profunda de nuestra economía y su expresión política ruin y prebendaria.

Solo con la configuración de una casta burocrática ruin y prebendaria puede entenderse cómo el Estado paraguayo se organiza completamente para defender y promover el saqueo tremendo de nuestros recursos naturales, la deforestación escandalosa del Chaco paraguayo, la humillación perversa de nuestras familias campesinas fumigadas por agrotóxicos y toda la película de muy mala calidad que se inventa con el narcotráfico.

A todas luces el mejor articulador de esta casta burocrática es el senador Juan Carlos Galaverna. No juega solo, por supuesto, pero es el más lúcido articulador de un Estado que cerró institucionalmente el camino de los cambios en el pacto de gobernabilidad que durante el gobierno de Juan Carlos Wasmosy se desarrollara para la readaptación constitucional de los poderes de la República.

Es un modelo que ata toda la institucionalidad a los políticos, desde nombramiento de magistrados, fiscales, promoción de los policías, de los militares, rectores de universidad, habilitación de “universidades” privadas. Es la institucionalidad de la tranza, del servilismo, de prepotencia, la modorra, el avivato: valores estimulados como intrínsecos al modelo de acumulación del stronismo.

Duele profundamente conocer cuánto gana el sector privilegiado por la prebenda y la tranza de la casta burocrática. Duele y da rabia. Pero es importante advertir que son síntomas de un modelo económico depredador que abona una casta burocrática servil a sus intereses. Como diría un slogan de la campaña del Partido de los Trabajadores en las últimas elecciones presidenciales: «si no cambiamos todo, no cambiamos nada».

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