Que no se diluya en la indiferencia la lucha de los Aché por la Finca 470

 Por Gloria Scappini*
La situación que los Aché de Kuetuwy en Canindeyú están atravesando no es exclusiva a ese pueblo pero sus características son ejemplares para demostrar la ausencia de «estado de derecho constitucional»: una vigilia para poder evitar un enfrentamiento humano oponiendo un pueblo indígena (todas las comunidades Aché aliadas para el efecto en solidaridad con el grupo local) a un grupo de campesinos sin tierra.
Los primeros, habitantes ancestrales del monte de Mbaracayu, los Aché Gatu y legítimos propietarios de la tierra sobre la cual se reproduce la comunidad de Kuetuwy (título a nombre de la comunidad), los segundos, expulsados mestizos campesinos de siglos de despojo por parte de la oligarquía terrateniente, sometidos a la estructura de dominación que reproducen con los más vulnerables.
Ayer, hablando con miembros de la comunidad y tomando noticias de la situación, me relatan los Aché, sensibles como sólo ellos pueden ser, el miedo y la soledad que atraviesan. Incluso profundamente empáticos hacia la situación de los campesinos que los lleva a depositar el discernimiento político en manos de sus opresores, la clase política y su estructura manipuladora. ¡Tanta claridad ante los que los avasallan y de quienes buscan defenderse!
Familias indígenas condenadas a defender de una manera violenta su tierra frente a familias campesinas enteras, igualmente débiles porque el Estado no acciona en favor del desarrollo humano de su pueblo. “Accionar” que en este caso se reduce a un procedimiento incómodo y no menos complejo como un desalojo, avalado por el derecho de propiedad Aché (ancestralmente reconocida en el título que poseen y también según las normas jurídicas del sistema que impone que los dueños de las tierras tengan que luchar para disponer de ellas, como lo hacen desde el 2000…). Esta medida debería de venir también con garantías para los campesinos, para que puedan acceder a una tierra sin pervertirse con tala indiscriminada de bosques y plantaciones ilícitas en el sistema prebendario, la alternativa actual…
Frente a la indiferencia de un no-desalojo para no comprometer esfuerzos, sólo tememos que, mucho más rápido de lo que se piensa y de lo que se puede esperar en el marco de fechas y audiencias pospuestas a la manera de la no-justicia paraguaya, se desencadenen hechos con mucho más muertes, dolor y sufrimiento de lo que ya se vive como minoría en un estado genocida. La divisa es la violencia de la indiferencia: dejar que se maten.
No nos interesamos como ciudadanía y no damos a una situación atravesada por un pueblo indígena la atención que se merece. El Paraguay es tan racista que esto se manifiesta en la ausencia de interés por los aconteceres de la geopolítica indígena .
¿Y la conciencia auto-proclamada»progresista»?...¿ Que en el mejor de los casos tiene algunos elementos para comprender la complejidad de las situaciones rurales y conflictos campesino-indígenas, pero que finalmente termina considerándolas como algo puntual, sin trascendencia para la conciencia de lucha social e incluso como elemento perturbador…? ¿Se entiende que en estos escenarios locales están actuando, bajo reglas claramente identificables, las piezas del gran ajedrez de resabios coloniales cuya des-construcción debería de ser el primer ejercicio de la aspiración «soberana» predicada indistintamente como una divisa revolucionaria y nacionalista, tanto izquierda como derecha política, en sus respectivas representaciones?
No le podemos pedir peras al olmo, en el caso de la derecha oligarca, pero sí más interés a las supuestas conciencias progresistas de una «izquierda» que aún no ha integrado la necesidad de desconstruir su racismo etnico clasista ¿Qué falta más para que se ligue la situacion Aché actual a las estructuras que llevaron a la matanza de Marina Kue? Más matanza? Son las mismas tierras, los mismos actores políticos, judiciales, policiales, y una única diferencia de actuación bajo otros antecedentes con un nuevo tipo de víctimas.
Sería interesante que la geopolítica indígena sea foco de atención sobre todo -y con más razón-cuando se despliega lejos de las manifestaciones urbanas, campañas electorales, de la estrategias políticas oportunistas para sumar «representatividad ciudadana»… simplemente por estar jugándose auténticamente en el campo de juego real dibujado por las plantaciones de soja, marihuana y las reservas de biodiversidad, con los aires de mafia de frontera, aniquilando sueños y proyecciones de vida de poblaciones enteras con identidad…
¿No es finalmente este mismo tablero el que sostiene el atraso político y la desigualdad social del país? Podremos algún día patearlo? Podrá el caso Aché tener la misma atención que Curuguaty o se diluirá en la indiferencia ciudadana mientras sangra como su espejo ?
*Antropóloga

Comentarios

1 Comentario

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    ciudadano corriente
    30 marzo, 2016

    Interesante perspectiva y tristemente real lo que ocurre todos los dias con nuestros ancestros originarios. esta maquinaria politica mas alla de tal o cual adhesion «ideologica» ($), nos adormece al punto de rechasar lo verdaderamente primordial en la busqueda de nuestra tan peleada identidad, esta identidad mestiza que hace siglos desean eliminar, pero justamente por su fundamento indigena persiste hasta hoy, inclusive ni nos damos cuenta de ese factor, solo creemos que somos Paraguayos por hablar guarani y con eso basta, debemos muchisimo a nuestros ancestros originarios (de todas las etnias) y todavia no empezamos a nivel nacional a resarcir esa gran deuda moral que cuando empecemos a pagarla automaticamente afianzaremos una parte importantisima de esa tan querida indentidad nuestra. me gustaria sugerirte a modo constructivo que aparte de exponer el problema, tambien expongas a algun tipo de solucion o accion a realizar, como tal vez algun numero telefonico de una comunidad o responsable para que los lectores interesados en actuar tengan algo con que empezar a aportar, gracias

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