«Que lloren los pobres…!», dijo Jaeggli, y el Congreso volvió a suspender el impuesto a los ricos

Aquellos profesionales que ganan más de 14 millones de guaraníes mensual, y más aún los empresarios del país que ganan 50 o 100 millones mensual, habrán amanencido contentos esta mañana:  el Congreso, por cuarta vez, volvió a suspender ayer la aplicación del Impuesto a la Renta Personal (IRP). Este es un tributo que, de haberse aplicarse, hubiera paliado la injusticia tributaria de un país en donde los más pobres pagan más impuestos que los más ricos.

Efectivamente. El 82% de las recaudaciones del Estado paraguayo proviene de los impuestos indirectos (el IVA, por ejemplo) que se cobra a la gente, sin importar su nivel económico; es decir: un trabajador que gana el salario mínimo (poco más de 1.400.000 gs.) paga la misma cantidad de plata en concepto de impuestos que un próspero empresario importador como el senador Jaeggli. Ese 82% es la población que está en la franja de pobreza, que afecta al 35% de los más de 6 millones de habitantes del Paraguay. Apenas el 18% de las recaudaciones es constribución de los ricos del Paraguay: empresarios ganaderos, sojeros, importadores, industriales, dueños de bancos y financieras…etc.

La Ley que ayer fue suspendida por la Cámara de Senadores (con 25 votos de senadores colorados, oviedistas y dos  liberales denominados «franquistas») establece que empezarían a pagar el IRP aquellos ciudadanos que ganen más de 14 millones, y luego, a medida que pasan los años, irían pagando los que ganan menos, hasta llegar a aquellos que ganan un poco más de 4 millones de guaraníes mensual. En la larga sesión de ayer, los legisladores parecían muy interesados en el contenido de la ley, pues discutieron y discutieron sus articulos. como resultado, modificaron el texto de la ley, y finalmente, en un contrasentido, aplazaron su puesta en vigencia hasta el 1 de enero del 2013.

No quedó registrado en el tablero electrónico quiénes apoyaron o rechazaron el aplazamiento por expreso orden de la mayoría del pleno de los senadores, para evitar que los nombres de los que votaron por la postergación de la aplicación aparecezca el hoy en los medios.

Con este resultado, ganó, finalmente, la posición del senador y empresario del PLRA Alfredo Luis Jaeggli, quien si bien pretendía la derogación de la ley, sumó finalmente sus votos a favor del aplazamiento para alcanzar la mayoría requerida.

Al término de la sesión de Senadores, cuando los legisladores abandonaban la sala de sesión por los pasillos del edificio del Congreso, un periodista escuchó decir a Jaeggli, entre risas: «Que lloren los pobres…!».

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