¿Qué le puede decir el “Chile de Piñera” al “Paraguay de Cartes”?

El entonces candidato Horacio Cartes, cuando preguntado sobre su “modelo de presidente” respondió:  “Carlos Antonio López en el Paraguay, Piñera el de Chile”. La primera parte de su respuesta habrá que descifrarla, ya la segunda él mismo la explicó: “Maneja un país que admiro mucho. Nos ganó siempre lejos en educación. Por eso está donde está, por encima de los demás países.  También es empresario, dirigente de fútbol…” aunque a renglón seguido aclaró “yo no creo que seguir el modelo de alguien ya sea suficiente para llevarnos al éxito” (ABC Color, 18.3.2011).

Curioso referente internacional el de Cartes. Piñera amarga el final de su mandato  con pésima imagen en la opinión pública chilena, apoyo de 24% y rechazo de 59% de la población a su gestión de gobierno, peor desempeño de todos los gobiernos desde la vuelta de la democracia, y su candidata después de una mala primera vuelta va rumbo a la derrota definitiva en el ballotage, frente a la socialista Michelle Bachelet.

Habrá que preguntarse los por qués de esas derrotas de Piñera, de quien se pregonaba iba a tener una gestión exitosa. Sin pretender agotar la discusión me permito apuntar un libro para ese debate. Su título “El otro modelo. Del orden neoliberal al régimen de lo público” (*) escrito por un equipo de especialistas integrado por socialistas moderados, demócrata-cristianos e independientes.

El libro trae  un análisis  del modelo país que la Concertación heredó de Pinochet en 1990, al cual los gobiernos de esa coalición no se atrevieron a hacerle cambios profundos, por miedo a que se truncara la transición democrática. Los autores decidieron  hacer esa revisión crítica y estudiar sus diversas aristas durante dos años acicateados por las manifestaciones populares del 2011 que mostraron que había un malestar social profundo y amplio, que ciertos resultados macroeconómicos positivos ya no conseguían más ocultar.

Su conclusión: “A nuestro juicio, la explicación (de ese malestar) está en una característica fundamental del modelo chileno. Se trata, en términos genéricos, de su desprecio por lo público y su exaltación de lo privado”

Y agregan: “En prácticamente cualquier esfera de la vida vemos instituciones construidas sobre la idea de que, sujeto a ciertos requisitos, el despliegue irrestricto del interés privado promoverá adecuadamente el interés público. Es decir, el interés público se reconoce por la existencia material en el mercado de los intereses de agentes privados. A su vez, esta manifestación solo tiene lugar en la medida en que esa organización más o menos artificial que denominamos ‘mercado’ permita reflejarla efectivamente”.

A diferencia de la vuelta de Tabaré Vázquez a la disputa presidencial en Uruguay por el Frente Amplio, porque él viene para más de lo mismo que ya ha hecho en su primer mandato, la vuelta de Bachelet en Chile está revestida de grandes novedades ya que propone tres reformas profundas (de la educación, tributaria y una nueva Constitución) que eran tabu en las dos décadas anteriores de gobierno de la Concertación. Además, anuncia un nuevo enfoque crítico a la anterior política exterior basada en tratados de libre comercio, Alianza del Pacífico etc.

La candidatura de la renovada Bachelet es un intento de responder a aquel malestar. Es la hora del cambio de modelo económico (por ejemplo, volviendo a la educación pública gratuita y de calidad) con reformas políticas para extirpar herencias envenenadas del pinochetismo (como el sistema electoral que garantiza a la derecha el poder de veto a cualquier transformación más profunda).

Y por primera vez a nivel nacional, desde el fin de la dictadura de Pinochet, superando el diseño de la Concertación, Bachelet construyó una alianza amplia (el pacto “Nueva Mayoría”) que abarca desde el centro hasta el Partido Comunista (anteriormente excluido). Todo eso equivale a una autocrítica de las principales fuerzas de la Concertación que ensayan ahora dar un golpe de timón para avanzar en la transición democrática.

25 años después de que el “No” derrotara a las intenciones continuistas de Pinochet, finalmente, se abre un período para la superación de su herencia maldita.

Pues bien, cuando Chile está de vuelta de un modelo económico que fracasó en lo principal y ya no se sostiene politicamente, pareciera que el Paraguay con el actual gobierno ensaya pasos hacia un neoliberalismo “fuera de época”. Si eso se confirma, probablemente al presidente Cartes le va a asombrar aquello que quería evitar según afirmó en la misma entrevista: «Me gustaría retirarme  [en 2018] en mejor condición que Nicanor…»

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(*) Fernando Atria, Guillermo Larraín, José Miguel Benavente, Javier Couso, Alfredo Joignant

El otro modelo. Del orden neoliberal al régimen de lo público

Santiago de Chile: Ed. Debate, julio 2013

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