Programas de transferencia a sectores vulnerables disminuyen pobreza y desigualdad, según CEPAL

El 55% de los paraguayos es pobre y el 30% vive en la indigencia, según informe del organismo.

"También se reduce de manera importante la fecundidad, lo que presume mayores posibilidades de bienestar en familias con menor número de dependientes".

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) es un organismo dependiente de las Naciones Unidas responsable de promover el desarrollo económico y social de la región.

Este organismo difundió recientemente un informe sobre pobreza e indigencia en América Latina, que ubica al Paraguay como el país con el segundo índice de pobreza más alto del continente, apenas detrás de Honduras y muy lejos de sus socios del MERCOSUR, Argentina y Uruguay.

Los números del Paraguay asustan: el 54,8% de la población vive en la pobreza y el 30,7% de estos pobres en la indigencia.

¿Cómo se explica que un país cuya economía en 2010 creció un 15% tenga estos índices? Fácil: ese crecimiento económico no representa el crecimiento del país sino el de un sector específico y privilegiado que concentra toda la riqueza que se produce, a partir de la inexistencia en el país de herramientas redistributivas adecuadas para un desarrollo justo de todo el conjunto de la población.

La escasa presión fiscal termina por ensanchar la brecha social y las desigualdades, en una sociedad a todas luces injusta.

Este crecimiento con desigualdad genera marginación, que a su vez genera violencia y radicalización de las protestas sociales.

El único país que presenta peores cifras que el Paraguay es Honduras, con un 67,4% de pobres y un 42,8% de indigentes.

Venezuela, tan criticada por la derecha paraguaya, revela números mucho menos alarmantes que los nuestros. Tiene un 27,8% de pobres y un 10,7% de indigentes, según la CEPAL.

Y Colombia, un país al cual nos estamos acercando mucho, tiene índices muy cercanos a los nuestros: 44,3% de pobres y 14,8% de indigentes.

Argentina, presenta un 8,6% de personas bajo la línea de pobreza de las cuáles 2,8 viven en la indigencia, y Uruguay, el mismo índice de pobres con 1,4% de indigentes.

Para la CEPAL, por un lado, está disminuyendo la pobreza y la desigualdad en la región, porque casi todos los países tienen las transferencias públicas, como el programa Tekoporã de nuestro país,  hacia los sectores más vulnerables.

También se reduce de manera importante la fecundidad, lo que presume mayores posibilidades de bienestar en familias con menor número de dependientes.

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