Profesionales dicen que sobrepeso y obesidad son mortíferas incidencias en la pandemia de Covid19

La imagen corresponde a la promoción de una jornada de control de sobrepeso y obesidad desarrollada por el Ministerio de Salud en 2018. Foto: Ministerio de Salud de Paraguay.

Por Arístides Ortiz Duarte

“Nde kyra guasu…reiko porâ” (Estas gordo…vivís bien). Esta expresión popular en guaraní revela la creencia de que estar con sobrepeso u obesidad son signos de buena salud. Atraviesa las clases sociales del país porque es parte de la cultura paraguaya el «karu guasu» (comer mucho), una que, al mismo tiempo, viene siendo atizada por el hiper-consumo de la modernidad, que padece la población del planeta.

Lejos de ese prejuicio del “gordo bonachón, sano y feliz”, el sobrepeso, la obesidad y la obesidad mórbida se han convertido en este siglo en una pandemia que, según el Informe “Obesidad: consecuencias sanitarias y económicas de un desafío mundial latente”, elaborado en el 2020 por expertos del Banco Mundial, mata a 4 millones de personas cada año en todo el mundo. Una pandemia que muestra su rostro letal en otra pandemia: la del coronavirus, que actualmente sacude a la humanidad, más temida, pero que, hasta ahora, mató a 3,1 millones de personas, menos que la pandemia de la obesidad.

La obesidad, por definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es una acumulación excesiva de grasa en el cuerpo que es perjudicial para la salud. La forma de medirla es a través del Índice de Masa Corporal (IMC), resultado del peso de una persona en kilogramos, dividido por el cuadrado de la talla en metros. Una persona con IMC igual o superior a 30 es considerada obesa, mientras una con índice 25 es considerada con sobrepeso. La que pasa un IMC de 40, tiene obesidad mórbida.

“La gente no ve la obesidad como una enfermedad”, dice la doctora Sofía Hernegard, endocrinóloga e integrante del Departamento de Factores de Riesgo de la Dirección de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud Pública. Añade que, incluso entre los médicos, muchas veces es obviada como una patología que tiene serias implicancias en otras enfermedades, lo que atribuye a una cultura del comer sin límites que no nos permite verla como tal.

Aunque en este 2021 no se tienen aún estadísticas procesadas -existe un trabajo de octubre del 2020 que está siendo consolidado- sobre la incidencia de la obesidad en las muertes por Covid en Paraguay, “la percepción médica es que es la de mayor incidencia entre las enfermedades de base que padecían los fallecidos por Covid”, señala Hernegard.

No solo esta endocrinóloga percibe la alta incidencia.

La doctora Yolanda González, directora del Hospital Nacional de Itagua, quien está en primera línea en la lucha contra la Covid, expresó su sorpresa ante la alta cantidad de jóvenes obesos contagiados que están ingresando a las unidades de terapia intensiva, y que, en varios casos, mueren, siendo la obesidad su única enfermedad de base.

Esta percepción en los centenares de muertes diarias por Covid que se registra en estos días, coincide con los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, elaborada en el 2011 por el Ministerio de Salud: el 58% de la población adulta paraguaya, casi 6 de cada 10 paraguayos y paraguayas adultos, sufre de sobrepeso (35%) y obesidad (23%), mientras que el 32% de los niños y adolescentes del país padecen esta enfermedad. Son datos de hace 10 años, que con seguridad están desfasados a hoy.

Covid y obesidad

La caja torácica en la que se encuentran los pulmones de una persona obesa es presionada por el voluminoso abdomen. Esta impide que los pulmones se expandan lo suficiente para oxigenar adecuadamente las venas y arterias por las que circulan la sangre. Al no haber una suficiente oxigenación del cuerpo, la persona obesa tiene dificultades para respirar normalmente.

“La infección que provoca el Covid empeora los problemas que de por sí tienen las personas obesas para respirar, porque el virus tiene fáciles puertos de entrada a las células a través del tejido adiposo, inflamando luego principalmente el sistema respiratorio y vascular”, comenta la doctora Hernagard.

La profesional de la salud no duda en calificar a la obesidad como “una inflamación general del cuerpo producida por las toxinas de la grasa en exceso”. Este cuerpo inflamado, con el sistema inmunológico muy bajo, es pasto fácil para el coronavirus.

El otro motivo por el que los contagiados de Covid con sobrepeso y obesidad son los que más contraen los síntomas graves, ingresan a las unidades de terapia intensiva y son los que más mueren, es que la obesidad predispone para contraer otras enfermedades, tales como la diabetes, la cardiopatía, el cáncer, la hipertensión o las enfermedades propiamente respiratorias. “Se puede presumir, pero no asegurar, que muchos de los fallecidos por covid con diabetes, cardiopatía o hipertensión, eran también obesos o estaban con sobrepeso”, dice Hernagard.

El tercer aspecto, agrega la médica, es el problema mecánico que surge al tratar en las internaciones a las personas obesas: dificultad para moverlas por su peso, para encontrar sus venas cubiertas por la grasa o para higienizarlas.

Alimentación y obesidad

Entre los meses de mayo y junio del año 2020, el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN) realizó una encuesta digital acerca de “Prácticas alimentarias y estilos de vida durante la cuarentena Covid19”, en la que participaron 2.178 personas. Entre los resultados se destaca el aumento en el consumo de carbohidratos (harina, almidón, arroz, fideos y panificados), bebidas azucaradas (gaseosas y jugos envasados), alimentos ultra-procesados, como los altos en azúcares (tortas, chocolates, golosinas, masas dulces, etc.) y los fritos o altos en grasas (hamburguesas, pizzas, papas fritas, entre otros); en cambio disminuyeron el consumo de frutas y verduras.

Según la OMS, en 1980 había 108 millones de diabéticos en el mundo; para 2014 la cifra trepó a 422 millones. En el 2015, la OMS contabilizó alrededor de 1,6 millones de muertes por causa directa de diabetes. En el 2012, 2,2 millones de personas murieron por causas atribuible a la también llamada hiperglucemia.

Celia Masi, nutricionista encargada del monitoreo y evaluación nutricional del INAN, opina que, además de la inactividad física o sedentarismo, el consumo en exceso de los alimentos “ricos en azucares, grasas y sodio es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo del sobrepeso y obesidad, y por ende de enfermedades crónicas como la hipertensión o diabetes, en el Paraguay y en el mundo”.

Datos de la Encuesta Global de Salud Escolar, realizada en 2017 por el Ministerio de Salud Pública y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), refieren que el 60% de las y los niños en edad escolar consume bebidas gaseosas más de una vez por día.

Otro factor importante que puede llevar a la selección inadecuada de alimentos y contribuir al sobrepeso y la obesidad, “es la baja regulación de los anuncios publicitarios de alimentos poco saludables a través de los medios de comunicación o internet”, concluye Masi.

Los grandes intereses de la industria de la alimentación están siendo regulados por los estados  del mundo, ante la epidemia de obesidad y diabetes, que hoy afecta por igual a países rico como a pobres.

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