Productores campesinos llaman a boicotear importación, siembra y consumo de transgénicos

Alrededor de 500 productores campesinos, participantes de la Feria Nacional de Semillas Nativas, sugieren en un comunicado a los agricultores del país boicotear el avance de las semillas transgénicas de algodón y maíz en el país como forma de resistencia. 

 

Manifestación de organizaciones campesinas. Fuente: ea.com.py

La feria fue organizada por 17 organizaciones campesinas regionales y nacionales y por varios colectivos y grupos urbanos. Se realizó del 16 al 18 de setiembre pasados en el local del ex Seminario Metropolitano de Asunción. Durante la feria,  que es la segunda, se desarrollaron intensos debates respecto del agronegocio y de las semillas transgénicias, cuyos procesos de liberación están siendo favorecidos por el actual gobierno.

Al término de la feria, ocurrido ayer y denomiada Heñoi jey Paraguay, los alrededor de 500 productores participantes del encuentro  respaldaron el comunicado en el cual sugieren resistir a los transgénicos.

En la parte final del documento que dieron a concoer ayer, proponen, «…Reforma Agraria Integral inmediata;  moratoria total a la introducción de nuevos eventos transgénicos; inmediata sanción de una ley que obligue al etiquetado de productos alimenticios que contengan transgénicos; boicot a la importación, siembra y consumo de transgénicos, medidas de resistencia por parte de las comunidades que impidan la siembra de transgénicos en nuestros territorios y zonificación de aquello que fue aprobado legal y correctamente.».

El cultivo de la la semilla transgénica de soja fue autorizada por el gobierno de Nicanor Duarte Frutos.  Ahora el gobierno de facto de Federico Franco acelera en las instancias gubernamentales correspondientes (Ministerios de Salud, de Agricultura y la Secretaría de Medio Ambiente)  la autorización de las semillas de algodón y maíz genéticamente modificadas.

En otro pasaje del comunicado condenan «la imposición de la lógica del mercado por sobre la lógica de la vida, y el abuso de las transnacionales con el cobro por patentes, contaminación de nuestras variedades con transgénicos, la deforestación criminal y su consecuente ecocidio, el desplazamiento forzoso de poblaciones, la dependencia del agricultor y la difusión del uso de agrotóxicos que envenenan, enfermando y matando a nuestras plantas, animales, a nosotros mismos y a nuestro ecosistema natural.».

 

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