Preso por el caso Lindstron dice que su «detención es una burla a la familia de este señor”

«Es mejor estar muerto (…) que estar aceptando una pena por algo en lo que no tenés la mínima idea», afirmó Ireneo Vallejos, en huelga de hambre. Un comisario de la zona de Tacuaty Poty le dijo a pobladores que era sospechoso de ser del EPP por estar en contra de la soja.

“Hacemos huelga de hambre no porque tenemos miedo de la justicia, nosotros tememos de la injusticia”, indicó Vallejos. 

Ireneo Vallejos (43) y Gustavo Cardozo (28). Ireneo fue candidato a Concejal Municipal. Foto: Serpaj.

Por Magali Casartelli/ Serpaj Py. 

Ireneo Vallejos, del asentamiento Tacuati Poty, está privado de su libertad desde el 17 de junio junto a otro joven campesino, Gustavo Cardozo, ambos acusados por la fiscalía de ser los autores del asesinato del ganadero Luis Lindstron y de formar parte del EPP. Luego de casi dos meses de incomunicación con cualquiera que no sea pariente o defensa, ambos logran dar su testimonio.

A Ireneo sus 43 años le pasan desapercibidos, aparenta ser más joven, sin embargo el semblante pálido y cansado delata la “medida extrema”, como él mismo llama, a la que decidió someter a su organismo, una huelga de hambre que inició el pasado 23 de julio pues “quién nos garantiza que se hará justicia” reflexionó. No está solo en esta desgracia ni llevando adelante esta medida. Lo acompaña Gustavo Cardozo, de 28 años, a quien le tocó la misma acusación.

Es la primera vez, desde que los llevaron presos el 17 de junio pasado, que tienen contacto con grupos solidarios y gente de prensa. Denunciaron que cada vez que iba algún periodista a querer recoger su versión, encargados de la penitenciaría mostraban una circular que decía que los presos solo podían dar testimonio con previa autorización de la defensa. La abogada defensora, Cinthia Ruiz aclaró que ella no tiene porqué autorizar o no esto. Esto fue informado al juez de la causa Edgardo Martínez.

Presencia solidaria

Luis Casabianca, a sus 86 años se sostiene y piensa con la lucidez y la fuerza de quien superó tortura, prisión, persecución y exilio. Como representante de la Mesa Nacional de DD.HH., acompañó a la comitiva (Serpaj Paraguay y Codehupy) que desde la primera ida al asentamiento Tacuati Poty viene recogiendo testimonios y denunciando los atropellos y abusos que desde el Ministerio Público se comenten con el supuesto objetivo de ubicar a los asesinos del ganadero Luis Lindstron.

Encorvado y con el rostro anémico, Ireneo habla sin que de su mirada se esfume el quebranto de la injusticia que le toca vivir. Pero así también sus palabras expresan la solidez de un hombre formado. “No tenemos acceso a la prensa, es delicado lo que hacemos pero es mejor estar muerto, salir encajonado que estar aceptando una pena por algo en lo que no tenés la mínima idea ni participación”, dijo.

“Nos caratulan como asesinos, psicópatas y criminales”, dijo Ireneo, intranquilo por el tenor de las difusiones y opiniones sobre su caso. Su apreciación es que la opinión pública y del mismo Estado se ha visto alimentados para entender e investigar el proceso de ellos hacia un lado interesado.

¿Ven otra salida para frenar la huelga? 

Luis Casabianca de la Mesa Nacional de Derechos Humanos. Foto: Serpaj.

Luego de escuchar atento todo el alegato de Ireneo y Gustavo, Luis Casabianca les habla con el peso de su experiencia de vida y militancia. Preocupado por la vida de estas personas pero respetuoso de que es una decisión personal, le consultó qué posibilidades hay de que puedan levantar la huelga “con el objeto de seguir la lucha por otros medios y hacer crecer el movimiento solidario y de DD.HH. para reclamar investigación imparcial y que se vaya realmente a los responsables de ese asesinato” les dijo.

Ireneo muestra señales de sentirse tocado por esa preocupación pero es enfático y está seguro de seguir: “Hacemos huelga de hambre no porque tenemos miedo de la justicia, nosotros tememos de la injusticia”. Y aferrándose a la propuesta de hacer crecer el movimiento solidario, dijo que “si ustedes luchan por nuestra libertad, si ustedes confían en nuestra inocencia, no se van a ensuciar las manos, no se van a avergonzar, porque nosotros estamos presos en forma injusta”.

Cardozo comentó que al momento de su detención fue llevado al calabozo, luego lo trasladaron a las oficinas del Ministerio Público para interrogarlo sin la presencia de un abogado defensor, sólo lo acompañó un asistente fiscal quien lo dejó a solas con policías de civil que dirigieron el interrogatorio con golpizas. “Contá, Cardozo, contá lo que sabes y te prometemos tu libertad. Vas a tener libertad, te vamos a dar dinero, vas a tener guardia las 24 horas, es tu oportunidad de cambiar de vida”, le decían los policías, recordó.

Vallejos insistió una vez más en su preocupación acerca de cómo ganar ese espacio público y periodístico y a la par que expresaba esto miraba impotente las cuatro paredes que le rodean.

Le incrimina su militancia contra la sojización y “un testigo falso”.

Ireneo asume con total honestidad que siempre se presentó con una postura en contra a la sojización, la deforestación masiva y todas las penurias por las que pasan los pobres en el campo, sector al que él dice que pertenece.

Enfatizó que no tiene nada en contra del “finado Lindstron, aunque es innegable y de público conocimiento que era uno de los grandes empresarios que deforestaban la zona”, también aclaró que él nunca habló ni dio a entender nada acerca de la lucha armada a la que no considera una vía, y que el asesinato se sale de sus parámetros de valores y comprensión de la realidad. “Nuestra detención es una burla a la familia de este señor Lindstron”, dijo.

Irma Espinoza, pobladora del asentamiento Tacuati Poty, había denunciado que en uno de los allanamientos a su hogar, el comisario Ovidio Benegas acusó a su esposo de estar en contra de la plantación de soja y las fumigaciones y que eso lo convertía en un sospechoso de formar parte del EPP.

El principal elemento que supuestamente lo incrimina es un testigo de la comunidad que se refiere a una reunión en un puesto de salud donde, según declaró esta persona, Ireneo amenazó a viva voz con acallar la vida de Lindstron. “Supuesto testigo clave”, dijo, y desmiente que haya existido incluso esa reunión.

La comitiva de DD.HH. conversó con el juez de la causa, Edgardo Martínez, quien dijo que tomó todas las recomendaciones del Mecanismo Nacional contra la Tortura que en una visita expresó su preocupación por los atropellos de los que pobladores de Tacuati Poty denunciaron ser víctimas en varios allanamientos . Foto: Serpaj.

Además de la visita del Serpaj, Codehupy y del doctor Luis Casabianca por la Mesa Nacional de DD.HH., los presos recibieron el apoyo de los senadores Esperanza Martínez y Hugo Richer. Foto: Serpaj.

Haku la yvy (*)

Antes de su detención y divisando la persecución que acarrearía el asesinato de Lindstron, Ireneo y su mujer planeaban mudarse con sus hijos de la zona, porque “haku la yvy”. Esto no se concretó y su quebranto se refuerza en su voz y mirada cuando piensa que su esposa e hijos quedaron a la deriva. “Hoy viven de la solidaridad de los vecinos. 5 hijos, de 17 años el mayor y un bebé de pecho”.

En el vehículo, ya de regreso, Casabianca comenta, desde su experiencia, cómo opera en el cuerpo y en la mente el privarse voluntariamente de alimentos. “Los primeros cinco días duele el estómago de hambre, es casi insoportable el deseo de comer”, luego eso pasa y ya el cuerpo no pide y se pasa a un estado de debilidad”. Hoy Ireneo y Gustavo cumplen 24 días en huelga de hambre, el pedido de sustitución de la medida de prisión fue rechazado para ambos, la abogada apeló, pero ya ella y ellos saben que nuevamente será rechazado. “Vamos a seguir con esto, por lo menos para que tenga eco el sentido de porqué lo hacemos y no solo sensibilizar por la cuestión jurídica”, dijo.

(*) Expresión en guaraní equivalente en castellano a: la situación está fea, el contexto caldeado. Literalmente es el piso está que quema

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