Preocupa a pobladores de la Chacarita el avasallamiento de sus derechos

Pobladores del barrio de la Chacarita de Asunción, organizados en la Cobañados, manifestaron su preocupación por el avasallamiento que sufren a raíz del proyecto de la franja costera. Reclaman ser tenidos en cuenta y que se respeten sus derechos como pobladores históricos de Asunción. Aseguran que son “indeseables” porque son pobres e instan a no criminalizar la pobreza.

Fuente de Imagen: skyscrapercity.com

La Coordinadora de Organizaciones Sociales y Comunitarias de los Bañados de Asunción, (COBAÑADOS) es una entidad que aglutina a diez Coordinadoras Zonales y que, desde 10 años, lucha por la dignificación de las, aproximadamente, 15.000 familias que viven en los bañados.

Los chacariteños expresaron su preocupación, estupor y dolor por el avasallamiento y la discriminación que sufren y emitieron el siguiente comunicado:

“Cómo es de público conocimiento, las obras del denominado Proyecto de la Franja Costera de Asunción, afectaran grandemente la zona donde en la actualidad están asentadas nuestras viviendas. Nosotros no nos oponemos a la realización de esta obra, que entendemos es importante para la ciudad de Asunción. Lo  que reclamamos es que se nos tenga en cuenta y que nuestros derechos como pobladores históricos de estos lugares no sean avasallados.

En el marco de la posible relocalización de algunas familias de  la Chacarita, en la zona del Municipio de Villa Elisa, hemos constatado con dolor, estupor e indignación, la reacción que generó este hecho en la población y en las autoridades de la ciudad de Villa Elisa, tal como se dio a conocer en los medios de prensa. Ante semejantes declaraciones, sentimos en carne propia el peso de la exclusión, la discriminación y la desigualdad que siempre hemos sufrido por provenir de la zona inundable de Asunción, los bañados.

La población de la Chacarita es muy antigua. Hace cerca de 100 años que se inició el arribo de los primeros pobladores que por no tener acceso a otros lugares, fueron instalándose cerca del rio.”

Esta población fue creciendo aceleradamente como otros muchos barrios de Asunción y como en todo conglomerado humano, existen distintos tipos de personas: hay personas excelentes, inteligentes, trabajadoras y solidarias y  otras que no lo son tanto. Hay  también personas, especialmente jóvenes, que han caído en las garras de la delincuencia, del alcohol y las drogas; pero que están luchando por superar este flagelo, como ocurre también en muchos barrios de nuestra ciudad.

El comunicado agrega: “Nunca hemos tenido conocimiento que los vecinos de los numerosos policías a quienes cotidianamente se denuncia por diversos delitos, o que las personas que viven cerca de las mansiones de conocidos narcotraficantes o de los políticos corruptos, o de los jóvenes de la alta sociedad que  generan peleas en las discotecas de moda o  los vecinos de los miembros de las barras bravas de los clubes deportivos que han llegado a cometer asesinatos, hayan solicitado cambiarse de barrio frente a estos hechos o hayan declarado que estas personas no son dignas de vivir en esos lugares.

Estos y otros muchos hechos, nos llevan a la conclusión de que lo que nos hace “indeseables” es que somos pobres.

Nuestra pobreza es real, hemos sufrido el frío, las lluvias, las periódicas inundaciones del río, que fueron inmortalizadas en los versos de Maneco Galeano: “la crecida del rio llegó con su canto de penas y angustias, mi casita sus puertas perdió, la invadieron las aguas” (Soy de la Chacarita).

Nuestra pobreza es real porque nunca se nos ha tenido en cuenta por los gobiernos de turno.

Nuestra pobreza es real, no contamos para nada en los grandes proyectos inmobiliarios que se levantarán en los lugares donde hoy se levantan nuestras viviendas, nuestras canchitas, nuestras escuelas, nuestras capillas, todo lo que hemos construido con nuestro propio esfuerzo desde hace mucho tiempo.

Solamente somos tenidos en cuenta en épocas electorales, como la que estamos viviendo ahora; contamos a la hora de conseguir votos. Es común ver a los candidatos de las diversas agrupaciones políticas, fotografiándose con nuestros niños en los estrechos pasillos de nuestros barrios, prometiendo el fin de la pobreza, con salud, vivienda y educación cuando lleguen al poder.

Por último instamos a las instituciones y a toda la sociedad civil a valorar en su justa dimensión esta problemática y no criminalizar la pobreza. Si queremos construir un nuevo país, no podemos basamentar esa construcción en la exclusión y en la discriminación de comunidades urbanas como las nuestras, donde vivimos personas que también somos asuncenos y asuncenas.”

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