Posporno y cultura queer

El nuevo género artístico nacido de una cultura que entiende la identidad como construcción constante y mutable.

"Rutina", fotografía artística de Maria Antonia Rodríguez y Martín Castillo Morales.

¿Qué es el posporno?

Es una expresión política y artística (que abarca el cine, el teatro, la literatura y las perfomances). Nace en  la cultura queer, como contraposición al conservadurismo asumido por los movimientos feministas y GLBTTT (movimientos que luchan por los derechos de los gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros).

Ante el conservadurismo asumido por esos grupos, surge en los años 80 como respuesta de la cultura queer, conformada por trabajadoras del sexo, maricas, transexuales, hombres sin pene, ciborgs, camioneras, sadomasoquistas, drag queen, drag king, seropositivos, no blancos, musulmanes, etc., un nuevo género pornográfico: el posporno.

Cultura queer

Queer, en inglés, significa “raro” y se pronuncia “cuir” en español. Con este término se trataba peyorativamente en los ochentas (y antes) a las trabajadoras del sexo, las putas, los putos, los travestis, los transexuales, los intersexuales, los ciborgs, las tortilleras, los sadomasoquistas, los drag queen, las drag King.

Del término (queer, raro) se apropian estos grupos para redefinir sus identidades y relación con la sociedad, demandar derechos y proponer soluciones ante el conservadurismo de los grupos de feministas y GLBTs

Reivindicaciones “raras”

Entre las reinvindicaciones sociales que buscan el posporno y la cultura queer se encuentra la legitimación del trabajo sexual, diferencia ineludible con el movimiento feminista.

La cultura queer (del cual el posporno es subsidiario) persigue la abolición de las políticas de identidad, no de la identidad, sino de las políticas públicas que tienen los Estados respecto a la identidad, es decir, de no incluir en los documentos de identidad la clasificación hombre o mujer (de lo cual dependen otras políticas binarias destinadas a los sujetos clasificados), atendiendo que en la concepción queer todos somos identidades en tránsito, siempre. Hay tantos géneros y orientaciones sexuales como personas hay en el mundo.

También la cultura queer lucha por el cese de las mutilaciones a las cuales son sometidos las personas intersexuales (vulgo: hermafroditas). Una entre cada 4 mil personas nace con esta condición natural de tener órganos de ambos sexos, y se los mutila en la infancia para “normalizarlos” como varón o mujer.

Esa condición de nacimiento del intersexual es vista como el caso que rompe con la construcción ideológica de que todos nacemos hombre o mujer (binarismo construido sobre una base ideológica) y que desconoce esta condición de nacimiento como natural.

Las geografía del conflicto de la filosofía QUEER

“Revolución contrasexual” de Beatriz Preciado, “Posporno” de Isabel Porro, “El posporno era eso” de María Llopis, son algunas de las obras que definen filosóficamente la cultura queer y su expresión “posporno”.

El cuerpo filosófico del posporno está sustentado en la cultura queer. Este cuerpo filosófico, en sintonía con la filosofía marxiana, entiende (por medio de sus autoras) que la función principal de la filosofía no es entender y explicar el mundo, sino transformarlo.

En esa función transformadora, el movimiento queer concibe que el sistema global imperante no es sólo capitalista, sino patriarcal, machista y heteronormado.

En la filosofía queer, tanto como en la marxiana, el conflicto es incorporado como parte esencial del sistema filosófico propuesto. Pero amplía la marxiana, con aportes de Foucault –especialmente referidos a la microfísica del poder–, asumiendo la teoría queer (y por ende el posporno) que la geografía donde se resolverá el conflicto no está dada sólo por su dimensión macro (Estado, políticas públicas, sociedad, militancia política) sino también por su dimensión micro (familia y el propio cuerpo). En tal sentido, es una ampliación de las clásicas teorías del conflicto.

En la dimensión micro, el movimiento queer, por medio de su herramienta expresiva, posporno, propone la subversión y la intervención sobre el propio cuerpo, a objeto de recuperar las identidades perdidas en la heteronormativización capitalista, patriarcal y machista que ha definido los géneros y roles solamente en dos esencialidades inmutables: varón y mujer.

El posporno es un programa político radical que utiliza herramientas de la industria pornográfica para transmitir estéticas y mensajes que buscan la reapropiación del propio cuerpo enajenado por la heteronormatividad, la legitimación del trabajo sexual y la revisión y transformación del concepto de  identidad, como algo fijo e inmutable.

Todas las exponentes del posporno reivindican la función didáctica del porno en la sociedad. Con internet ya existe una generación de personas a nivel global que ha aprendido a disfrutar de su sexualidad viendo porno”, dicen.

Video de posporno

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=3oimIjSH7Q4

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